Temas Especiales

01 de Dec de 2020

Economía

Los salarios en Estados Unidos siguen estancados

Mientras los trabajadores están menos inclinados a irse y buscar algo mejor, los empleadores no tienen la intensión de elevar salarios

Recientemente escribí sobre salarios que aumentan poco o están estancados, lo que debilita la recuperación económica. Sostuve que el temor de los trabajadores a perder sus puestos de trabajo es una explicación importante —quizás decisiva. En una palabra: Por temor a que los despidan o a no poder encontrar otro puesto, los trabajadores están menos inclinados a irse y buscar algo mejor. Por lo tanto, los empleadores no tienen que elevar los salarios, o los pueden elevar en menor medida, para retener a los mejores operarios. El aumento salarial ha sido de un 2% anual, levemente por encima de la tasa de la inflación.

Hay muchas teorías en conflicto. La más obvia: Para la mano de obra, el mercado favorece al comprador. Aún hay millones de norteamericanos desempleados ansiosos por ocupar vacantes; entre ellos están los que han sido contados oficialmente como desempleados y los que están tan desalentados que han dejado de buscar trabajo. Las empresas mantienen los jornales bajos porque hay un excedente de solicitantes.

Pero una teoría que debería haber mencionado es lo que los economistas denominan ‘rigidez salarial nominal descendente’. Para decirlo simplemente, a los trabajadores no les gusta que recorten sus salarios, aún en épocas duras. El prejuicio contra el recorte salarial es tan fuerte que muchas empresas se abstienen de hacerlo voluntariamente. El motivo no es el altruismo, sino el temor de consecuencias adversas. Los trabajadores podrían desmoralizarse; la productividad podría sufrir; la empresa podría quedar marcada como un mal lugar de trabajo.

En un estudio, tres economistas del Banco de la Reserva Federal de San Francisco alegaron que la norma contra los recortes salariales ayuda a comprender los patrones salariales durante la Gran Recesión y la siguiente recuperación. ‘Cuando la economía cae en una recesión’, escriben, ‘a las empresas les gustaría reducir los salarios’ —pero no lo hacen por no violar la norma. En lugar de eso, las empresas lo compensan conteniendo los aumentos de jornales durante la recuperación.

Los economistas hallaron que la porción de trabajadores que no recibieron un aumento salarial anual llegó a un récord del 16% en 2011 y que los aumentos salariales para otros trabajadores fueron más bajos que en 2006, año anterior a la recesión. Las empresas satisficieron la exigencia de recortes salariales ‘acumulada’ en la recesión escatimando los aumentos de jornales durante la recuperación. El mismo patrón predominó en las recesiones de 1990-91 y 2001, pero la magnitud fue mucho mayor esta vez, dicen los economistas.

Puede haber algo de cierto en esta teoría. Las empresas siempre están buscando la manera de reducir costos de mano de obra, pero la presión contra los recortes salariales es poderosa. Ésta es una manera pragmática de resolver la contradicción.

Por otro lado, parece un poco demasiado teórico para mi gusto. En el mundo real, sospecho, la mayoría de las empresas —aunque respetan la norma contra los recortes salariales— simplemente pagan lo que piensan que deben pagar. Para mí, la renuencia de muchos trabajadores a irse de sus puestos actuales y el hecho de que los individuos potenciales que buscan trabajo aún exceden los puestos disponibles son explicaciones más plausibles de los exiguos aumentos en los salarios.

THE WASHINGTON POST