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18 de Nov de 2019

América

La violencia y las drogas: el desafío

CARTAGENA. La violencia desatada por los narcotraficantes y por el consumo de pasta base de cocaína en Latinoamérica plantea un enorme d...

CARTAGENA. La violencia desatada por los narcotraficantes y por el consumo de pasta base de cocaína en Latinoamérica plantea un enorme desafío este fin de semana en la Cumbre de las Américas, ante el fracaso de la guerra frontal contra las drogas impulsada por Estados Unidos.

El presidente Barack Obama será recibido con un creciente reclamo de un debate internacional sobre nuevas estrategias contra el narcotráfico, incluida la polémica despenalización de la droga, puesta en agenda por Guatemala con el aval de Colombia.

La cita en Cartagena será la oportunidad de recordar a Obama su promesa de un cambio en la relación con América Latina -desplazada por Asia en sus intereses-, en el tema que más interesa a esta región, según gobiernos y analistas. --‘Poniendo los muertos’ --Washington, que mantiene a varios países latinoamericanos en su lista ‘negra’ del narcotráfico, ha condicionado ayudas a la erradicación de cultivos en Bol ivia, Colombia y Perú -mayores productores de coca del mundo- y fomentado polémicas técnicas como la fumigación aérea.

Tras financiar desde hace una década el Plan Colombia, propugna una guerra frontal que se paga con miles de muertos en México y Centroamérica, por donde pasa el 90% de la cocaína que se consume en Estados Unidos. Cuerpos decapitados aparecen en fosas clandestinas o hasta en la puerta de una escuela en México, en medio de la ofensiva antidrogas de Felipe Calderón, que en un lustro deja unos 50 mil muertos.

Poderosos carteles mexicanos -como Los Zetas- desplazaron operaciones a Centroamérica y con las pandillas hicieron de la empobrecida región la más violenta del mundo según la ONU, con 40 homicidios por cada 100 mil habitantes, cinco veces la media mundial. Washington presenta a Colombia como éxito de su estrategia. Pero en ciudades como Cali se libra una cruenta lucha entre pequeños y medianos grupos, herederos de los grandes carteles de los años 80.

Los narcotraficantes aumentan día a día sus operaciones de lavado de dinero en la región, abren mercados internos y pagan en cocaína a quienes distribuyen y transportan la droga.

‘El consumo de cocaína se ha generalizado en casi toda América Latina y el Caribe. Ya no es una droga solamente exportada hacia el norte’, dijo hace poco Francisco Cumsille, del Observatorio Interamericano sobre Drogas de la OEA.

Los jóvenes pobres se están matando por el crack -o pasta base de la cocaína- como en la ciudad brasileña de Maceió, donde un adicto puede morir por menos de tres dólares a manos de un traficante. Según el organismo de la OEA, la mitad de consumidores de cocaína en el mundo vive en América, segundo continente más violento del planeta, con 16 asesinatos -uno menos que África- por cada 100 mil habitantes, de acuerdo con el estudio de homicidios de la ONU de 2011.