07 de Ago de 2022

Salud

Sí hay una luz al final del túnel

Más de 800 mil personas mueren por suicidio al año, pero no escuchamos sus historias.

Sí hay una luz al final del túnel
La clave de la prevención es la detección temprana, el tratamiento oportuno y el cariño de los seres queridos

Anoche soñé que un ejército ruso me secuestraba para matarme. Por otro lado, mi familia inmediata ha sufrido la pérdida de un ser querido por suicidio. En teoría, estas dos ocurrencias que no parecen estar relacionadas entre sí, me ponen en mayor riesgo que otras personas, de incurrir en comportamientos suicidas.

En Finlandia, un grupo de investigadores reveló una asociación directa entre la frecuencia de pesadillas y la cantidad de suicidios. Comparado a los participantes sin pesadillas, encontraron que los participantes con pesadillas ocasionales tenían un 57% más de riesgo de morir por suicidio, mientras que los participantes con pesadillas frecuentes tenían un 105% más de riesgo de morir por suicidio.

Además, ‘el comportamiento suicida corre en las familias’, explica el libro Why People Die by Suicide , de Thomas Joiner, psicólogo académico y uno de los expertos más prominentes en el tema del suicidio. ‘Este hecho tiene que ver tanto con la genética y la neurobiología como con características de la personalidad, como la impulsividad. Las familias comparten genes y mucho más. También comparten el entorno. Las adversidades durante la niñez han demostrado ser un factor de riesgo para el comportamiento suicida posterior’.

Pero si no hemos sido afectados personalmente, ¿qué sabemos realmente sobre las personas que mueren por suicidio? Por lo general, no mucho más de lo que vemos en los medios.

El ejemplo más reciente es el caso del co-piloto de Germanwings quien, de un momento para otro, decidió quitarse la vida al estrellar su avión contra una montaña en Francia, llevándose también la vida de sus pasajeros y tripulación.

Sin embargo, este es un solo caso aislado que, por inusual, ha causado furor en los medios. El problema es que nos crea una falsa percepción de que las personas con tendencias suicidas son peligrosas y que toman estas decisiones impulsivamente, lo cual está lejos de la realidad en la mayoría de casos.

Para sustentar esto, en el NY Times la semana pasada, Richard Friedman, profesor de psiquiatría clínica en la Universidad de Cornell, expresó que los asesinatos en combinación con suicidio son muy raros, de 0.2 a 0.3 por cada 100 mil personas.

Nunca escuchamos sobre las más de 800 mil personas que mueren cada año por suicidio y las muchas más que lo intentan, según datos de la Organización Mundial de la Salud. Tampoco nos cuentan las historias de los sobrevivientes, que han logrado salir adelante.

MITOS

‘Nuestro más grande enemigo es el estigma que envuelve a los trastornos de la salud mental, en especial el suicidio,’ comentó la doctora Sally Spencer-Thomas, psicóloga y directora ejecutiva de la Fundación Carson J. Spencer en Estados Unidos, que se dedica a la prevención del suicidio.

Hay muchos mitos sobre las personas que tienen pensamientos suicidas o que mueren por suicidio. Uno de los principales es que ocurre repentinamente, sin ningún indicio o señal.

Por el contrario, nos explicó Spencer-Thomas, ‘realmente es como una trayectoria para la mayoría de las personas’, pues el adquirir la capacidad de ir tan en contra de nuestros instintos básicos de supervivencia es muy difícil.

Otro mito común es creer que estas personas son egoístas y no piensan en las consecuencias de sus acciones. Por el contrario, muchas personas que mueren por suicidio lo hacen pensando todo lo contrario: que se han convertido en una carga y que sus seres queridos estarán mucho mejor sin ellos.

Adicionalmente, está el mito de la cobardía, en que quitarse la vida es la ‘vía fácil’ para escapar de los problemas. Sin embargo, realmente toma mucho valor ir tan fuertemente en contra de la naturaleza humana de sobrevivir.

‘Nadie quiere morir, solo quieren aliviar el dolor. Si los ayudamos a aliviarlo, los pensamientos suicidas se van’, dijo Spencer-Thomas.

CAUSAS

¿Quién desea el suicidio y quién lo logra?

Las investigaciones de Thomas Joiner han resultado en una teoría que asevera que el deseo se da cuando las personas tienen dos estados mentales simultaneos por un largo tiempo.

Estos dos estados mentales son la percepción de ‘ser una carga para los demás’, ya sea para familia, amigos o trabajo y la sensación de ‘no pertenecer o estar aislado socialmente’; en otras palabras, no se sienten parte integral de una familia, un círculo de amigos o cualquier otro grupo.

Por otra parte, estos sentimientos no son suficientes para hacer que un deseo de suicidio se materialice, según la teoría de Joiner.

Los que lo logran, además de estos dos estados mentales, han adquirido la capacidad de hacerse daño letal a sí mismos.

La hipótesis es que la capacidad para el suicidio se obtiene con el tiempo, a través de una repetida exposición a experiencias dolorosas o aterradoras, lo que causa una mayor tolerancia al dolor y menos temor ante la idea de encarar la muerte.

El sitio del Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos (NIMH) describe que están en mayor riesgo las personas con depresión y otros trastornos mentales, con historial familiar de suicidio o trastornos mentales y las víctimas de violencia familiar.

PREVENCIÓN

‘Si pensamos en la prevención del suicidio de la misma manera que pensamos en la prevención del cáncer, tiene mucho sentido,’ explicó Spencer-Thomas.

En otras palabras, la creación de sociedades seguras, donde los factores que afectan la salud mental se combatan activamente; hacer chequeos médicos de la salud mental desde edades tempranas, para así detectar con tiempo cualquier deviación de lo típico o normal.

‘Como con cualquier otra enfermedad, mientras más temprano se detecta alguna desviación de la salud mental, mejor es el pronóstico.’

Nos explicó que, al igual que si fuera cáncer, cuando se detecta algún problema, debemos atacarlo agresivamente, usualmente con terapia y/o medicamentos, para que no se convierta en algo crónico. ‘Hay que ser persistentes y no rendirnos, hasta que algo funcione.’

También es importante el cariño sincero y apoyo de los seres queridos.

Agregó que cuando alguien está pensando en el suicidio, se pueden notar señales desde temprano, aunque normalmente son sutiles o camufladas, lo que las hace difíciles de detectar.

Por ejemplo, la persona puede tener cambios en su comportamiento; si normalmente es sociable se hace antisocial, puede estar irritable, se les escucha hablar de una manera diferente de lo usual o hacen comentarios como ‘todo estaría mejor sin mi’. Ocasionalmente dirán ‘estoy pensando en suicidio’, lo que indica un claro grito de ayuda que no debe tomarse a la ligera.

Cuando se torna más seria la intención, las personas pueden empezar a buscar ‘métodos’ en Internet y manifiestan señales de agitación interna, como insomnio o falta de apetito, porque es un estado de ‘tortura mental’, nos explicó Spencer-Thomas. Aunque intenten guardar esos sentimientos, algo se escapa.

Nos explicó que parte de la clave es la educación a nuestras comunidades. Se debe empezar a educar a los estudiantes, desde antes de primer ciclo, sobre la salud mental, así como se habla de higiene bucal y educación sexual.

‘En algún punto de nuestras vidas, todos pasamos por alguna situación difícil, y a veces es más de lo que podemos tolerar’.

Hay que enseñarle a nuestros jovenes sobre cómo apoyar a las personas que están pasando por un momento difícil o una depresión y ayudarlos a reconocer desde temprano las señales en sí mismos o en otras personas, de manera que sepan qué pasos tomar cuando lo experimenten.

‘Si los temas de salud mental se tocan de la misma manera que se habla sobre el resfriado, entonces se convierte en un simple problema de salud más que se puede prevenir y tratar. Deja de ser un taboo,’ concluyó Spencer-Thomas.

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Sally Spencer-Thomas

‘ Nadie quiere morir, solo quieren aliviar el dolor. Si los ayudamos a aliviarlo, los pensamientos suicidas se van.’

PSICÓLOGA

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DATOS

En la mayoría de los casos el suicidio es una causa de muerte tratable y prevenible

Los hombres tienen 4 veces más riesgo de morir por suicidio que las mujeres.

Existe una falsa percepción de que son personas peligrosas, cobardes y egoístas.

En el 2012, según los últimos datos de la Organización Mundial de la Salud, el sucidio fue la 15va causa de muerte en el mundo.