Temas Especiales

05 de Jun de 2020

Deportes

El reconocimiento a la constancia

TAMPA BAY. Cuando un jugador logra recuperarse de malas temporadas, generalmente se le presta poca atención.

TAMPA BAY. Cuando un jugador logra recuperarse de malas temporadas, generalmente se le presta poca atención.

En el caso del cerrador dominicano, Fernando Rodney, haber conseguido dos importantes distinciones, luego de tener campañas muy poco afortunadas, representa una bendición.

EL PELOTERO

Fernando Rodney nació en Samaná, República Dominicana, el 18 de marzo de 1977 y llegó a las Grandes Ligas en el año 2002, con los Tigres de Detroit.

De Rodney siempre destacaron dos cosas: una gran velocidad en su lanzamiento en recta, pero un notable descontrol en situaciones comprometidas.

En el año 2006, cuando Detroit ganó el título de la Liga Americana, el dominicano fue factor importante como revelo intermedio.

Su mejor año había sido el 2009, cuando salvó 37 partidos, y parecía listo para que su recta surtiera más efecto en un equipo contendiente.

En el verano del 2010, firmó con los Angelinos de Los Ángeles, pero su rendimiento decayó notablemente.

Entre 2010 y 2011, apenas salvó 17 juegos, siendo vapuleado por las ofensivas contrarias.

La falta de acción frustró al quisqueyano, que exigió un cambio de equipo, quien no llenó las expectativas de Mike Scioscia, quien lo quería como su cerrador; en cambio, lo reemplazó por Jordan Walden.

Entonces, en el 2012, Joe Maddon, el mánager de los Rays de Tampa Bay, lo reclutó en 1.7 millones de dólares por una temporada.

RENACIMIENTO

La nueva oportunidad llegó para Rodney, sabiendo que podría ser la última de sus nueve años de tránsito en Grandes Ligas.

Maddon, conocido por no entregarle a un mismo lanzador la responsabilidad de cierre en un partido en cada una de las temporadas en que ha dirigido a los Rays, puso a Rodney como cerrador, no como relevista intermedio; el resultado fue extraordinario.

Salvó 48 juegos, su máxima cantidad en una campaña y obtuvo un microscópico promedio de carreras limpias de 0.60, superando la marca que Dennis Eckersley fijó en 1990, para cerradores que lanzaron 50 o más entradas.

Además de logar el premio al Retorno del Año 2012, también fue galardonado como el Relevista del Año, superando a Jim Johnson, de los Orioles de Baltimore y a su compatriota Rafael Soriano, de los Yanquis de Nueva York.