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06 de Mar de 2021

Economía

Un cuarto juego de esclusas: nuevo norte

El comercio internacional se expande y la vía interoceánica panameña también

Una vez culmine la ampliación de la vía acuática, un equipo especializado del Canal de Panamá comenzará a estudiar la viabilidad de un cuarto juego de esclusas.

El comercio internacional se expande y la vía interoceánica panameña también.

Con el último aumento de la vía se atiende la proyección del mercado a unos veinte años vista, pero los clientes se preparan para atender las necesidades de un mundo que crece en demandas y necesidades sostienen los administradores canaleros.

‘Lo que vamos a hacer es revisar qué se hizo para el tercer juego de esclusas, ver qué estudios son válidos y qué estudios hay que volver a hacer', indicó Ilya Espino de Marotta, encargada de las obras de ampliación por parte del Canal de Panamá.

Espino de Marotta recordó que ‘así fue cómo se inició la ampliación del Canal que estamos próximos a inaugurar este domingo 26 de junio'.

El cuarto juego de esclusas podría costar entre $16 mil y $17 mil millones, adelantó, por su parte, Jorge Luis Quijano, administrador de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), para quien la ampliación completada ‘ha sido una gran enseñanza'.

Según el administrador, el tercer juego de esclusas se construyó contemplando a futuro un cuarto juego de esclusas. ‘No hay otra forma de mantenernos competitivos', resaltó Quijano.

Ese cuarto juego puede necesitarse en unos diez años, indicó, aunque la saturación de la emanda de tránsitos por el actual canal puede bajar en 97% con las obras que se han completado.

De construir un cuarto juego de esclusas, el administrador de la vía acuática, dijo que reforzarían la parte contractual para que ningún documento quede a la interpretación por parte de los contratistas y eso ya lo han incorporado en otros contratos menores, a raíz de la experiencia ganada.

‘En principio, es tratar de evitar algo que el contratista pudiera encontrar ambiguo para sacar ventaja. La relación saludable es la que se acuerda y se suscribe', destacó.

Las reclamaciones, apuntó, son válidas, pero algunas son injustas, apuntó Quijano, para quien ‘poco a poco' se ha conseguido precisar los requisitos de la ACP para no dar pie a ninguna interpretación equívoca.

‘También evaluaríamos mejor cuando se está contratando a un consorcio que tenga diferentes áreas de experiencia y de conocimientos para ejecutar la obra; por ejemplo, si es un proyecto que incluye el diseño, que dicho contratista sea miembro del consorcio', reiteró.

Para el jefe del Canal de Panamá, al involucrar directamente al subcontratista, el desarrollo integral de la obra será mancomunado. ‘Todos van a tener el mismo interés en que el desarrollo de la obra salga adelante con la agilidad y la precisión que se requiere', indicó.

Los nuevos planes de inversión están encaminados en mantener la competitividad de la obra.

Además de otro juego de esclusas, están bajo estudio la construcción de otro puerto en el Pacífico, un parque logístico y la instalación de una estación de gas para propulsión de buques.

Está previsto que con la actual ampliación del Canal pueda pasar por la vía el 98% de toda la flota del mundo.

Entre las proyecciones de la administración de canal se prevé que en unos cinco años haya buques que se desplacen mediante gas natural licuado, por lo que los responsables de estas naves van a buscar una ruta que tenga gas.

"Consideramos meternos en el negocio del gas en cinco años", porque lo importante para el Canal es ver lo que atrae y genera posibilidades para competir, agregó Quijano.

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LA RUTA DE AGUA

El Gran Río Chagres

Antes del canal, estaba el río. El Gran Chagres, ‘el río de los cocorilos', como registran las crónicas que lo llamó Colón, que lo navegó desde el Atlántico, cuando llegó a Panamá en 1502, en su cuarto y último viaje de descubrimiento. El caudal del río ha sido el motor de la vía interoceánica panameña desde la época colonial, primero mixta, ‘el camino de cruces' -mitad a mula y mitad en bote- hasta la fecha. Su desarrollo y cuidado es fundamental para la operación de este ‘camino de agua'.

La Cuenca Hidrográfica del Canal de Panamá incluye una superficie de 3,300 km2 que provee agua al Lago Gatún, formado en 1914, cuando se represó el río Chagres, para crear el cuerpo de agua que permitiera la operación del Canal. La cuenca del Canal es vital para Panamá, tanto por el agua potable que suple a las áreas urbanas de Panamá y Colón, las dos ciudades más grandes del país, como por el agua que provee para el tránsito de las naves por el Canal. Aunque una superficie significativa de la cuenca esta dentro de áreas protegidas nacionales, algunas zonas dentro de las áreas protegidas son usadas con fines agropecuarios, o están siendo desarrolladas por fines residenciales o industriales, constituyendo riesgos potenciales para la calidad de los recursos hídricos.

Según mandato constitucional, la responsabilidad de la administración, mantenimiento, uso y conservación de los recursos hídricos en la Cuenca es de la ACP. Junto con el desarrollo de los nuevos proyectos de modernización de la vía, la ACP es reponsable de la gestión de la cuenca, la definición de las subcuencas y racionalizar y optimizar el uso del recurso, la verdadera asignatura pendiente de la ruta panameña. La ruta verde, la ruta de agua, que depende de un gra río.