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11 de Nov de 2019

Economía

Formación en turismo

D urante recientes diligencias en APEDE, reuniones con Sara Pardo, dinámica presidente de APATEL, una ponencia en la Universidad America...

D urante recientes diligencias en APEDE, reuniones con Sara Pardo, dinámica presidente de APATEL, una ponencia en la Universidad Americana y tertulias con universitarios herreranos, aflora persistentemente el desenvolvimiento del istmeño en quehaceres de turismo, industria que a pesar de sus plurales omisiones, concibe la mayor cantidad de ingresos al país.

¿Cómo logramos desarrollar cuadros efectivos de directores y meseros, gerentes y mucamas, desarrolladores de aplicaciones, guías y transportistas, funcionarios de carrera y todos aquellos involucrados en la industria sin chimeneas?

Primordial es abrigar visión. Fotografiar en la mente las cosas como son y cincelarlas como quisiéramos que fuesen. Ejemplo en caso, todos notamos a diario los desmantelados quioscos o casetas en la Cinta Costera mientras otros los visualizamos como imponentes bares de néctares de frutas tropicales para los turistas y visitantes del área, creando fuentes de empleo y prodigalidad en áreas de acogimiento.

Esencial es hospedar las más elementales reglas de urbanidad. En Colombia, como cándido ejemplo, cuando un crío arroja un papel hacia la calle, su padre o madre le dispensa una palmadita señalando que no es conducta propicia, guardando el papelillo en el bolsillo hasta acercarse al próximo recipiente.

En consecuencia, desde pequeños se manifiesta un pulimento en los futuros ciudadanos.

Valdría la pena integrar en nuestro currículum cursos de cortesía común, realzando el respeto al individuo, para el pleno desarrollo de ciudadanos correctos y profesionales efectivos, agregando el elemento de visión para incentivar el perfeccionamiento íntegro de nuestra sociedad.

Reconozcamos que una sociedad es el espejo acumulativo del comportamiento de todos sus ciudadanos. La calidad en servicios, tanto al local como al turista, florecerá al cimentar esta conducta, esgrimiéndola siempre cuales brújulas vivientes, como parábola a los demás. ¡Incluyámosla cual fundamento en nuestros hogares, escuelas, colegios, seminarios, conferencias y universidades!

COLUMNISTA