Temas Especiales

19 de Jan de 2021

Economía

Repensar la labor para el desarrollo humano

La economía ortodoxa considera trabajo productivo el que se remunera. No así el no remunerado

Este es el tema central del informe de Desarrollo Humano del año 2015, que prepara el Programa de Naciones para el Desarrollo. Me ha parecido sumamente interesante, porque a la economía feminista, de manera particular, le ha costado mucho que el mundo académico piense en el trabajo en general y no solo en el empleo. Lo que es fundamental para las políticas públicas que continúan sesgadas porque no visualizan el inmenso aporte que realizan las mujeres al desarrollo económico y a la disminución de la pobreza.

La economía ortodoxa considera trabajo productivo el que se remunera. No así el no remunerado. Desde que se iniciaron los Informes de Desarrollo Humano se demostró que la mayor parte del trabajo no remunerado es realizado por mujeres y viceversa, es el realizado por hombres. Lo que pone a las mujeres en desventaja. De ahí la importancia de ‘repensar el trabajo'.

En este sentido Nilüfer Çagatay señala que ‘el costo de reproducción y mantenimiento de la fuerza de trabajo en una sociedad determinada sigue siendo invisible mientras la gama de la actividad económica no incluya el trabajo ‘reproductivo' no remunerado. Por tanto, el trabajo no remunerado necesita hacerse visible, y el significado económico de trabajo debe ser redefinido para incluir el trabajo reproductivo no remunerado'. (Çagatay, 2004).

Cristina Carrasco plantea que ‘en el plano aplicado, se postula la necesidad de una reorganización del trabajo que implique la organización social del cuidado. Lo cual significa situar las actividades de cuidado como problema social y político de primer orden y debatir cómo asumirlo con la participación de mujeres y hombres, instituciones públicas y empresas privadas. Y en dicho debate, las personas que trabajan en el campo de la educación tienen una gran responsabilidad'.

El no reconocimiento de la relevancia del trabajo reproductivo trae como consecuencia una baja incorporación de las mujeres al mercado laboral, una subutilización de su potencial y una segregación vertical y horizontal en el mundo del trabajo, entre otras desventajas.

En América Latina muchas mujeres se han incorporado al mercado laboral; sin embargo, todavía son 5 de cada 10 en edad de trabajar, frente a 8 de cada 10 entre los hombres. En Panamá, el 65.5% de las mujeres del quinto quintil (el más rico) se incorporan al trabajo remunerado en comparación al 28.2% de las del primer quintil (el más pobre). En términos generales, CEPAL (2014) calcula que en Panamá, el número de mujeres sin ingresos propios es cuatro veces mayor que el de hombres.

De tal manera que, a pesar que las mujeres producen bienestar a sus familias, si no tienen un trabajo remunerado, ellas no pueden ser sujetos de crédito, por ejemplo. O se abstienen de participar en política, o simplemente no tienen autonomía personal, y muchas son víctimas de diferentes formas de violencia de género. En pocas palabras carecen de autonomía, entendida en sus tres pilares: física, económica y política.

‘El logro de la autonomía implica que la sociedad ha generado un marco que permite a las mujeres participar en la vida privada y pública en igualdad de condiciones con los hombres, lo que incluye cuestiones tan concretas como que las tareas reproductivas y de cuidado sean compartidas y no exclusivas de las mujeres, que se garantice el ejercicio de los derechos reproductivos y una vida sin violencia de género, que se promueva la participación laboral y se asegure que esta signifique una generación de ingresos suficientes para disfrutar de autonomía, y que se defienda y asegure la plena participación de las mujeres en la toma de decisiones en los distintos niveles' (CEPAL, 2014).

Las consecuencias para las mujeres son, por una parte, de mayor precariedad laboral que los hombres y/o mayor pobreza relativa, y, por otra, de enormes tensiones al intentar realizar los distintos trabajos simultáneamente.

UNIVERSIDAD DE PANAMÁ