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15 de Dec de 2019

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Los Lakers y LeBron, condenados al ostracismo

La que se esperaba fuera una temporada llena de cosas para celebrar, se ha convertido en una pesadilla, entre lesionados, tensiones de vestuario y la posibilidad de que el mejor jugador de la década no juegue los playoff

Para LeBron James, su primera temporada con los Lakers es hasta el momento un rotundo fracaso.

Cinco equipos tienen más de 300 derrotas desde la temporada 2013-2014 en la NBA. Uno de ellos, los Sixers de Filadelfia, consiguió romper la mala racha, alcanzando los playoff en la pasada campaña.

Los Lakers de Los Ángeles (320 derrotas) encabeza esta nada agradable estadística de equipos perdedores en la liga. Le acompañan los New York Knicks (317), Magic de Orlando (309) y Phoenix Suns (307).

Los Suns no llegan a una postemporada desde el 2010; Orlando desde 2012, mientras que Lakers y Knicks no van más allá de la temporada regular desde el 2013.

La temporada 2018-2019 inició con una gran noticia para los aficionados de los Lakers: la firma de Lebron James.

El mejor jugador de la NBA en la última década llegaba al equipo donde el uniforme púrpura tiene un significado muy especial.

El acuerdo por cuatro temporadas (la última, opcional del jugador), y 154 millones de dólares, fue una apuesta que hizo el equipo confiando en la base joven que venía de la pasada temporada.

Esta ‘base joven' tiene en Lonzo Ball, Kyle Kuzma y Brandon Ingram a un trío de jóvenes muy talentosos, en los que James fijó el objetivo de reconstruir en corto plazo un equipo ganador, capaz de retar el dominio de Golden State Warriors, Houston Rockets y San Antonio Spurs en la Conferencia Oeste de la NBA.

Meses después de esta proyección, la realidad de los Lakers es otra, muy diferente y que puede calificarse de ‘dolorosa'.

¿QUÉ HA PASADO?

Para tener mejor nivel, los Lakers contrataron a Lance Stephenson por una temporada y $4 millones; un escolta de 28 años y ocho de experiencia, para ayudar en los movimientos sobre el tabloncillo, también atrajeron a Tyson Chandler, un centro veterano con 36 años y números en decrecimiento, pero con una voz de autoridad en el vestuario.

La otra contratación fue de otro veterano, el base Rajon Rondo, campeón con los Celtics, aunque atrayendo algunos problemas por su volátil personalidad.

Se añade a esta ecuación Josh Hart, un joven de 24 años que mejora en su segunda temporada con los Lakers y Kentavious Caldwell-Pope, de 26 años, apoyo para los titulares.

Todo este engranaje tenía que funcionar al compás que dictaría LeBron James sobre la cancha; sin embargo, las cosas no resultaron como se habían proyectado.

Los problemas han sido de múltiples proporciones. Mientras iban caminando sobre la marcha, con salud entre sus jugadores, los Lakers estuvieron en carrera por la postemporada; sin embargo, el equipo comenzó un período de inconsistencia, marcada por una lesión de LeBron en la ingle.

La lesión, posterior a una de gravedad que sufrió en Navidad, había sido diagnosticada con tres semanas de tratamiento; sin embargo, el problema se extendió, y James tuvo que dejar la duela por algo más de tiempo.

Hacia mediados de enero, el equipo había perdido 3 de sus últimos diez partidos, desperdiciando una marca positiva de 20-14 y un sitio en la postemporada.

Si se sintetiza la debacle de los Lakers, puede resumirse en dos cosas puntuales: la baja de Lonzo Ball y Brandon Ingram era un evento inesperado, que toma por sorpresa al equipo, incapaz de ofrecer una respuesta sobre la cancha; y LeBron James está haciendo un esfuerzo mucho mayor del que se quería a estas alturas de la temporada, abrumado por lo sucedido y empujado por su inquebrantable espíritu competitivo.

¿FUERA DE LOS PLAYOFF?

En este momento, los Lakers luchan por no quedar fuera de la postemporada.

Están a 6.5 juegos de los Ángeles Clippers, el octavo en la clasificación para los playoff, necesitando revertir dramáticamente un tanteador que les es adverso (31-37 es su marca, sin contar lo sucedido anoche ante Detroit Pistons).

No estar en los playoff no solo representa un duro revés para los Lakers; lo sería también para LeBron James, quien no estaría en esta etapa por primer vez en 15 temporadas.

El gran jugador es un líder, que ha convertido en campeones tanto al Miami Heat como a Cleveland Cavaliers; sin embargo, ese liderazgo incuestionable ha sufrido mucha erosión con unos Lakers fisurados, incapaces en estos momentos de ir más allá sin James, quien no solo habla en la cancha, sino también en el vestuario.

Luego de una derrota ante los Pelicans, que no tuvieron en cancha a Anthony Davis, ‘El Rey' cargó duramente contra sus compañeros.

‘En los últimos tiempos todo el mundo aquí se ha acostumbrado a perder y yo no estoy acostumbrado a eso. Y nunca me voy a acostumbrar. Así es como soy', sentenció el jugador ante las cámaras.

Estos Lakers carecen de la urgencia de ganar y estar en gran plan, que LeBron James vive con intensidad a pesar de su largo recorrido en la NBA. Está acostumbrado y no quiere quedarse atrás; pero se está quedando.