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21 de Jan de 2020

Salud

El futuro de los seropositivos en Panamá, aún con esperanza

Pese a que el Fondo Mundial para la Lucha contra el VIH retiró las subvenciones otorgadas a Panamá desde 2013, el país trabaja junto a las organizaciones civiles en estrategias para continuar brindando calidad de vida a los pacientes con VIH

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El futuro de los seropositivos en Panamá, aún con esperanza

Año 2011. Presentaba tos frecuente, bajo peso y, de vez en cuanto, fiebre. En el momento que comienza a sangrar por la nariz, su madre lo lleva al hospital. El diagnóstico: virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) avanzado con conteo de CD4 de 5 (se usa para vigilar la salud del sistema inmunitario en personas infectadas), tres oportunistas (consecuencias): toxoplasmosis, histoplasmosis y bronconeumonía.

Los doctores le comunican a su madre que, si logra salir del cuarto de hospitalización, sería un milagro y bastaron 21 días para que ocurriera. Dejó sus estudios universitarios para recuperarse. “Tuve siempre el apoyo de mi madre y hermana, no me han dejado solo en este proceso. Nunca me pasó por la mente cuestionarme, siempre he dicho que las cosas hay que afrontarlas con valentía”, afirma Juan, el muchacho que batalló entre la vida y la muerte y que venció el mal pronóstico.

En uno de sus controles le hablaron sobre un grupo de apoyo a personas con VIH. Su madre le motivaba a asistir porque esto le serviría para su recuperación.

Juan, con 28 años de edad, obtiene en 2019 su título universitario y admite que se ha dado cuenta de que un diagnóstico “no es impedimento para lograr nuestros sueños, salir adelante, trazarnos metas e incluso disfrutar del amor”.

“La medida obedece a que Panamá es un país de ingresos altos con un producto interno bruto per cápita alrededor de $15,000. La estrategia con el Fondo Mundial inició desde el 2012 y más que nada en las poblaciones con vulnerabilidad”.

Él es una de las 25,000 personas que viven con VIH (Pvvih) en Panamá. El presidente del Mecanismo Coordinador de Panamá para la Lucha contra la Tuberculosis, VIH y Malaria (MCdP), Amador Goodrige, sostiene que el 70% conoce su situación y el 30% lo desconoce.

Entre los aspectos importantes en la lucha contra el virus están los programas de apoyo y prevención, según Goodrige, también investigador del Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología (Indicasat AIP).

No más subvención

Tras el anuncio del Fondo Mundial para la Lucha contra el VIH, en cuanto al retiro de las subvenciones otorgadas a Panamá desde 2013, el Istmo, a partir del 2022, deberá asumir totalmente el costo de los programas de prevención. ¿Cómo se visualiza el panorama?

“En cuanto a los medicamentos antivirales específicos para el tratamiento del VIH no habrá variación, pues la subvención del Fondo Mundial no financia ni financió los antirretrovirales”.

La última subvención otorgada por el Fondo Mundial fue la de 2019- 2021 para VIH y tuberculosis, por $2,685,892, con el fin de preparar al país para asumir la responsabilidad al cien por ciento, explica Goodrige.

“A partir del 2021 nosotros tenemos que asegurarnos de que podemos darle respuesta como país al VIH. Actualmente, el MCdP se enfoca en programas de intervenciones comunitarias, fortalecimiento de las organizaciones de la sociedad civil, derechos humanos y eliminación de barreras legales y fortalecimiento de instancias de salud”, detalla el presidente del MCdP.

En el marco de la última subvención, hay receptores de un aporte para buscar al paciente y vincularlo al sistema del tratamiento. “El país hará esa tarea a través de lo que hemos llamado, en dos palabras, contratación social. Haremos convocatorias dentro del Ministerio de Salud (Minsa) para organizaciones de base comunitarias para que puedan seguir realizando este ejercicio”, dice Goodrige.

Para tal efecto, explica el investigador del Indicasat AIP, la subvención está fortaleciendo primero a estas organizaciones ayudándolas a obtener personería jurídica, enseñándoles a manejar fondos y a aplicar a convocatorias del Minsa para que puedan dar respuesta al VIH.

Con la subvención anterior, se fortaleció las plataformas diagnósticas, el equipamiento de alta tecnología, lo cual se espera siga siendo actualizado, en esta ocasión, por el Estado panameño.

Antirretrovirales

En cuanto a los medicamentos antivirales específicos para el tratamiento del VIH no habrá variación, pues la subvención del Fondo Mundial no financia ni financió los antirretrovirales. “El Estado panameño desde siempre ha sido responsable en esto, el tratamiento que se da en Panamá siempre ha sido subsidiado por el Gobierno”, afirma Dayra Iveth García, directora de la Asociación Viviendo Positivamente.

“En el 2020 un 50% del trabajo, que se hacía con la subvención del Fondo, lo asuma el Estado; el monto ya fue solicitado para el presupuesto del año 2020”.

García reconoce que la retirada del apoyo del Fondo Mundial afectará en las estrategias de prevención. “La medida obedece a que Panamá es un país de ingresos altos con un producto interno bruto per cápita alrededor de $15,000. La estrategia con el Fondo Mundial inició desde el 2012 y más que nada en las poblaciones con vulnerabilidad o de mayor riesgo. La retirada nos afectará en la prevención si el Gobierno no se planifica y continúa la ruta de trabajo”, apunta García.

Entre los logros alcanzados señala el acceso al servicio de salud a través de las clínicas amigables y las organizaciones comunitarias de la población afectada por el VIH, especialmente en las Poblaciones Claves (PC), que se consideran de alto riesgo.

En Latinoamérica y Panamá, la PC de mayor interés incluye hombres que tienen sexo con hombres (HSH), mujeres transexuales y transgénero (trans) y mujeres trabajadoras sexuales (TS).

Según el informe Pemar 2018 del Mecanismo Coordinador de País Fondo Mundial para la Lucha contra el SIDA/VIH, la Tuberculosis y la Malaria, cuya investigadora principal es Arlene Calvo, se estima que en Panamá hay 49,966 HSH, 3,100 Trans y 8,326 TS.

“Esperamos que el gobierno acoja una nueva estrategia que se llama extensión de cobertura de servicio, cuya intención es continuar con la estrategia mancomunada”, acota García. Para tal efecto, el gobierno debe hacer una inversión de $600 mil para el 2020.

“La estrategia comienza a ser implementada por las organizaciones de la sociedad civil. Se tiene planificado que en el 2020 un 50% del trabajo, que se hacía con la subvención del Fondo Mundial, lo asuma el Estado; el monto ya fue solicitado para el presupuesto del año 2020”, dice García, a la vez que asegura que “tenemos los recursos para esa estrategia de cobertura a realizarse en conjunto, organizaciones de la sociedad civil y Minsa”.

No pocos pacientes de VIH han sido insertados al sistema de salud para sus respectivos tratamientos a través de organizaciones civiles.

Es el caso de María, que por sufrir “discriminación” en un establecimiento de salud, según relata, se negaba a recibir tratamientos. Hoy, madre de dos niñas, resalta la importancia de estos grupos. “Ruego a Dios que al eliminar este apoyo internacional, todo siga igual o mejorando en Panamá, sobre todo con las organizaciones civiles”.

María rememora que luego de conocer que era seropositivo sufrió un accidente y en el hospital al que acudió, ningún profesional quería atenderla. “Los doctores me huían como si fuera algún bicho raro, luego de varias horas, mi esposo me llevó a otro establecimiento público y allí me atendieron. Después de eso me entristecí y no quería ir a donde supieran lo que tenía, y menos a buscar medicamentos”, evoca.

María acudió a un grupo de apoyo donde le explicaron la importancia de los antirretrovirales. “Tras años de tratamiento y gracias a Dios, hoy soy madre de dos lindas nenas sanas, de lo cual me hubiera privado si no me hubiese controlado el virus”.

Encuesta Nacional en Salud Sexual y Reproductiva evidencia avances y desafíos

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El documento fue presentado en mayo de 2018.Shutterstock

resultados

A pesar de la divulgación de información y medidas contra el contagio del VIH, persiste el aumento de personas infectadas, según Dayra Iveth García, directora de la Asociación Viviendo Positivamente. Esto se debe a la falta de intuición frente al riesgo. “Mi percepción es que hay muchas personas que aún teniendo la información no perciben los riesgos y esto está llevando a que nuestros adolescentes se infecten de VIH”, afirma García. Resalta que la población joven “sí le teme al virus, pero la ebullición de sus hormonas no les permite ver que con quien se van a acostar puede tener una enfermedad de transmisión sexual” . La Encuesta Nacional de Salud Sexual y Reproductiva (Enasser) 2014 - 2015, que realiza por segunda vez en Panamá el Instituto Conmemorativo Gorgas, la Contraloría General de la República, el Ministerio de Economía y Finanzas, con el apoyo técnico del Fondo de Población las Naciones Unidas (Unfpa), evidencia que todavía persisten diversos desafíos en materia de políticas públicas para garantizar la salud sexual y reproductiva de los hombres y las mujeres en la República de Panamá, publica el Unfpa Panamá. Según el documento, los hallazgos reafirman la urgente necesidad de invertir en un modelo preventivo en salud sexual y reproductiva; es decir, mayor promoción, prevención y educación desde edades tempranas, ya que esto contribuye a reducir el riesgo de infecciones de transmisión sexual, número de embarazos en mujeres adolescentes y a garantizar una mejor calidad de vida y salud a toda la población. La encuesta revela que el 99% de hombres y mujeres en Panamá entre 15 y 49 años tiene conocimientos sobre algún método anticonceptivo; especialmente, el uso del condón y las pastillas anticonceptivas. No obstante, su uso en mujeres casadas o unidas disminuyó en más de 10% en comparación con la Enasser 2009. En cuanto al VIH/SIDA, es positivo que 78% de los hombres y mujeres entre 15 y 49 años tienen conocimiento sobre el VIH/SIDA, siendo más amplio el conocimiento en las mujeres; muy superior al 36% reportado en la Enasser de 2009. De acuerdo con la encuesta, más del 50% de los hombres y 65% de las mujeres se han realizado la prueba de VIH; este dato es superior a lo expresado en el 2009. No obstante, a pesar de que el conocimiento sobre VIH/SIDA mejoró, el porcentaje de hombres y mujeres entre 15 y 24 años que reportó haber utilizado condón en la última relación de alto riesgo, disminuyó drásticamente en comparación con los datos de la encuesta en 2009.