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02 de Jun de 2020

Economía

Consumismo sin control en fiestas de fin de año

PANAMÁ. El consumismo es la nota característica del mes de diciembre. Los panameños pierden el control impulsados por el bombardeo publi...

PANAMÁ. El consumismo es la nota característica del mes de diciembre. Los panameños pierden el control impulsados por el bombardeo publicitario y en muchos de los casos adquieren productos que no necesitan.

Más de 200 millones de dólares ingresaron a la economía este mes, producto del pago del décimo tercer mes, ahorros navideños y bonificaciones, pero un 90% de este monto va a parar al comercio.

La situación empieza a ser preocupante y algunos sostienen que el consumismo debe empezar a tratarse como una adicción por parte de las autoridades.

En ese sentido Rafael Carles, miembro del equipo de Consumidores Vigilantes de la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia (ACODECO), sostiene que el gobierno debe tener un papel más activo en esta situación y “contribuir a la educación y orientación de los consumidores para que no se conviertan en consumistas”.

Y es que de acuerdo con Carles “los consumistas son personas enfermas que deben ser tratadas como se hace con los ludópatas y los alcohólicos”.

El bombardeo publicitario y el incremento de centros comerciales a lo largo del todo el país es tierra abonada para el consumista.

De acuerdo con cifras de la Contraloría, durante el 2008 las ventas del comercio minoristas alcanzaron los 6,399.7 millones de dólares. Los centros comerciales rondan los 9 millones de metros cuadrados de construcción, y aunque constituyen una fuente importante de empleos, es necesario que los consumidores sean orientados para realizar sus compras con responsabilidad, detalla el experto. La preocupación de Carles es compartida por el ex director del Instituto de Mercadeo Agropecuario, Hatuey Castro, quien sostiene que la falta de educación y orientación hace que los panameños dilapiden sus ingresos en gastos superfluos y no importa cuánto ganan, el dinero al final de cuenta no les alcanza.

“Hemos sido educados para gastar y no para ahorrar”, destaca Castro.