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17 de Nov de 2019

Fútbol

Esto es sólo algo pasajero

Esta crítica, en cambio, tiene más que ver con las percepciones que con los números

El entrenador del FC Barcelona Ernesto Valverde durante el partido de la fase de grupos de la Liga de Campeones que disputaron ante el Slavia de Praga en el Camp Nou.EFE

El nuevo tropiezo azulgrana tuvo una lectura en el vestuario del Barça sin demasiada autocrítica y sí cargada de mucha dosis de tranquilidad, tanto que después de haber sido incapaz de marcarle un tanto al Slavia de Praga (0-0) lo que quiso transmitir el grupo barcelonista es que el aficionado tiene que tener paciencia, que una victoria ante el Celta lo puede arreglar todo y que, en consecuencia, esto es sólo algo pasajero.

Con los números en la mesa, al Barcelona solo le queda ganar al Borussia de Dortmund en la siguiente jornada para acabar primero de grupo en la Liga de Campeones y dejar como irrelevante el último partido contra el Inter. Por lo tanto, según el punto de vista del vestuario, parece que no hay motivo para la crítica o la preocupación que se destila en el entorno azulgrana con el equipo.

Esta crítica, en cambio, tiene más que ver con las percepciones que con los números, ya que si bien es cierto que tanto en la Liga como en la Champions el Barcelona trasmite liderazgo por las posiciones que ocupa (primero en ambas), la verdad también revela que el equipo catalán cada día juega peor, lo que le está llevando a acumular ya muchos partidos de mala calidad, unidos a derrotas irreprochables.

Granada, Levante y Slavia se acumulan en la lista de partidos rematadamente malos por parte de los azulgrana, pero a estos encuentros se suman algunos más en Europa donde a pesar de haber salvado los muebles la imagen del juego de los barcelonistas acabó por los suelos, como en el caso del choque contra el Inter, en el que nadie dio crédito a que los azulgrana se alzasen con el triunfo.

Primero fue la excusa de una mala planificación veraniega, en la que faltaron partidos para poner a punto al equipo frente a largas expediciones por el mundo para hacer caja.

Después, el pretexto fue que si la ausencia de Messi por lesión limitaba las posibilidades del equipo. Y ya en el cuarto mes de competición, la nueva disculpa es que el seguidor barcelonista debe tener paciencia.

Así lo manifestó anoche tras el partido contra el Slavia uno de los capitanes del equipo, Gerard Piqué, quien este curso se ha erigido en uno de los futbolistas con mayor presencia ante los medios, en un despliegue que tanto da para lanzar una advertencia a la junta como para después decir que alguna de sus salidas de tono están planificadas.

Lo que sí mostró anoche Piqué, y dio la sensación de que sí estaba bien planificado, fue un tono menos autocrítico que el que exhibió en la jornada anterior el portero Marc ter Stegen, quien pese a la victoria del Barça en Slavia salió ante los medios para verbalizar lo que el entorno azulgrana lleva viendo hace meses: "Nos hicieron ocasiones por no estar bien colocados, y en el gol no puede rematar un jugador solo. Es algo táctico por no estar al cien por cien".

"Hemos sacado los tres puntos, que es importante, pero es necesario hablar de algunas cosas", sentenció el 24 de octubre un Ter Stegen que puso en jaque a un vestuario azulgrana que recuperó el tono pausado a través de su técnico en la siguiente comparecencia ante los medios, para afearle Ernesto Valverde al meta que fuese tan explícito ante los medios, algo que dijo que no le hubiese censurado de pronunciarlo dentro del vestuario.

La principal solicitud que hace Piqué al entorno es pedirle "paciencia", y anoche recordó que en el primer año de Luis Enrique Martínez, el Barcelona vivió desnortado "y al final logramos el triplete".

Y para Ernesto Valverde, de profesión también desactivador de dramas y apaciguador de exaltados, la cosa es más sencilla: "Vamos a preocuparnos un poquito. Pero nada más".

Según la visión planteada anoche por el entrenador barcelonista, "si hace tres días estábamos inmersos en una racha de victorias y tres días después se torció todo en un minuto, pues si en tres días entras en un bache significa que en tres días puedes salir". Así de fácil, conforme a la filosofía del técnico del Barça.

Menos optimismo se respira en el entorno, temeroso de que si bien en la Liga su equipo al 'trantrán' puede alcanzar el tercer título de Liga consecutivo, por incomparecencia de los rivales, en Europa los últimos reveses siguen coleando y generando dudas y sospechas.

La idea de que no siempre una Liga se va a ganar rozando los 100 puntos está más que asumida en el Barça, y más viendo el arranque de este campeonato, en el que los tropiezos del equipo de Valverde no los han aprovechado sus rivales, pero otro asunto es lo que se cuece en Europa, donde las caídas de los azulgranas en las pasadas ediciones han creado más que un disgusto, sobre todo por la forma.

Anoche Piqué mostró sus dudas acerca de si con lo que ofrece el Barcelona en la actualidad su equipo tiene empaque para pelear por el título, aunque sí fue clarividente al rememorar que en circunstancias similares, recordando el primer curso de Luis Enrique, los barcelonistas firmaron un triplete.

Los números frente a la forma, el debate perpetuo en el Barcelona. El resultadismo frente el estilo. Dos posiciones que son inmiscibles en Can Barça y que tienen a sus fieles seguidores.

Para parte del entorno, si no el Barça se no aferra a su estilo no jugará bien, y en consecuencia no alcanzará títulos. Para la otra parte del entorno, en la que parece alineado el entrenador, lo importante son los resultados, y a ellos se puede llegar por muchos caminos, como se ha constatado en las últimas temporadas.

La realidad es que el Barcelona no juega bien y los resultados no tienen una presencia continua. El Barcelona se agarra al momento, en el que los números lo presentan como líder en sus torneos, y defiende, según la versión de su técnico, que todo se enderezará con una victoria, que al fin y al cabo para que es lo único que importa.