26 de Nov de 2022

Salud

¿Qué siente? manejo de emociones

PANAMÁ. . Todo estaba tranquilo en el hogar hasta que Paula llegó de la escuela y rompió el silencio con su llanto. En el intento falli...

PANAMÁ.

Todo estaba tranquilo en el hogar hasta que Paula llegó de la escuela y rompió el silencio con su llanto. En el intento fallido de la madre por calmar a su pequeña de seis años, se le acercó su hijo Jonathan, quien reflejaba en su rostro una gran depresión. Le tomó mucho tiempo a la madre lograr que ambos hijos le dijeran por qué estaban así. Luego de varios minutos, Paula reveló que en el salón le habían puesto un feo sobrenombre y Jonathan confesó que no le gustan los deportes. La razón fue que se habían burlado de él en la clase de educación física por no ser capaz de dominar bien el balón.

Si bien es importante que los padres le enseñen a sus niños a expresar sus sentimientos, el primer paso para lograr esto es poder entender la inteligencia emocional del infante. Pero, ¿qué es esto? El término inteligencia emocional vio la luz en 1990, cuando fue empleado por primera vez por los psicólogos Peter Salovey y John Salovey, quienes lo definieron como ‘un subconjunto de la inteligencia social que comprende la capacidad de controlar los sentimientos y emociones propios, así como los de los demás, de discriminar entre ellos y utilizar esta información para guiar nuestro pensamiento y nuestras acciones’.

A pesar de que Peter y John fueron los primeros en definir el término, fue Daniel Goleman quien popularizó el terminó con su bestseller Emotional Intelligence, publicado en 1995.

Identificar y manejar nuestros propios sentimientos es, sin duda, una habilidad humana fundamental. Pero también los niños pueden ser capaces de manejar sus emociones. Cabe destacar que este tipo de inteligencia puede predecir en ellos el éxito en la amistad, el matrimonio y su carrera, pues con ésta se logra comprender los sentimientos y las emociones de los demás.

Para que su pequeño logre éxito tanto en la escuela como en la vida, el doctor Goleman sugiere en su libro un número de ingredientes que combinados dan como resultado la inteligencia emocional: autocontrol o control de los impulsos, la capacidad de motivarse uno mismo, persistencia, optimismo, auto-entendimiento (saber qué emociones son un sentimiento), empatía (detección de lo que la otra persona siente), el arte de escuchar a los demás. Por su parte, el experto norteamericano en terapias infantiles, Lawrence E. Shapiro, añade en su libro Inteligencia emocional en los niños otros elementos de este tipo de inteligencia, como lo son independencia, capacidad de adaptación, cordialidad, amabilidad, respeto y capacidad de resolver los problemas en forma interpersonal.

Si todavía tiene la duda de por qué es importante la inteligencia emocional para su hijo, al comprender los ingredientes planteados por ambos autores se puede señalar que un niño con un cociente emocional alto se hará más responsable y respetuoso. Él tendrá una mayor capacidad de mostrar empatía, y le resultará más fácil desarrollar autocontrol. Por otro lado, un niño con una baja inteligencia emocional a menudo se sentirá impotente. Es decir, que si un niño recibe muy poco apoyo emocional en su casa va a ser vulnerable a la presión de sus compañeros, las preocupaciones y la ansiedad.

En este punto, puede que muchos padres se pregunten entonces cómo lograr que sus hijos logren identificar sus sentimientos. La clave está en comenzar temprano. Idealmente, todo esto empieza muy temprano en la vida familiar. Cuando usted está emocionalmente en sintonía con su hijo pequeño podrá proporcionar un modelo de empatía a la vez que le da una maravillosa sensación de sentirse comprendido y valorado.

Por otro lado, Shapiro destaca que como padres deben ser un buen modelo. Su niño aprenderá mucho de ver la forma como usted maneja sus sentimientos y sus interacciones con los demás. Además, añade que la estricta disciplina y/o la indiferencia en los sentimientos de su pequeño puede tener un efecto negativo en el desarrollo de su inteligencia emocional.