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06 de Aug de 2020

Economía

Advierten riesgo de moratorias bancarias sin congelamiento de intereses

Los bancos ofrecen aplazamientos de deuda, pero expertos advierten que sin un congelamiento de intereses, esto podría convertirse, más que en un remedio, en otra enfermedad

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Los diputados pidieron al presidente de la Asamblea habilitar al pleno para sesionar este viernes, para darle el tercer debate a esta moratoria.Gustavo A. Aparicio O.

En toda crisis hay una oportunidad. Y esta del coronavirus la han sabido aprovechar los bancos para anotarse al menos un punto ante la opinión pública. Cuando se declaró el estado de emergencia, el gobierno autorizó el uso de la reserva dinámica por parte de los bancos: unos $1,252 millones que tiene la banca local en reserva para la gestión y administración de préstamos en riesgo y operaciones fuera de balance. 

En ese sentido, los bancos pueden ahora utilizar sus propias reservas —que se engrosan con una parte de las utilidades retenidas— que por ley tienen que conservar. Es la primera vez que la Superintendencia Bancaria relaja las condiciones para el uso de esta reserva dinámica desde su creación en 2013. Acto seguido, al menos una decena de bancos —entre los más grandes de la plaza— emitieron sendos comunicados ofreciendo a sus deudores el aplazamiento de pagos de préstamos hasta por 120 días. 

No era para menos. La declaración del estado de emergencia por parte del Ejecutivo el pasado 13 de marzo, el consecuente toque de queda y la recién declarada cuarenta total hicieron explotar una olla de presión que ya tenía ingredientes preocupantes como la alta informalidad del mercado laboral panameño (45%), un desempleo que roza el 8% y niveles de pobreza extrema que abrigan a un cuarto de la población.

Y qué mejor momento para que los bancos le devolvieran el favor al actual gobierno, que le extendió el interés preferencial a viviendas de hasta $180 mil y le pagó a unos 20 bancos una deuda de $490 millones acumulada en los últimos 10 años, justo en concepto de intereses preferenciales. Pero la espera valió la pena: el repago del 80% de esa deuda se hizo con la emisión de bonos, lo que hace que el saldo fijo de la deuda mute a una cifra etérea que usualmente no termina pagándose, sino 'manejándose'.

Los primeros en anunciar aplazamientos y revisiones de préstamos por pago voluntario fueron los estatales Banco Nacional y la Caja de Ahorros. Le siguieron el Banco General, Banistmo, Scotiabank, Canal Bank, Globalbank, Unibank, BAC, Metrobank, Capital Bank, St Georges Bank, Banco Delta, Credicorp Bank, Multibank, entre otros.

“Los bancos ayudarán a las personas, sus familias y a las empresas de todo tipo, a superar esta dura prueba” declaró la Asociación Bancaria de Panamá en un comunicado emitido el pasado 22 de marzo, al tiempo que instaban a los clientes “que necesiten ayuda” a comunicarse por teléfono, internet, email, redes sociales y otros canales para negociar los términos del aplazamiento y/o la reestructuración de su deuda.

Los aplausos llovieron en redes sociales. Un “periodo de gracia” de hasta cuatro meses sin pagar la letra de un préstamo suena muy bien —casi una salvación— en momentos en que muchos panameños no saben siquiera si podrán pagar los servicios básicos el mes que viene. Ni siquiera se mancharán las referencias de crédito —si están limpias, claro—porque gracias a la Superintendencia Bancaria, se congelarán los reportes de no pago durante esta coyuntura del coronavirus.

Pero cuidado. Lea la letra chiquita primero. Si bien los bancos hicieron frente común para el aplazamiento de pagos, sin recargos por pago tardío o morosidad, los intereses de los préstamos seguirán corriendo. Y como el interés es proporcional al saldo, al dejar de pagar, ese monto aumentará aunque se difiera el pago para más adelante.

El abogado Guillermo García, doctor en Derecho Laboral, advierte que hay algo de publicidad engañosa en el anuncio de los bancos, ya que algunos de ellos no aclararon que la moratoria no incluye el congelamiento de los intereses, que en el caso de las tarjetas de crédito por ejemplo, cuyos intereses mensuales promedian el 18%, dejar de pagarlos puede traducirse en un dolor de cabeza a mediano plazo.

En los comunicados de los bancos arriba mencionados, solo cuatro de ellos —Caja de Ahorros, Scotiabank, Unibank y Banco Delta— aclararon que el periodo de gracia no implica “bajo ningún concepto, condonación de capital y/o intereses, FECI ni reestructuración”. Aunque esto aplica para todos los aplazamientos ofrecidos por los demás bancos.

García —el jurista consultado por este medio— recomendó a los consumidores que al menos en el caso de tarjetas de crédito, donde los intereses son altos, que los paguen para que no se acumulen. Aduce que los bancos deberían poner también su cuota de sacrificio. Aclarando que entiende que los bancos no son entidades de beneficencia, “pero en momentos de crisis, tenemos que hacer un alto al ánimo de lucro y la persecución de bienes”, riposta. 

El economista Rubén Lachman plantea que si bien no tenemos banca central, lo que los banqueros llaman “liquidez” puede ayudar a reactivar la economía, pero como el gobierno no puede inyectar el dinero directamente, “la banca local sí lo puede inyectar si deja de cobrar, asumiendo una baja en sus utilidades netas”. El resultado será —plantea el economista—que en el corto y mediano plazo, habrá más ingreso disponible para que vuelva a incrementarse la demanda. Su fórmula coincide con lo planteado por otros sectores también: congelar por igual los pagos de los cientos de miles de acreedores, incluyendo los intereses.

"Los bancos han dicho que no van a aplicar recargos ni penalidades pero no han hablado de intereses"Guillermo García, doctor en Derecho Laboral

Otro punto a considerar es si las instituciones van a capitalizar los intereses, porque así se incrementaría aún más la deuda, expone García. A esto tampoco hacen referencia los comunicados emitidos por los bancos.

El regulador bancario apuesta a sortear la crisis con los aplazamientos, pero puso sobre el tapete otras opciones que “podrían” negociar los clientes, tales como la reducción de las letras, el plazo de los pagos y el ajuste de tasas de interés. Sobre esto, la Reserva Federal de Estados Unidos desplomó las tasas de referencia hace unos días, algo que los consumidores esperan que se refleje pronto en sus préstamos y en la próxima fijación del interés de referencia trimestral para préstamos hipotecarios, que actualmente es de 5.75%.

La Asociación Bancaria de Panamá instó a cada persona que quiera aplazar sus pagos a que se comunique con su banco, al igual que para reestructurar los préstamos. Confían en que el aplazamiento permitirá a los deudores recuperarse y afrontar sus pagos más adelante. García por su parte, teme que más adelante muchos no puedan pagar no porque no quieran, sino porque no podrán.

Ahora resulta que los bancos nos dicen que será caso por caso, de acuerdo con la condición financiera de cada uno de los acreedores. En un sentido práctico eso equivaldría a que cada cliente “refinanciará” su deuda. La administración de semejante proceso haría que Kafka, muerto ya, escribiera otra novela. Todos sabemos lo difícil que es en tiempos normales hablar con un verdadero ser humano en un banco, digamos por teléfono”Rubén Lachman, economista

Moratoria sigue estancada en la Asamblea  

Los diputados siguen enfrascados en la discusión de varias propuestas para declarar una moratoria en el pago de servicios básicos como electricidad, agua, luz e internet. La propuesta de congelar los intereses bancarios propuesta por varios diputados entre ellos Ana Giselle Rosas, la oficialista Zulay Rodríguez y Edison Broce, de la bancada independiente. no prosperó. Imágenes de una votación errática contra el congelamiento de intereses bancarios pusieron en evidencia el forcejeo entre la directiva de la Asamblea —presionada por el Ejecutivo— y los diputados. 

La sesión se reanudaría la medianoche de este viernes, pero no se realizó por falta de quorum. Convocándose nuevamente para el lunes a la 1:00 pm. 

En cambio, este jueves se aprobó el uso del Fondo de Ahorro de Panamá, que hasta diciembre registraba un patrimonio fiduciario de $1379.9 millones, desglosados así: efectivo (25%), renta fija global (60%); y acciones de capital (15%). El FAP se fundó con un capital de $1,234.0 millones en el año 2012, cuando el PIB del país creció a 9.8%. Para este 2020, Lacham augura un crecimiento de -1% sin incluir la exportación minera, que “al final de cuentas se diluye en buena medida por balanza de pagos en su incidencia en la economía nacional”.