“¿Qué es lo que le impide venirse? ¡Que se venga! ¿Cuál es problema, pues? Lo que tienen es un show para ver cómo generan una campaña de intriga”, dijo...
- 10/08/2015 02:01
Luego de las declaraciones la semana pasada del economista Guillermo Chapman a la Agencia EFE que el gobierno de Varela no tiene políticas serias de Estado, hay un solo y coincidente convencimiento entre los empresarios: ansiosos esperan decisiones clave sobre la marcha de la economía en los próximos días.
Esa es la opinión que existe tanto en la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá como en los demás círculos empresariales, industriales y productivos del país. Y por supuesto la comparten los titulares de los diarios locales y algunas publicaciones referentes de Wall Street. La expectativa unánime obedece a temas concretos. Reconocen que el presidente Juan Carlos Varela carece de una visión a largo plazo en actividades con peso específico dentro del PIB de Panamá como son la logística, el turismo y la agricultura, y que además no tiene un plan inmediato para la solución del problema del agua.
La nota editorial de EFE caló en todos los rincones del territorio nacional porque se trata de una figura prominente del país, ex ministro de Estado y socio principal de la firma consultora Indesa que históricamente han sido muy exactos en sus apreciaciones sobre asuntos económicos de Panamá y el mundo. Además, el pronunciamiento de Chapman se dan horas antes que el Gobierno anunciara que durante el primer semestre del 2015 las recaudaciones de los ingresos no sólo no cubrieron las expectativas sino que fueron inferiores a las de los primeros seis meses del 2014 y una semana después que el Fondo Monetario Internacional advirtió que este año el déficit fiscal podría llegar a 3.8% respecto al PIB.
A este remolino de declaraciones mediáticas se le suma una realidad de puños: con el aumento de la deuda bruta total a 46% del PIB en el año 2014, se revierte por primera vez la tendencia decreciente que se observaba desde hace una década. Y como es de esperar, la gente se pregunta en privado cuándo el mandatario se frotará el ungüento que lo empuje a tomar decisiones cruciales para el país. Allí tiene en fila el problema del aumento de la delincuencia y la crisis de inseguridad ciudadana, el conflicto en Barro Blanco, la angustia por falta de agua potable en comunidades donde abunda el agua de ríos, y el hacinamiento en los hospitales de la Caja del Seguro Social por ineficiencias administrativas y mora médica.
En Palacio también hay otro dato que preocupa pero nadie se atreve a enfrentarlo. La economía de Panamá creció 4.1% en los primeros cinco meses del año, los peores meses de la economía panameña en más de una década, pero lo peor es que viene en desaceleración: abril creció 1.8% y mayo 2.4%. Como siempre el sector más afectado es la agricultura, que ahora se le suma la Zona Libre de Colón y la industria manufacturera, y que claramente explica las razones por la subida del desempleo durante este mismo período.
Pero entre todo este mar de pesimismo y malas noticias, surge una luz de esperanza al final del túnel, muy tenue por cierto, al mirarse que el Presupuesto General de la Nación 2016, aprobado en el Consejo de Gabinete por la cifra de $20.1 mil millones, incluye una cifra importante de $8 mil millones en inversión. Esta cantidad es suficiente para calentar la economía y devolver dinamismo a áreas sensitivas de la producción, empleo y recaudaciones, necesarias para asegurar bienestar y salud social en el país. Lo que faltaría ahora es que los ministros y demás funcionarios de mando igualmente se froten el ungüento y comiencen a utilizar efectivamente los dineros asignados para cumplir con el presupuesto aprobado.
También ocurrió durante esta última semana una reunión por invitación del contralor Federico Humbert con miembros del Comité Ejecutivo de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá. En lo personal, el encuentro produjo una especie de deja vu al recordarnos los años de Chichorro Carles en el piso 17 del edificio que hoy lleva su nombre.
La visita además causó una tremenda buena impresión al percibirse en todos los pasillos y oficinas un ambiente de apego a la ley. Definitivamente, el nuevo contralor ha devuelto la estatura a la institución y permitido que sus funcionarios recuperen la moral y la dignidad. Sin duda, en la Contraloría General de la República se respira hoy aires de austeridad y se observa una cultura de ahorro, propicia en cualquier gestión eficiente de fiscalización y auditoría.
Este hecho, sumado a la reactivación del control previo al inicio de su período y a la eliminación reciente de los dobles salarios en la Asamblea Nacional, coloca a Humbert en el riel para institucionalizar en el Estado la rendición de cuenta y eliminar la corrupción.
Por supuesto que Humbert tiene todavía mucho trabajo por delante pero es gratificante saber que tiene toda la libertad y la autonomía para hacer lo que su conciencia le dicta. Por eso, al preguntársele sobre el estado del país, alegra escuchar que habrá dinero suficiente para reactivar la economía, cubrir las necesidades del Gobierno Central y pagar las obligaciones financieras a los bancos locales e internacionales. Lo que falta ahora es que se tomen decisiones… y rápido.
Por supuesto, esto requiere de una mayor sincronización y coordinación dentro de la esfera gubernamental, además de la conformación de un equipo de vocería que sirva de plataforma de lanzamiento de una estrategia efectiva de comunicaciones que brinde información oportuna a los medios y a la opinión pública sobre las cosas que se hacen y se deciden.
Como se observa, una semana muy activa, llena de información y protagonismo. Al final quedamos los empresarios más tranquilos al ver en su despacho a un Contralor que nos recuerda a un Chinchorro Carles, no por lo de trancar trámites ni asfixiar a los verdes sino porque en el fondo vemos a una figura pública con autonomía institucional, solvencia moral y carácter técnico, tres atributos necesarios para hacer país y que deben servir de ejemplos a quienes participan en este Gobierno para tomar medidas y reactivar la economía.
El autor es empresario.
DIRECTOR DE LA CCIAP
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‘La economía panameña creció 4.1% en los primeros cinco meses del año, los peores de la economía del país'.