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06 de Dec de 2019

Fútbol

Jorge Jesús, el próximo entrenador de la Selección brasileña

A Brasil no le han faltado figuras rutilantes ni ayer ni hoy, pero en los últimos cuatro mundiales no ha acertado colectivamente. La 'negación', al impedir que los dirija un técnico extranjero podría resquebrajarla el entrenador portugués

Jorge Jesús es el dueño del corazón brasileño en un país donde el fútbol incide en todo: sociedad, cultura, economía, política, etc.@Conmebol

La brillante campaña realizada por el entrenador portugués Jorge Jesús con el Flamengo que llegó a la cúspide el sábado, con la obtención de la Copa Libertadores 2019, además de que el domingo aún en plena celebración acaba ganando igualmente el prestigioso título del Brasileirao (sin jugar), tras una arrolladora campaña, más el Campeonato Carioca conquistado en abril; lo han convertido en el técnico más admirado, venerado y de moda en Brasil. Un 'mister' con las credenciales aprobadas para impulsarlo como candidato a ser el primer técnico extranjero en dirigir a la selección brasileña, tan pronto 'Tite' cumpla su ciclo o aparezcan pronto los primeros traspiés de la Selección.

A la especulación de un futuro 'casamiento' con la verdeamarela, también se suma el ser pretendido por el F.C. Barcelona. Su admiración por el trabajo de Johan Cruyff, el exjugador y técnico holandés cuya filosofía moldeó el juego del conjunto barcelonés, y el propósito del portugués por procurar que los equipos que dirige se acerquen a ese estilo, avalan también su posible candidatura.

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    Es el segundo estratega europeo en ganar la Libertadores detrás del croata Mirko Jozic, quien la obtuvo en 1991 con el club chileno Colo-Colo.@Flamengo
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    Jorge Jesús, el próximo entrenador de la Selección brasileña@Flamengo

Aunque tiene contrato vigente con el Flamengo hasta mediados del año entrante (2020), se especula que antes de cumplirse el plazo estipulado ya habrá recalado en un club grande de Europa o, si se abriese la puerta, en la selección brasileña.

Un muro que no se ha dejado derribar

Los anhelos de la prensa deportiva brasileña de tener por primera vez en la historia un entrenador extranjero dejaron de ser un leve eco para ser una voz con repercusión, después de la destitución del seleccionador Mano Meneses, el 23 de noviembre de 2012.

El candidato respaldado e impulsado, principalmente por el popular diario deportivo Lance, era Pep Guardiola. El entrenador catalán que estaba en su año sabático residiendo en Nueva York, después de haber ganado todo con el Barcelona, gustaba en el ámbito futbolístico al considerársele el técnico adecuado para transformar una selección anclada en sistemas de juegos superados; pero la conservadora y corrupta dirigencia de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) no compartió ese criterio.

El 26 de noviembre de 2012, el entonces presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), José María Marín, actualmente condenado en Estados Unidos a cuatro años de prisión por el famoso FIFA Gate e inhabilitado de por vida por la Comisión de Ética de la FIFA para ejercer cargos en la institución, cerraba la puerta afirmando: “Difícilmente el nuevo seleccionador será extranjero. Tengo el mayor respeto por Guardiola, pero Brasil ganó cinco Mundiales con técnicos brasileños”.

Tres días después, el 29 de noviembre, la CBF presentaba una vieja dupla: Luiz Felipe Scolari y Carlos Alberto Parreira, los encargados de conducir a Brasil, 18 meses de por medio, “a ganar su sexta Copa Mundial en casa”. Los dos técnicos triunfadores en Corea-Japón 2002 (Scolari) y en Estados Unidos '94 (Parreira) conducirían a Brasil… pero a un verdadero desastre histórico: Alemania les infligiría en semifinales la más humillante de sus derrotas en sus participaciones mundialistas, por 7-1.

Posterior a la debacle, las declaraciones de exjugadores reconocidos como Juninho Pernambucano: “Este es el momento de contratar un entrenador extranjero que esté actualizado para la selección” no fueron escuchadas. A Scolari y Parreira los sustituiría en la dirección técnica Dunga, capitán del Brasil campeón en 1994. El 22 de julio de 2014, aún con la herida abierta de la derrota ante Alemania, Dunga comenzaba un segundo periodo, había dirigido a Brasil en Sudáfrica 2010 con magros resultados llegando hasta cuartos de final donde fue derrotado por Holanda 2-1.

El 14 de junio de 2016, Dunga era destituido después de que Brasil cayera eliminado penosamente en la fase de grupos de la Copa América Centenario celebrada en Estados Unidos. Además en las eliminatorias sudamericanas para Rusia 2018 marchaban de sextos, es decir por fuera del Mundial.

La era 'Tite', cuatro Mundiales en blanco

El despido de Dunga le abría la puerta a la llegada de Adenor Leonardo Bacchi, conocido como Tite, quien había obtenido con el club Corinthians en el 2012 la Copa Libertadores, el Mundial de Clubes y el bicampeonato brasileño (2011-2012). Tite era un entrenador diferente, que había estado en Europa preparándose aunque no dirigió allí, abierto a intentar adaptar a la selección brasileña a cambios en su estilo de interpretar el juego.

El 16 de junio de 2016 es nombrado técnico de la Selección, el impacto positivo de su llegada se reflejaría inmediatamente. Los brasileños vuelven a ser temidos, encaminan la eliminatoria para Rusia 2018 y se convierten holgadamente en la primera selección suramericana en clasificar, secundados luego por Uruguay, mientras Colombia y Argentina entran apretadamente en el último partido, Perú consigue el boleto en el repechaje.

Rusia 2018 recibe a Brasil en la lista de favoritos, como ha sido en la Copa desde 1962, y lo ve clasificar de primero en el Grupo E, superar los octavos y caer eliminados por Bélgica 1-0 en cuartos de Final. Otro amargo adiós al Mundial, Brasil completaba cuatro mundiales sin llegar a una final (2006,2010, 2014 y 2018). Sin embargo, la dirigencia entiende que el de Tite es un proceso a seguir por ser un conjunto renovado con futuro esperanzador.

Desde la conclusión del Mundial afrontó un calendario internacional de partidos amistosos de rendimientos de picos altos y claroscuros en algunos resultados. Cumplió y ganó la pasada Copa América 2019 celebrada en Brasil sin sobresaltos, en un torneo en el que la mayoría de las selecciones suramericanas estaban en un proceso de renovación tanto de futbolistas como de entrenadores.

En el último amistoso del año contra Argentina, jugado el reciente 16 de noviembre, perdió 1-0 con la albiceleste, dejando dudas, mientras la Argentina de Lionel Scaloni comenzó a mostrar solidez para regresar a los primeros planos. La no ampliación de cupos para el Mundial Catar 2022, que mantendrá los cuatro cupos directos, más el medio en la opción de repechaje, vislumbra unas eliminatorias suramericanas más estrechas que la anterior, las cuales comenzarán a disputarse a partir del 26 de marzo del próximo año.

Jorge Jesús, primera opción de relevo

Tite tendrá que cuidar sus pasos en una eliminatoria que devora con facilidad técnicos, ahora con la sombra gigante de Jorge Jesús siguiéndole a sus espaldas. Si la reticencia a aceptar un técnico extranjero en el banco de los pentacampeones mundiales se argumentaba por el desconocimiento que pudiera tener de su cultura, su lengua y su fútbol, Jorge Jesús la ha derribado.

Si de trayectoria internacional se trata, no solo ha dirigido en Europa sino también en Asia, con un palmarés cargado de títulos en la Liga portuguesa, con el haber disputado dos finales de la Copa UEFA y ganado una Copa Intertoto; tiene además un amplio conocimiento de los jugadores suramericanos. Si es por imprimirle a la selección brasileña un concepto de juego acorde con los tiempos modernos, Jorge Jesús parece el apropiado. En la calle se escucha una frase contundente: “En Brasil hay un fútbol antes y otro después de Jorge Jesús”.

Nació el 24 de julio de 1954, Amadora, Lisboa, Portugal.@Flamengo

Su 'revolución' en el Flamengo la materializa con la Copa Libertadores, después de 38 años de no alcanzarla, y el compás de espera para posicionarlos como referentes internacionales es el Mundial de Clubes que inicia el 11 de diciembre en Catar. Ha provocado tal desbordante fe de los brasileños en su trabajo que, antes de jugarse la final de la Libertadores, muchos hinchas del Flamengo compraron con anticipación entradas y boletos aéreos para el Mundial de Clubes, dando por sentado que jugarán la final, el 22 de diciembre contra el conjunto inglés Liverpool, actual monarca de la Champions y representante europeo en el certamen.

Si se le preguntase en una encuesta a un aficionado brasileño, independientemente de sus simpatías por algún club, cuál entrenador considera ideal para dirigir a Brasil después de Tite, el portugués ganaría aventajado por muchos metros. Hoy aparece como el llamado a romper en un tiempo no lejano, el mito de que a la selección brasileña solo la puede dirigir un técnico brasileño.