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15 de Jan de 2021

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Pelenchín y su gran carisma

PANAMA. El carisma de Pelenchín cada día le gana más seguidores por lo polifacético que el colonense ha resultado ser y por la naturali...

PANAMA. El carisma de Pelenchín cada día le gana más seguidores por lo polifacético que el colonense ha resultado ser y por la naturalidad con que desarrolla sus pasiones de boxear, cantar, bailar y ser buen padre de familia, siempre con la sonrisa y confianza del que siente a Dios como su mejor entrenador.

Aún es muy temprano para asegurar que quedará entre los inmortales miembros del salón de la fama en Canastota, Nueva York, aunque en nuestra historia nacional ya se ganó un cupo. Mi pronóstico es que si quiere perdurar, debe defender sus cinturones un par de años más e inclusive ganarse otra corona como la del peso pluma.

Tiene en sus manos toda la potencialidad de estar a la altura de Ismael Laguna o “El alacrán” Pedroza colándose entre los 5 mejores boxeadores panameños de la historia.

La clave para que nos dure y crezca es su buena preparación y la sed del que quiere derrotar antes del límite a su oponente. Lo demostró contra Ponce De León, Sithchatchawal y Molitor.

Al canadiense lo acosaba y abrumaba a tal punto que hasta sus segundas le recalcaban que se veía “tenso” o “apretado”; sus golpes contados y certeros hacían estragos al caerle al “Kid” en la zona media y lateral del abdomen y los sablazos a la cara terminaron debilitando la mitad derecha de su cuerpo.

Hablemos de su categoría. Israel Vásquez es campeón emérito por incapacidad en el CMB y ahora el japonés Toshiaki Nishioka es el campeón de esta organización. Johnny González, número 2 de la AMB y 3 de la FIB tampoco se atreve a retar a Pelenchín y ahora quiere ir por el japonés.

El puertorriqueño Juan Manuel López campeón de la OMB no se atreve, literalmente, a enfrentar a Caballero. Rafael Márquez, 3 de la AMB y 4 de la FIB, ese que se enfrascó en peleones con Vásquez, también le ha salido a huir a todos los retos que se le han hecho.

No entiendo aún el grado de pavor que le profesan cuando su profesión es darnos buen espectáculo. Ninguno lo mira a los ojos, lo ignoran por completo, se hacen de oídos sordos cuando esta “Torre infernal” les invita a chocar frentes.

Antes la excusa de que no era un boxeador reconocido y que no generaría muchas ganancias eran bastante aceptables, entonces, me pregunto ahora ¿qué excusa tienen? ¿en dónde quedó la sangre, el orgullo y la fortaleza de los guerreros aztecas que les ha caracterizado a los mexicanos?

Quisiera también decir lo malo, como crítica para que mejore y continúe dándonos muchas más glorias. Debo decir que se hace grande con los grandes; cuando la oposición es mañosa, es empático y se vuelve enredado.

No siempre ha sido el Pelenchín que apabulló a Molitor, existió otro que no me gustaría ver jamás.

Uno, cuando aún no era famoso y que encontró en el venezolano José “Cheo” Rojas su verdugo más letal. Otro que ya siendo campeón se fue a pelear contra Jorge Lacierva y “Piolo” Castillo, en peleas que los expertos titulan de enredadas cuando fueron realmente malas y aburridas.

Tampoco quisiera verlo aporrear sin entusiasmo como en las peleas de Pastrana y Parra en donde más se quejaba con el árbitro de las escaramuzas ajenas que de lo que él brindaba. No puede seguir con esos altibajos pues lo que viene ahora son peces gordos y su rutina debe ser la excelencia.

Recordemos también que no es un joven de 25 años, aunque su anatomía refleje mayor juventud, por lo que su momento de brillar es ahora.

Ojalá que esa rodillera en su pierna en Canadá sea el rastro de una lesión que no será más y que siga siendo buen ejemplo del boxeo panameño que lleva en la sangre.

Esa confianza que nos despierta la retomo yo, panameño de nacimiento, un ciudadano común, desde esta “S” acostada y paraíso terrenal, y le envío un reto a los mexicanos y al puertorriqueño para que se pongan los pantalones y dejen que mi compatriota les recuerde que en Panamá lo que sobra es valentía y talento.