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17 de May de 2022

Economía

Una revolución callada

En los noventas, varios autores vinculados a la revista Wired publicaron una serie de libros donde predecían los cambios que la era digital

En los noventas, varios autores vinculados a la revista Wired publicaron una serie de libros donde predecían los cambios que la era digital, las computadoras personales y los teléfonos celulares e inteligentes, iban a traer al mundo: la muerte del fax, la decadencia de correo físico para cosas que no fueran paquetes, y el surgimiento de comunidades virtuales a nivel mundial donde las personas tendrían más cosas en común entre ellos que con sus vecinos de la puerta de al lado.

Algunos de estos cambios predichos ya han llegado, otros por el contrario, nunca sucedieron y muchos están en curso, o cerca de alcanzarnos.

La revolución digital ahora se mueve de las computadoras personales y los Smartphones a drones, en Crowfunding, Blockchain y criptomonedas. Muchas de las predicciones de las nuevas tecnologías que se concreten, seguramente cambiarán la vida y manera de cómo se hace política.

La elección de Donald Trump, fue una sorpresa. Las redes sociales, esas comunidades virtuales de personas con las que compartimos más que con nuestros propios amigos o vecinos, tuvieron mucho que ver con la victoria de Obama. Esta vez impulsaron la improbable candidatura de Donald Trump.

El comediante británico John Oliver, compara el efecto al de quien se despierta luego de una borrachera en medio del desierto, desnudo, amarrado a un cactus y pregunta: ‘¿cómo rayos llegué aquí?'. El problema es que si alguien hubiera estado monitoreando las redes sociales más arcanas, probablemente se hubiera dado cuenta que la ola apuntaba a Trump. Creo que para la generación de más edad, las redes sociales generan un choque cultural y por eso la pregunta: ‘¿cómo llegamos aquí?'. Ahora, la otra pregunta es: ‘¿a dónde vamos?', porque esto es solo el principio. Porque en las redes sociales en la internet profunda, allá donde no llegan los buscadores comunes, se cocinan comunidades virtuales donde el sueño anarquista de gobiernos totalmente consensuales, anónimos, donde se comparte data de manera ilimitada y se usan herramientas como las criptomonedas y sistemas de encripción contra espías, se vive el sueño anarquista agorista. Y como sucede con los Troll IRL tarde o temprano esto va a tener consecuencias en la vida real.

La conexión a la internet profunda y sus comunidades de hackers anónimas, significa que las tendencias autoritarias de los gobiernos van a ser eludidas y expuestas. Un mundo donde comunidades descentralizadas, monedas intrazables anónimas, como las que predijo Milton Friedman y competencias entre monedas como la que predijo Friedrich von Hayek ya está en marcha y las ideas Agoristas del Manifiesto Neolibertario de Samuel Konkin III, de una sociedad anarquista mediante la contra economía de mercado, se ponen a prueba en el mundo virtual, donde el Blockchain permite garantizar transacciones y derechos de propiedad de manera anónima y sin una autoridad central que reprimir o sobornar. Los estados reclaman para sí cada vez más la facultad de retener datos y dineros. La factura electrónica y su hermano gemelo malvado, la futura eliminación del dinero en efectivo, han tenido como efectos prácticos la aparición tanto de una economía de tokens en el mundo real como está pasando en la India, a un mundo de transacciones virtuales en Europa, de criptomonedas y de registros de propiedad mediante Blockchain. En el caso de la India, se ha desbancarizado a millones de personas, mandándolas a la informalidad más absoluta. En el caso de Europa, los vanguardistas se han salido del sistema poco a poco, hacia una economía virtual más que informal, formalmente anarquista. Y es una comunidad de alcance mundial. Con conexiones rápidas a internet, con monedas en anonimato confiable y monedas descentralizadas. La libertad perdida en el mundo real se recupera en el mundo virtual.

Esto va tener consecuencias reales. Los bancos, tal y como los conocemos, pueden sufrir modificaciones importantes. Lo mismo el trabajo de los abogados virtuales. Muchos trabajos de intermediación ya no van a ser necesarios. Ante la voracidad fiscal y las regulaciones modernas como el GAFI, el CRS de la OCDE, el Basilea 4, muchas personas verán el sumergirse en la contraeconomía virtual, cada vez más deseable. Y para los políticos, esconder la corrupción va a ser más difícil, porque ellos estarán en el panóptico, en el cual muchos desean poner a los ciudadanos. Los sapos, soplones y delatores tienen en estas comunidades un refugio y una caja de resonancia. WikiLeaks es solo el comienzo.

Una revolución callada está en curso.

COLUMNISTA