25 de Oct de 2021

Planeta

La virtud de un árbol muerto

PANAMÁ. En el canto del bosque, un árbol seco reniega de su amarga desdicha; un pedazo de madero que casi no sostiene su corteza; roto, ...

PANAMÁ. En el canto del bosque, un árbol seco reniega de su amarga desdicha; un pedazo de madero que casi no sostiene su corteza; roto, apolillado, impregnado de llagas; desnudo, en el que el viento canta, a veces con delicia, a veces con furia y sin notar su desesperación, lo zarandea y pasa. Al labriego su sombra ya no da. Pero, no todo es agonía para el antedicho, aun cuando el tiempo, viento o las llamaradas se lo permiten; puede, sin embargo, servir de cubil para muchos animales, entre ellos, el carpintero, que aprovecha la providencia del árbol para construir sus nidos y alimentarse.

Si bien los pájaros carpinteros o picamaderos están perfectamente adaptados a la vida en el bosque, no obstante, hay muchas especies diferentes que se encuentran en casi todos los boscajes y en todas las épocas.

Con frecuencia, es más fácil escucharlos que verlos. Usando sus poderosos y gruesos picos, los pájaros carpinteros repiquetean en los troncos de los árboles muertos, haciendo agujeros por donde conseguir insectos perforadores de la madera.

Las patas de la mayoría de estas aves tienen dos dedos apuntando hacia adelante y dos hacia atrás, lo que les permite asirse fácilmente a troncos verticales. Tienen colas cortas y rígidas, que pueden usar como apoyo cuando son presionadas contra el árbol.

Debido a estas adaptaciones especiales, los pájaros carpinteros son muy eficientes en cuanto a localizar y capturar sus presas, y los insectos del tallo.

LOS CARPINTEROS

Cuando están buscando alimentos, los pájaros picamaderos se posan sobre los troncos y escuchan atentamente tratando de oír el ruido producido por algún insecto que se mueve justo debajo de la corteza.

Cuando detecta un insecto, rápidamente perfora la cáscara y usa su larga lengua para extraer su presa. La mayoría de ellos busca insectos tanto en coníferas como en árboles deciduos. Varias especies prefieren buscar en árboles secos que permanecen de pie, ya que en ellos siempre hay una gran cantidad de larvas taladradoras de la madera.

Pero los pájaros carpinteros no solamente ayudan a los bosques al consumir muchos insectos y plagas, como los escarabajos de la corteza y comejenes, sino que también proveen agujeros para el anidamiento de otros animales.

Estos hoyos, hechos cuando los pájaros repicadores buscan alimentos, son especialmente importantes para las aves canoras, y son constantemente buscados como lugares para anidar.

También las ardillas, loros, lechuzas, ruiseñores, pericos, murciélagos, entre otros animales, compiten por el uso de estos boquetes.

Por desgracia, es frecuente que los humanos eliminemos los árboles muertos del bosque, que son árboles que tienen la mayor cantidad de estas cavidades y que acogen una gran cantidad de fauna.

REFUGIO DE AVES Y ARDILLAS

Los pájaros picamaderos también hacen orificios especialmente para sus nidos, y tienen más cuidado con sus entradas de anidamiento que con los que hacen para alimentarse.

Usualmente anidan en árboles secos y tratan de picar lo más silencioso posible para evitar llamar la atención de potenciales depredadores. En algunas áreas, los pájaros carpinteros han desarrollado procedimientos de anidamiento muy elaborados para lidiar con las características particulares de un bosque.

En montañas en que normalmente ocurren pequeños incendios, los pájaros carpinteros anidan en árboles vivos, que no arden tan fácilmente como los muertos y, por lo tanto, ofrecen algo más de protección.

Sin embargo, estos árboles exudan una sabia espesa y de fuerte olor por cualquier herida que se haga en las capas externas de sus troncos. Esto evita que las aves hagan unos nidos cómodos por lo que los pájaros repicadores se ven obligados a hacer sus moradas en partes inferiores y de corteza más gruesa del tronco, donde hay suficiente espacio de anidamiento fuera de la capa productora de savia.

Pero anidar más bajo significa que son más vulnerables ante depredadores como las serpientes, las que pueden subir por los troncos para sustraer los polluelos de los nidos.

Los astutos picamaderos protegen sus crías de estas amenazas haciendo agujeros pequeños alrededor de la entrada al nido, los cuales exudan savia sobre el tronco.

Esta savia impide que los depredadores suban hasta el nido. Las técnicas especializadas de anidar y búsqueda de alimento han estado desarrollándose durante miles de años.

Así, el agujereado y debilitado árbol, si no es presa de las llamas, la furia de un leñador o el viento o cuando ya no pueda mantenerse más encorvado bajo el sol, será entonces, ¡cuando se desplome!, y deje de ser refugio de las aves y ardillitas, pero aún, cuando yace, rendido, sobre su madre tierra, acoge en sus entrañas a conejos, muletos, insectos, roedores, víboras y cuanto animal descubra en el desmembrado y abatido leño un ¡buen refugio para habitar!