En Cúcuta, principal paso fronterizo entre Colombia y Venezuela, la tensión por el despliegue militar de Estados Unidos en aguas del mar Caribe parece...
- 22/06/2009 02:00
PANAMÁ. Aunque no se trata de un proceso sencillo, la respuesta corta ante esta pregunta es: Sí.
Y es que, las “inquietudes” que han manifestado en los últimos meses, sobre la legislación panameña, algunos congresistas norteamericanos, específicamente en el tema laboral y fiscal, abren la posibilidad de una “revisión” en los capítulos relacionados con estos temas.
Hasta ahora, ninguna autoridad panameña lo ha querido decir abiertamente. Pero una fuente ligada a la administración Torrijos, que pidió reserva de su nombre, dijo a La Estrella que no se descarta una revisión, aunque reconoce, que “no se trata de un procedimiento fácil por lo que se requerirá de un poco más que la intención de ambos países”.
“Se puede abrir el tratado y revisar algunos puntos, pero primero se necesitaría un acuerdo entre los equipos negociadores de Panamá y Estados Unidos y creo que hasta una ley, porque ya fue ratificado en la Asamblea”, explicó la fuente y adelantó, que de ser necesario este paso, no se concretaría a corto plazo, porque en Estados Unidos actualmente la agenda comercial está enfocada en resolver asuntos internos relacionados con la crisis financiera y el medio ambiente.
La propia ministra de Comercio de Panamá, Gisela Álvarez de Porras, ha reconocido que la ventana política para que el TPC se presente ante el Congreso, “no está abierta por ahora”, porque en Estados Unidos “están ocupados con otros temas”.
Horacio Estribí, ex director de administración de tratados del Ministerio de Comercio e Industrias (MICI) asegura que una revisión del TPC es técnicamente viable porque todos los acuerdos internacionales tienen una cláusula que permite hacer cambios, aun cuando ya se haya cerrado y firmado el tratado, pero según él, “ahora se trata más de una decisión política”.
“En esta administración ya no hay tiempo de hacerlo. El gobierno entrante tiene las facultades de renegociar el TPC, pero se debe presentar el tema ante la nueva Asamblea Nacional porque precisamente en esa instancia fue ratificado el acuerdo comercial”, señaló Estribí.
En Panamá ya hay voces que defienden que el convenio fue avalado por la Asamblea y consideran que no deben incluirse nuevos elementos en el acuerdo. Representantes de la Cámara de Comercio han dicho que los cambios recomendados por congresistas norteamericanos en materia laboral y fiscal “podrían ser aplicados en la medida en que el país lo considere prudente”.
De hecho, el pasado sábado 21, en el programa Debate Abierto, el propio presidente electo Ricardo Martinelli, habría dicho que el no reformaría el Código de Trabajo actual.
En las últimas semanas representantes de la administración Torrijos, que se alistan para dejar el Palacio de las Garzas, han reiterado que el acuerdo ya fue cerrado y que solo se espera la ratificación en el Congreso. De hecho, el canciller panameño Samuel Lewis Navarro dijo que “la ratificación ya no está en manos de Panamá”. Por su parte, el ministro de Comercio designado, Roberto Henríquez manifestó recientemente que a EEUU “parece que le interesa que a Panamá le cueste algo este TPC”.
No es la primera ocasión que se habla de renegociar este acuerdo. La primera vez que el tema estuvo fuerte, fue cuando el entonces candidato presidencial Barack Obama señaló en uno de sus discursos, que revisaría todos los acuerdos comerciales que Estados Unidos tenía pendiente.
Pero, en esta oportunidad, la presión hacia Panamá va dirigida a puntos específicos.
Hay temas que estuvieron en el tapete de negociación que aún hacen ruido entre los congresistas norteamericanos, entre ellos: el número de personas necesarias para formar un sindicato (quieren bajarlo de 40 a 20), que los extranjeros tengan derecho a dirigir organizaciones sindicales en Panamá, la ley de zonas procesadoras para la exportación, el derecho a huelga en el Canal y el arbitraje forzoso u obligatorio.
El ex jefe negociador, Estif Aparicio y el actual negociador Leroy Sheffer reconocen que estos temas estuvieron en algún momento dentro de la negociación, pero fueron discutidos y algunos, como el caso de la huelga en el Canal, fueron resuelto o sacados del acuerdo.
No se conoce con exactitud hasta qué punto Panamá podría ceder a las pretenciones de Estados Unidos. Lo cierto es que hace unas semanas, el gobierno saliente aprobó cinco decretos con medidas laborales para ajustarlas a las normativas de la Organización Internacional de Trabajo (OIT), una de las exigencias norteamericanas.
Pero el dirigente sindical, Mariano Mena, dice que a pesar de los ajustes, “Panamá aún está muy lejos de cumplir con las disposiciones de la OIT”.
En los últimos meses, líderes demócratas han dejado claro que no aprobarían los tratados pendientes (Colombia y Panamá) a menos que se dieran más protecciones a los trabajadores.
Entre los más reacios con el tema laboral está el senador Sander Levin quien ha insistido en las modificaciones de las leyes.
Pero en medio de todo esto surge otra pregunta ¿cuáles son las reformas más importantes para los congresistas, las relacionadas al tema de sociedades anónimas (o de paraíso fiscal) o las laborales?.
Fuentes consultadas por este medio aseguran que hay muchos intereses de por medio y que sería difícil medir la importancia real de estos temas considerados sensibles.
Por ahora, el acuerdo deberá seguir esperando en la fila junto a Colombia, y según Henríquez, podría volver a ser tocado entre agosto y septiembre de este año, aunque hay otros que creen que no será hasta 2010 que se vuelva a retomar el tema.