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25 de Nov de 2020

Internacional

Flores, tarjetas y camisetas en improvisado memorial de víctimas de Boston

Ramos de flores, tarjetas, globos y camisetas con la inscripción "Boston" comenzaban a acumularse el martes en un improvisado memorial e...

Ramos de flores, tarjetas, globos y camisetas con la inscripción "Boston" comenzaban a acumularse el martes en un improvisado memorial en la esquina del lugar donde se perpetró la víspera el atentado durante el maratón de la ciudad, que dejó tres muertos y más de 170 heridos.

Los habitantes de la ciudad de Massachusetts (noreste de Estados Unidos) y los corredores de la prueba que se acercaban al vallado colocado por la policía en la calle Boylston a la altura de Arlington no podían ocultar su emoción ni su incomprensión ante lo ocurrido, constató la AFP.

"Me voy mañana pero vine para reflexionar un poco de lo que pasó ayer, más que el maratón. ¿Cómo es posible que haya personas que se presten para este tipo de actos en donde todos los que corremos y los espectadores somos inocentes?", se preguntó Eduardo Rosales, un venezolano de 38 años oriundo de Caracas que participó de la carrera.

"Un maratón es una fiesta tanto para nosotros los corredores como para la ciudad. Tengo mi medalla acá en mi bolsillo pero no la tengo puesta porque realmente no veo motivos para celebrar", agregó en declaraciones a la AFP este hombre que vestía la campera oficial de la prueba.

Rosales contó que estaba cerca del lugar donde se produjeron las dos explosiones en la línea de llegada, pero que pudo regresar sin mayores problemas a su hotel, a pesar del miedo a que estallara otra bomba.

"Tenía miedo de por donde yo pasara pudiera haber otro atentado. Sin embargo me movilicé rápido y pude llegar al hotel donde estaba", indicó.

El venezolano, que registró el lunes el mejor tiempo de su vida en éste su undécimo maratón, aseguró que pese a lo vivido quiere regresar el año próximo a esta ciudad: "Yo vuelvo a Boston y sigo corriendo maratones", dijo sin dudar.

Maira Caban, una hondureña de 48 años que vive desde hace 20 en la ciudad, dejó junto al vallado un ramo de flores y una tarjeta con Mickey Mouse en homenaje al pequeño Martin Richard, de apenas ocho años y una de las víctimas fatales del atentado.

"Estoy aquí por el dolor que tenemos en la ciudad de Boston por todo lo que ha pasado. Estamos de luto. Es un dolor bien grande", señaló a la AFP

.Aunque vive cerca del lugar que marca la llegada del maratón, Caban no se acercó a observar la carrera porque dijo haber tenido "un presentimiento": "Me sentía mal y no quise venir a ver. Sentía una cosa fea en mi alma, en mi corazón", contó, sin dar detalles.

"Es una cosa tan grande, que atrae tantas personas y uno está pendiente de lo que va a pasar porque se hace anualmente. Estamos de luto no solo en Boston sino en todo el mundo", continuó este mujer casada y madre de dos hijos.

Harriet Korim, una cantante y militante que vive en Cape Code, al sur de Boston, también llegó con flores a la calle cortada por la policía y frente a la cual la prensa estableció su base.

"Dejé flores ahí, como parte del pequeño altar para las víctimas", afirmó, dejando en claro de todos modos que prefería resaltar la actitud de los corredores.

"Quiero rendir homenaje a los corredores. Este extraordinario-ordinario valor de gente que corre por obras caritativas, que corre por sus hijos, que corre por la alegría de correr. Es un fantástico evento de emisión cero de dióxido de carbono", explicó.

En medio del duelo que vive la ciudad, estaban previstos el martes por la noche más de una decena de recordatorios.

Entre ellos destacaban una vigilia en una iglesia del barrio de Dorchester para la familia del pequeño Martin Richard y otra más masiva en Boston Common, cerca del lugar del doble atentado.