- 02/07/2014 02:00
¿QUIÉN ERA ANDRÉS ESCOBAR?
Defensa colombiano nacido el 13 de marzo de 1967 en Medellín (Antioquia), debutó en Atlético Nacional y fue campeón de la Copa Libertadores en 1989. Él cobró el penalti que abrió la senda del triunfo en esa memorable noche del 31 de mayo en El Campín de Bogotá. Su país lo recuerda por el gol que anotó en el estadio de Wembley en el empate 1-1 contra Inglaterra en 1988, en una gira europea que hizo el equipo dirigido por Francisco Maturana.
De esa generación, junto a Carlos ’El Pibe’ Valderrama, fue de los primeros en jugar en el exterior, en el Young Boys de Suiza. Regresó al Atlético Nacional, el equipo de sus amores y con el que llegó de nuevo a la Selección Colombia.
Era conocido como el ’Caballero del fútbol’ por su elegancia para jugar y por su temperamento ejemplar. Vivía buen momento en 1994, al punto que ya negociaba una transferencia con el Milán de Italia.
UNA NOCHE TRÁGICA
El 2 de julio de 1994 decidió salir con varios de sus amigos a divertirse en una discoteca, J.J. Galeano, excompañero suyo en Atlético Nacional y en la Selección Colombia, salió con él y un grupo de amigos y recuerda que Andrés esa noche estaba muy contento por verlos de nuevo. Muchos le habían dicho que no volviera a Colombia tras el autogol, pero él tenía muy claro que debía volver al país a dar la cara.
Acabada la reunión, Escobar salió al parqueadero de un estadero de la vía Las Palmas en Medellín hacia su carro y allí lo abordó un hombre que lo empezó a insultar como recriminación al autogol anotado en el juego contra Estados Unidos, el 24 de junio. Ante las agresiones, Andrés, aún desde su vehículo, respondió pidiendo respeto y allí escuchó la última frase de su vida: ‘usted no sabe con quien se está metiendo’. Entonces llegó Humberto Muñoz Castro, escolta de los lúgubres Pedro David y Juan Santiago Gallón Henao y descargó seis disparos en el jugador colombiano, que murió ante la intolerancia de los asesinos.
Los hombres pagaron por el crimen, pero tan corto es el brazo de la justicia que hoy ya están libres y el mundo, en cambio, perdió a un ser humano por un acto imperdonable.
‘Fue una discusión que le podía pasar a cualquier colombiano en un momento de intolerancia donde no se discutía, sino que se peleaba. Y no se peleaba a golpes, sino el primero que sacara el revólver. Y Andrés tuvo la mala suerte de estar en el sitio equivocado a la hora equivocada. Pero era uno de los iconos del momento’
FRANCISCO MATURANA
DT de Colombia en Estados Unidos-94