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15 de Dec de 2019

Fútbol

Todos vuelven. Zidane también

El miércoles, antes del inicio de la fiesta de todas las aguas, todos los calores y todas las músicas, se fueron de la Copa del Rey, goleados en su propia casa por el eterno rival deportivo

Zinedine Zidane toma la manilla del Real Madrid, con plenos poderes y muchas interrogantes.

¿Sorprendido? Confieso que yo sí. La noticia del retorno de Zidane al banquillo del Madrid no la esperábamos muchos. Ante la mayúscula crisis deportiva, la dirigencia del Real Madrid había sondeado la posibilidad del retorno del entrenador francés para encontrarse con rotundas negativas. Pero Zidane aceptó una vez más, luego de arduas conversaciones y aumentos vertiginosos en las ofertas. Apenas transcurrieron 283 días desde su dimisión. El 31 de mayo, Zinedine Zidane renunció al Madrid, dejando detrás nueve títulos obtenidos en dos años y medio de gestión. ¿Las razones? Entonces dijo: ‘Si no veo claramente que vamos a seguir ganando y no veo las cosas claras, como yo quiero, es mejor no seguir y no hacer tonterías'. Zidane mantenía severas discrepancias con Florentino Pérez sobre la planificación deportiva del club. El francés exigía un mayor poder de decisión en la remodelación de la plantilla. Por ejemplo, planteaba la venta de Gareth Bale y un reemplazo digno y adecuado para Cristiano Ronaldo, si este era vendido. Pero no le hicieron caso. Y entonces se largó.

Ahora, 283 días después, mientras tú carnavaleabas, siguiendo la incandescente ruta de playas, pachangas y culecos, el muy poderoso Real Madrid caía eliminado de todas las competencias de esta temporada. El miércoles, antes del inicio de la fiesta de todas las aguas, todos los calores y todas las músicas, se fueron de la Copa del Rey, goleados en su propia casa por el eterno rival deportivo. El sábado de carnaval, dijeron adiós a la Liga, de nuevo en terreno propio y, para no variar el guión, a manos del Fútbol Club Barcelona. Y cerrando el desastre, durante el martes de carnaval, mientras te preparabas para el desfile de carros alegóricos, el Real Madrid dejaba atrás su triplete de la Champions League, al ser desarbolado por un Ajax, hecho a partes iguales de clase y juventud.

Después de esta durísima eliminación, comenzó la efervescencia en las oficinas del Madrid para buscar más que un sustituto a Solari, una solución a la peor temporada madridista en muchos años. En primer lugar pensaron en Mourinho y por unos días el nombre del portugués estuvo en boca de todos (sobre todo en su propia boca, no faltaba más). Pero durante su última etapa en el Santiago Bernabeú, Mourinho mantuvo roces y conflictos de diversas dimensiones con varios jugadores. Entre ellos el capitán Sergio Ramos, quién no estaba dispuesto a seguir bajo las órdenes de Mou, junto a Gareth Bale, Marcelo y Karim Benzema, por mencionar algunos nombres de prestigio. Por eso, Florentino desistió. Entonces pensó en Zidane. Costó un poquito convencerlo, pero a cada negativa, aumentaban las ofertas hasta conseguir la anhelada respuesta afirmativa.

Ahora, el enigma está en lo que viene. Para empezar, Zidane debe hacerse cargo del entrenamiento de hoy, martes. Este es solo el inicio de una ruta de final de temporada (unos 3 meses) que se me antoja extraordinariamente larga para un plantel que viene de severas convulsiones internas y que carece de objetivos reales por los que luchar. Y si eres tan ingenuo como para pensar que toca batallar por estar en la próxima Champions, basta ver la tabla de posiciones por un segundo para saber que esa meta ya está garantizada de sobra. Este último domingo, el Madrid enfrentó al Real Valladolid y, pese al triunfo amplio, vimos un equipo semiparalítico, constipado, letárgico y desmotivado.

Sin duda, Isco, Asensio, Marcelo, quienes tenían las maletas casi listas, deben estar sonriendo ante el retorno del brujo francés, luego que Solari los mantuviera en la congeladora de la suplencia e inclusive en la aún más gélida de la no convocatoria. ¿Gareth Bale? Sin duda seguirá sin sonreír (solo lo hace cuando logra un buen drive en sus innumerables visitas a los campos de golf) sobre todo si recordamos que su temporada fue casi inservible y que Zidane antes de irse había solicitado con firmeza que el delantero galés fuera vendido.

Zidane es una muy acertada elección. No solo como un calificado gestor de un vestuario dificilísimo, debido a la extraordinaria profusión de egos temperamentales. También es un factor de equilibrio y un entrenador con un éxito comprobado (elemento que no le hace daño a nadie). Sin duda, con Zidane acierta el Madrid. Pero algo más deberá cambiar en la institución para realizar a fondo el inmenso potencial de su plantel y sus recursos.

Modestamente sugiero democratizar, aunque sea de manera ligera, el ejercicio del poder en el club. Descentralizar la toma de decisiones, concentradas en la vertical figura de Florentino Pérez. Impulsar nuevas reglas del juego político institucional que favorezcan el surgimiento de rivales en las elecciones del club. Generar mecanismos para que, desde la remota cima, se escuchen las voces de la mayoría de socios, no solamente los rugidos de aquellos más comprometidos con el poder.

Zidane es garantía. Pero se atraviesa en su camino la figura autocrática y absolutista del Presidente Florentino, dispuesto a negociar y hasta ceder en medio de una crisis mayúscula. Falta ver si su disposición se mantiene viva durante los meses subsiguientes. O si se nos avecina una nueva tormenta blanca.