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28 de Sep de 2020

Planeta

El espacio: nueva fuente energética

W YORK. La idea de que las necesidades energéticas de nuestro planeta podrían ser satisfechas por gigantescas series de paneles solares...

W YORK. La idea de que las necesidades energéticas de nuestro planeta podrían ser satisfechas por gigantescas series de paneles solares orbitales ha estado dando vueltas desde la década del sesenta del siglo pasado.

Como presidente de la Asociación de Energía del Espacio, una organización internacional concentrada en ese esquema visionario, John Mankins sabe a ciencia cierta todo el escepticismo que engendra. Pero su última demostración técnica fue diseñada para que la idea pueda sonar más práctica.

Mediante la transmisión de microondas desde Maui a la vecina isla de Hawai, Mankins ha demostrado que la energía puede ser difundida a través de la atmósfera. La demostración en pequeña escala, que demoró cuatro meses en prepararse y costó menos de un millón de dólares, fue difundida en fecha reciente en el Canal Discovery, en el programa “Project Earth”. Mankins dice que la tarea, que convocó a especialistas de Estados Unidos y de Japón, muestra que “es posible hacer progresos verdaderos de manera rápida, asequible, y a nivel internacional”.

UN BRILLO ETERNO SOBRE UN SATÉLITE INMACULADO

Inclusive en una tarde soleada, la atmósfera terrestre absorbe o disemina la mitad de los rayos del sol. Los paneles en el espacio podrían recolectar el conjunto en su totalidad: 250 vatios por metro cuadrado. Y esa energía estaría disponible siete días por semana, 24 horas al día, sin ser interrumpida por las nubes o por la noche.

La energía podría entonces ser enviada a la superficie en la forma de microondas que, a diferencia de la luz solar, puede pasar sin dificultades a través de una capa de 100 kilómetros de espesor de la atmósfera que rodea nuestro planeta. Mankins y su equipo trataron de demostrar que esta parte de la idea podía sostenerse. Un conjunto de ocho transmisores en la cumbre del volcán Haleakala en Maui envió un pulso de 20 vatios que fue recogido por detectores en el Observatorio Mauna Loa, en la Gran Isla de Hawai, a más de 100 kil?metros de distancia. Pero el haz de luz no estuvo bien alineado y la energía recibida fue de apenas fracciones de un microvatio.

Mankins espera que su demostración llame la atención de agencias encargadas de financiar proyectos de energía solar con base en el espacio. El calcula que con menos de 10.000 millones de dólares podría poner en órbita, para el año 2018, una planta piloto, usando lanzadores convencionales de satélites.