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04 de Mar de 2021

Economía

Leyenda del Dorado empieza a repetirse

COLOMBIA. Colombia está entrando en una bonanza minera, pero los enredos en infraestructura y el despilfarro de regalías plantean si el ...

COLOMBIA. Colombia está entrando en una bonanza minera, pero los enredos en infraestructura y el despilfarro de regalías plantean si el país está preparado.

La leyenda del Dorado está comenzando a repetirse. Así como hace casi 500 años aventureros del imperio español vinieron en busca de todo el oro posible, ahora Colombia se ha convertido, de nuevo, en un apetecido puerto de destino de inversionistas de todo el mundo en materia de minas y petróleo.

El gobierno está emocionado con la bonanza que se avecina. Según las cifras oficiales, en los siguientes seis años, habrá inversiones por 47,000 millones de dólares en proyectos de petróleo, carbón, níquel y oro.

Colombia se montó en un tren del que no se va a bajar, pues está haciendo lo que cualquier país haría: explotar sus recursos naturales.

En ese esfuerzo, la apuesta es muy agresiva. Sólo en el primer semestre de este año, la inversión en minería (sin tener en cuenta petróleo) alcanzó 1,700 millones de dólares, el doble de lo registrado en el mismo período del año pasado. Si se suma la de hidrocarburos, la cifra asciende a 3,200 millones de dólares.

Tres de estos productos (carbón, petróleo y níquel) ya representan el 47% de las exportaciones totales del país. Y aunque se podría pensar que el petróleo distorsiona las cifras, en realidad las ventas de carbón tienen bastante peso: es el 17% del total.

De aquí a 2019, el país tiene previsto duplicar la extracción de carbón (de 73 millones a 145 millones de toneladas al año) y multiplicar por cinco la del oro (de 20 toneladas el año pasado a 100 toneladas en 2019). Los desafíos de esta ola minera y energética son grandísimos y aún no se han puesto en la agenda pública.

La incógnita es si el país va a poder cumplir con el reto de explotar sus recursos naturales, sin acabar con el medio ambiente, mientras genera mejores niveles de vida a las poblaciones donde se desarrollan estos proyectos.

El director de Programas de Conservación de The Nature Conservancy (TNC), Aurelio Ramos, explicó que es razonable que el país quiera desarrollar su potencial minero. Sin embargo, advirtió que “es una amenaza si no se hace bien”.