Los capturados fueron ubicados en la comarca Ngäbe-Buglé, las provincias de Veraguas, Los Santos y Panamá
- 30/05/2019 02:04
Al igual que en la Europa League, dos equipos ingleses, el Liverpool y el Tottenham definirán al nuevo campeón. Aquí, un breve análisis de los ingredientes que rodean el partido.
Esta final tiene muy pocos precedentes. De hecho solo es la segunda vez que dos equipos ingleses se enfrentan en la instancia decisiva por el título de la UEFA Champions League. En la ocasión anterior (2007-2008) se enfrentó el Manchester United contra el Chelsea en un partido duro, cerrado, aburrido, que se definió a través de los penales. Muchos, entonces, definieron quejumbrosamente el enfrentamiento como un partido en el que ambos equipos no jugaron a ganar, sino que apostaron a no perder. Difícilmente ocurrirá algo similar en la final de este sábado. Tanto Klopp como Pochettino son entrenadores que manejan conceptos mucho más agresivos y concentrados en el ataque, aunque lo hagan desde estilos muy diferentes. El Liverpool llega como amplio favorito. No es en balde que terminó 26 puntos por encima del Tottenham en la temporada más reciente de la Premier League. Mientras el Liverpool perdió un solo partido en todo el torneo de liga (y aún así llegó segundo por detrás del imponente Manchester City) sus rivales del sábado cayeron en 13 ocasiones, quedándose con el cuarto lugar de la competición.
Los Spurs tuvieron una temporada con altas y bajas. O más bien, altísimas y bajísimas. Cada vez que se acercaron a la cima de la tabla, solo fue para desplomarse como peso muerto hasta el fondo de las aguas de su torneo.
Pero no confundamos excesivamente ambos territorios. No hay duda. Las ligas las ganan los mejores equipos, los más regulares, los que saben navegar por las altas y las bajas de un torneo que se prolonga muchos meses. Mientras los torneos con formatos de eliminación directa dependen mucho más de tu habilidad para conseguir resultados positivos utilizando estrategias que se alimentan de aprovechar oportunidades y habitar cómodamente en un presente capaz de absorber toda tu energía y desechar cualquier horizonte que se extienda más allá de los 90 minutos de rigor. Ganar una final tiene que ver con mantener una concentración absoluta, sabiendo aprovechar las oportunidades que se te presentan. Las finales gozan (o sufren) de una psicología propia. Muchas veces, y más allá de las cualidades de los oponentes, una final se decide por un detalle casi intangible, un golpe de inspiración o de suerte; pero sobre todo por la mentalidad, que en partidos así, es decisiva. En este aspecto la ventaja parece acompañar al Liverpool. El año pasado, perdieron contra el Madrid en la misma instancia, pese a avasallarlos los primeros 30 minutos, pero sin anotar ni un gol. Luego llegaron los terribles errores de Karius (previa concusión, cortesía de Sergio Ramos) y la lesión de Salah. Pero en esta ocasión el panorama es diferente. El equipo de Klopp rebosa confianza, luego de la demolición del Barcelona en Anfield. Mientras los Spurs, sin duda, deben percibirse a sí mismos como el ‘equipo milagroso de la Champions', capaz de derribar muy ásperos gigantes y vencer cualquier circunstancia adversa que se les oponga.
Y si el Liverpool borró al Barcelona de manera tan inesperada como humillante, los Spurs vencieron en una seguidilla de agonías al Manchester City y al sorprendente, y favorito emocional, Ajax. Y estos logros de los Spurs fueron obtenidos sin el aporte de Harry Kane. Ahora Pochettino lo ha recuperado y le toca decidir si arranca con Kane en el banco, como un arma que lo ayude a torcer el resultado a su favor, siempre que las circunstancias se pongan difíciles. O si lo inicia como titular. Lo más probable es que arranque desde el banco y que Pochettino le dé unos minutos, dependiendo de las incidencias del partido. La dupla de Son Heung-Min y Lucas Moura ha funcionado maravillosamente en los últimos encuentros, y están en completa plenitud física; así que seguramente iniciarán.
Una baja importante para el Liverpool será la del mediocampista guineano Naby Keita, descartado para la final. En cambio, Roberto Firmino ya tiene el alta para jugar, completando el letal tridente en el ataque del Liverpool.
Todo está preparado y dispuesto. Este sábado develaremos la identidad del nuevo campeón. Ojalá que gane el fútbol.