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19 de Nov de 2019

Deportes

El Másters y sus tradiciones

AUGUSTA, EEUU. El Masters de Augusta, primero de los cuatro torneos que forman el Gran Slam del circuito de la PGA, sigue aferrado a tra...

AUGUSTA, EEUU. El Masters de Augusta, primero de los cuatro torneos que forman el Gran Slam del circuito de la PGA, sigue aferrado a tradiciones que vienen de sus orígenes, entre las que se incluye la preciada Chaqueta Verde que se da al ganador, y la prohibición a las mujeres para jugar en el famoso Augusta National Golf Club.

Por el contrario a los otros tres torneos del Gran Slam, el de Augusta es el único que tiene sede fija, siempre con un campo de par 72 y 18 hoyos en un difícil trazado de 7.290 yardas (6.7 km), que los golfistas deben cumplir en cuatro agotadoras jornadas.

El ganador en Augusta adquiere ciertos privilegios, como recibir una invitación de por vida para jugar el Másters; se clasifica igualmente para los otros tres torneos Mayores en los siguientes cinco años, y se lleva un jugoso cheque por encima del millón de dólares.

Pero el premio más publicitado del torneo, instaurado en 1934, es la codiciada chaqueta de paño verde que desde 1949 se entrega al campeón el último día del torneo.

La prenda, confeccionada por una famosa sastrería de Nueva York, ha ido modernizándose con el tiempo, y sus ganadores la pueden usar fuera de Augusta, pero deben devolverla antes de comenzar la siguiente edición. La única vez que se rompió esta regla fue en 1962, cuando el estadounidense Gary Player, ganador de la edición anterior, no devolvió la chaqueta, pese a recibir hasta amenazas de que nunca más jugaría en Augusta.

Al final, los organizadores debieron confeccionar otros sacos, porque varios jugadores más se quedaron con la chaqueta. La tradición también indica que el campeón de la edición anterior imponga la chaqueta al ganador del torneo en curso, pero en 1966 Jack Nicklaus fue el primer jugador en ganar en años consecutivos, por lo que él mismo se colocó la chaqueta.