19 de Oct de 2021

Deportes

Víctimas del conformismo

BIENVENIDO BROWN. En los últimos años venimos viviendo del autoengaño, hablando de Campeonato Nacional de Béisbol Mayor, cuando se ha p...

BIENVENIDO BROWN

En los últimos años venimos viviendo del autoengaño, hablando de Campeonato Nacional de Béisbol Mayor, cuando se ha perdido, y no se cumplen los objetivos que propiciaron estos torneos anuales, que son los de mejorar el nivel competitivo de nuestro béisbol. La Fedebéis ha sido tomada por políticos en busca del protagonismo que no tienen por su labor frágil. Observen que la casi totalidad de los presidentes de ligas provinciales son diputados, y para el colmo, el presidente de la Fedebéis es un ex diputado. Ahora el béisbol es un gran ‘show político’, en donde lo más importante es ganar, mediante la política del que ofrece más dinero, sin importar la calidad del espectáculo.

El LXIII Torneo Nacional del 2011, que estuvo al borde del fracaso económico, recibió una fuerte dosis de venoclisis económica en la serie final que se extendió a 7 desafíos, y cambió el rostro de tristeza, y quizás de reclamo, de los acostumbrados $30,000.00 de los presidentes de ligas provinciales. Hasta el presidente Wigberto Quintero que no dejó ninguna duda de su inexperiencia, y que no se debe ocupar un cargo cuando no dispone del tiempo necesario para ello, ahora está bailando la ‘tirinana’ y diciendo que el béisbol sigue siendo el deporte N° 1 de todos. La serie final tenía una aroma de contienda política, de Gobierno vs. Oposición, entre Benicio Robinson de Bocas del Toro, y miembro del PRD, y Carlos Afú, que preside la liga provincial de Los Santos, y es parte del CD. Como evidentemente ganó el Gobierno, la celebración fue y sigue siendo apoteósica, y todo lo demás no importa.

Es importante hacer una evaluación seria y objetiva como hacen todas las organizaciones de avanzada y ajena al vaivén político, de las ‘lecciones aprendidas’ en el LXIII ‘CN’, para introducir los correctivos, y que el certamen retome el objetivo con que nació. Señalo que entristece mi alma que siendo Panamá históricamente un país que ha producido tantos lanzadores formidables, que en vez de seguir esa tradición, en pleno siglo XXI, los equipos están contratando lanzadores extranjeros para el torneo nacional cuando debía ocurrir todo lo contrario; es decir, que de este certamen salgan los prospectos que luego abrirían camino hacia las Grandes Ligas. A partir de 1955, o sea, hacen 56 años, Humberto Robinson, de la provincia de Colón, se convirtió en el primer lanzador panameño de llegar a las Grandes Ligas con los Bravos de Milwaukee ahora de Atlanta, donde jugó 3 temporadas (1955 a 1958).

Patricio ‘Lord’ Scantlebury llegó en 1956 a los 38 años, jugó una temporada con los Rojos de Cincinnatti. Vibert Clarke jugó con los Senadores de Washington; Juan Berenguer jugó 15 temporadas en el ‘Bib-Show’, y 4 con los Tigres de Detroit. Con el correr de los años surgieron Ramiro Mendoza, y ni hablar de Mariano Rivera, un seguro miembro de la Sala de la Fama; Rafael Medina, Eduardo Acosa, Bruce Chen, Enrique Burgos, etc. A nivel nacional, aunque no llegaron a las ‘GL’, tengo que mencionar a Alberto Mamavila Osorio, Rolando Morris, Andrés Alonso y otros. Hemos tenido excelentes árbitros como Guillermo Willie Hinds, el Rojo Lucas, Checa, etc. Es vergonzoso que en la década del 2000, se contratan árbitros extranjeros insinuando que los nuestros son malos, y que no dan la talla. Usando la palabra de Rubén Blades, pareciera que nuestro béisbol en vez de avanzar va en revoch. Tomen nota. Así es.