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30 de Jun de 2022

América

Los medios, nuevas víctimas del 11-S

Hoy se cumplen nueve años del fatídico atentado que cambió al mundo. Sí, hoy es 11 de septiembre y los noticieros sólo muestran las terr...

Hoy se cumplen nueve años del fatídico atentado que cambió al mundo. Sí, hoy es 11 de septiembre y los noticieros sólo muestran las terribles imágenes de las Torres Gemelas neoyorquinas derrumbándose.

Los ataques al World Trade Center han dejado huella en todos los sentidos. El 11-S se ha convertido en algo omnipresente en nuestras vidas. Esta catástrofe supuso un antes y un después. Tanto que incluso analistas, historiadores y periodistas consideran que el ataque al corazón de América marcó tanto como la II Guerra Mundial.

A costumbrados a que los noticieros mostrasen las catástrofes que azotaban a los países en vías de desarrollo, esta vez el horror se comió a los poderosos e invencibles Estados Unidos de América. De hecho, algunos analistas consideran que los atentados del 11-S son el mayor gesto nihilista de la historia. ¿Por qué? Porque los noticieros mostraron cómo el poder es una mentira. Todo el mundo vio en directo cómo Al Qaeda dejaba K.O. a los Estados Unidos. La rabia, la tristeza y la humillación que la primera potencia sintió en ese momento se puede comparar con la que se sintió en el bombardeo de Pearl Harbour o la guerra de Vietnam que desató ‘el síndrome de Vietnam’. Pues hace nueve años aparecía ‘el síndrome del 11-S’ con terribles consecuencias: Afganistán declaraba la guerra a Estados Unidos. De hecho, un ciudadano de Nueva York escribió: ‘Han despertado al gigante dormido’.

Bien, llegaba la hora de que el pánico y el horror invadiesen al mundo occidental.

NUEVAS VÍCTIMAS

El 11-S arrastró consigo a nuevas víctimas: los medios de comunicación. Sí, el considerado cuarto poder se vio notablemente afectado. ‘La atrocidad de Nueva York es tan especial porque los medios de comunicación nos lo mostraron como nunca se había mostrado hasta ahora este tipo de desastres’, Steiner.

¿Cómo informaron al mundo? Según algunos expertos, como la analista y profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra (España), María Teresa Laporte, ‘la cobertura del atentado del 11 de septiembre y las consecuencias posteriores puso de manifiesto muchos errores y conductas viciadas de los medios de comunicación’. Para la experta, uno de los más importantes fue la ausencia de análisis independiente: ‘Los medios no entendieron la magnitud de lo que sucedía, no supieron interpretar las causas y consecuencias del ataque y se abandonaron a la versión política de los hechos’. Pues ante un desastre de tal magnitud e inesperado, los medios no supieron cómo abordarlo y el resultado fue una información reduccionista, superficial que no logró el objetivo esencial de la comunicación: entendimiento.

Esto se mostró en una reacción crítica muy tardía y cuando ésta llegó, de nada servía. ‘Los conflictos se definen en su origen y cambiar una interpretación fijada en los primeros momentos es prácticamente imposible. El 11 de septiembre admitía explicaciones muy diversas y, sin embargo, todo se redujo a estar a favor o en contra de la estrategia de la ‘guerra contra el terror’, apuntó Laporte.

Paradójicamente reinaba la desinformación y como se ha aludido anteriormente, lo único que floreció tras el 11-S fue un periodismo superficial. Sólo importaba la portada y los titulares de color amarillo chillón.

La terminología utilizada tenía tintes amarillos que lo único que consiguieron fue agravar todavía más el terror en Occidente. Algunos ejemplos de estas expresiones son: tragedia, miles de muertos entre los escombros, horror, guerra contra occidente, alerta máxima, ‘hecatombe terrorista’.

Por otro lado, otro aspecto característico de este periodismo superficial es la comodidad a la que se sujetaron los medios. Esto se traduce en un fuerte seguidismo de las grandes agencias de noticias, de la CNN norteamericana, de los políticos y de los testigos de la calle. Éste es el conocido ‘periodismo de rebaño’: dejar que otros digan. ¿Para qué esforzarse en profundizar o investigar? Esto llevó consigo a un ‘dime y diretes’ que agravó la incertidumbre y la confusión sobre lo que estaba sucediendo.

Por tanto, los medios, los portavoces del mundo no pudieron informar bien a la humanidad porque ni ellos mismos comprendían lo que estaba pasando.