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31 de Mar de 2020

América

Cómo construir un Estado

¿Qué tipo de Estado se requiere para fortalecer la democracia y construir ciudadanía en los países de América Latina? Con el fin de refl...

¿Qué tipo de Estado se requiere para fortalecer la democracia y construir ciudadanía en los países de América Latina? Con el fin de reflexionar sobre las respuestas a esta pregunta, el Doctor Rodolfo Mariani coordinó en 2008 el libro ‘Hacia un Estado de y para la Democracia en América Latina’, publicado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Unión Europea. Recientemente, el Dr. Mariani compartió con La Estrella algunas de las ideas expuestas en el libro.

¿QUÉ DESAFÍOS HA EXPERIMENTADO LA REGIÓN EN LOS ÚLTIMOS AÑOS EN LA CREACIÓN DEL ‘ESTADO’?

El Estado había sido quitado de la agenda de discusión política. Solo se le trató en términos de la visión economista que imperó en América Latina desde los años 80 y con particular fuerza en los 90, en la cual se pide (al Estado) que establezca las reglas a través de las cuales el Estado mismo termina ausentándose. Esto, insisto, campeó por toda América Latina. Responder a esto, también es común a todos los países (de la región). El desprestigio gradual de ese proceso se estrenó por una combinación de factores… algunos internos de generación de resistencia, y otros externos como la propia crisis internacional de las ideas del Consenso de Washington. Y contribuyeron a la necesidad de plantearse un nuevo esquema, que todavía está en elaboración. De ahí aparece que el Estado ya no solo actúa subsidiariamente, sino también puede actuar complementariamente. Este libro acompaña ese proceso.

EN EL CASO DE PANAMÁ, EN ESTE DEBATE DE ESTADO Y DEMOCRACIA, ¿CÓMO NOS VE COMPARADO CON EL RESTO DE LA REGIÓN?

Mucho más importante es preguntarse cómo lo ven los panameños. Yo lo que puedo decir, genéricamente, es que veo que se ha movido dentro del patrón regional. Me parece que el gran desafío del Estado panameño es intentar construir un Estado de instituciones estatales que estén a la altura de los desafíos que cualquier panameño de a pie podría identificar como claves de esta sociedad. Yo creo que a nadie se le escapa que es una sociedad que tiene niveles altos de pobreza. Que tiene altísimos niveles de desigualdad. Que tiene dificultades enormes para llegar con las políticas públicas a todo el territorio y a toda la población. Que la administración de justicia no es todo lo equitativa que debería ser. Que los equipos de formación de política no están lo suficientemente calificados como la sociedad merece. Ahora el gran desafío es cómo construir un Estado que esté de la altura de esos desafíos. Y la única manera de construir eso es a través de la política. Y la política implica interlocución, implica reconocimiento del otro, aceptación de la diferencia, clara conceptualización del interés de cada uno, implica aceptar que hay cosas que son legítimas y hay cosas que no son legítimas; implica plantearse una idea de bien común, en ese proceso es posible construir estatalidad. Ese proceso es muy difícil, pero si no se hace, no será posible enfrentar esos desafíos.

¿Y ESOS PROCESOS ADÓNDE EMPIEZAN Y TERMINAN? ¿CÓMO SE CONSTRUYEN?

Tengo una certeza y una imposibilidad. La certeza es que el proceso de construcción de estatalidad no termina nunca porque los Estados que han sido capaces de ser consecuentes con la idea de una ciudadanía democrática son históricamente contingentes y nadie ha llegado al ideal. Por lo cual ese es un proceso siempre en construcción, como la propia ciudadanía, y los derechos, que están en permanente interpelación. Por ejemplo, yo vengo de Argentina, que en este momento está discutiendo la ley que autoriza el matrimonio de personas del mismo sexo… Esto era un impensable 10 años atrás. Cuando empieza, ahí es la imposibilidad de responder. Ninguna institución da cuenta de una correlación de fuerzas que le es adversa. Y la correlación de fuerzas políticas es lo que crea instituciones. Para modificar las instituciones, hay que ganar batallas en el campo de lo político. Y para ésto, hay que tener claro por qué se pelea, hay que ser capaz de construir un relato de la verdad que haga sentido en el otro y que lo pueda convocar a esa lucha. En ese proceso juegan un rol central los medios de comunicación. Éstos juegan un gran rol en la posibilidad de que ese relato de cambio, de la democratización constante y sostenida de las instituciones sea posible. Y en ese terreno, América Latina tiene un déficit muy grande. Ese déficit procede de la unión de muchos elementos… en algunos casos de persecuciones a periodistas, de poderes que no aceptan la prensa libre e independiente, en otros casos procede de otra oclusión que es la existencia de mercados de comunicación absolutamente cartelizados… que es otra forma de obturar la verdad. Y esto en América Latina pasa en muchos países, lo cual ocluye la posibilidad de la instalación de relatos alternativos que confronten la gama de intereses que muchas veces imposibilitan el cambio institucional pro-democrático.