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18 de Oct de 2019

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LeBron James y la magia de su juego

Sin dudas no es Michael Jordan ni se le parece en la cancha, pero el poder y sacrificio que ha mostrado le aseguran un espacio muy propio

LeBron James cumplió una actuación digna de ser colocada entre las más memorables en la historia de la postemporada de la NBA.

James trabajó con los Cleveland Cavaliers desde el puesto donde se miran las adversidades durante toda la temporada.

No fue el mejor equipo de la Conferencia Este. Los Cavaliers fueron cuartos, con marca de 50-32. Tras perder el primer partido de la primera ronda ante Indiana Pacers, parecía que la era de ‘El Rey' estaba llegando a su final.

Sin embargo, James y su tropa se levantó y sacaron del camino a los Pacers en una serie que terminó 4-3.

La semifinal de conferencia les enfrentó a Toronto Raptors, un equipo joven y que tuvo la mejor marca; sin embargo, no le ganaron a los Cavaliers en los dos encuentros de la temporada regular.

James repitió la fórmula; esta vez, barriendo con Cleveland a Toronto en cuatro partidos.

Llegó el turno de enfrentar a los Boston Celtics, un equipo que perdió en el primer partido de la temporada, precisamente ante los Cavaliers a Gordon Hayward tras una horrorosa lesión, y luego a Kyrie Irving antes de iniciar los playoff .

Los jóvenes Celtics hicieron tambalear la corona de ‘El Rey' LeBron; los tuvieron al borde de la eliminación en dos ocasiones. Los dos últimos encuentros, los Cavaliers perdieron a Kevin Love por una conmoción cerebral.

James respondió al reto con liderazgo, confianza y entereza. Y sacó tal vez el mejor partido de su carrera en playoff , con 35 puntos, 15 rebotes y 9 asistencias en los 48 minutos de partido para ganar 87-79 y avanzar a su octava final consecutiva.

Ahora, LeBron James encara la cita finalista ante quien haya ganado anoche la Conferencia del Oeste, entre los Rockets de Houston y Golden State Warriors.

Después de promediar más de 41 minutos en cancha durante 18 partidos de postemporada, este jueves, cuando suene la chicharra para el primer partido de la final de la NBA, ‘El Rey' estará otra vez en la duela, como primero en la línea de ataque.

A los 33 años de edad, LeBron James todavía tiene hambre, un insaciable apetito de ser el mejor cada vez, de superarse a sí mismo.

Podría chocar con el cansancio de tan exigente esfuerzo; pero no puede reprocharse que quiera siempre estar en la línea de los ganadores en el primer lugar.