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24 de Nov de 2020

América

Luis Guillermo Solís, la gran sorpresa electoral

SAN JOSÉ. Luis Guillermo Solís, la gran sorpresa de las elecciones de este domingo en Costa Rica, es un historiador, politólogo y académ...

SAN JOSÉ. Luis Guillermo Solís, la gran sorpresa de las elecciones de este domingo en Costa Rica, es un historiador, politólogo y académico convencido de los postulados de la socialdemocracia.

Tras pasar meses sumergido en los sótanos de las encuestas, Solís, de 55 años, protagonizó meteóricos ascensos en dos ocasiones, primero en la convención interna de su partido —Acción Ciudadana (PAC)— para postular como candidato, en la que resultó electo a pesar de que los sondeos no le daban ninguna posibilidad.

En la actual competencia nacional, Solís pasó de los últimos lugares al primer lugar en un periodo de tres semanas, y ahora va a segunda vuelta el 6 abril tras obtener un 30.6% de votos, ligeramente por encima de Araya, con 29.8%, tras el 69% de mesas escrutadas.

RAÍCES

Hijo de un pequeño industrial del calzado y una educadora insigne, cofundadora de la primera facultad de educación de Costa Rica, Solís ha dedicado la mayor parte de su vida profesional a la academia como profesor, investigador y administrador universitario.

Tiene una licenciatura en historia de la Universidad de Costa Rica (UCR) y una maestría en Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad de Tulane, de Estados Unidos. Además ha sido investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) y director del Programa de Estudios Políticos Centroamericanos de la UCR.

NO SE PUEDE PERDER EL ALMA

Al lado de su vida académica, Solís ha estado ligado a la actividad política durante gran parte de su vida, primero en el ahora gobernante Partido Liberación Nacional (PLN), del que llegó a ser su secretario general, y hace cerca de nueve años en el Partido Acción Ciudadana (PAC).

Entre 1986 y 1990, fue jefe de gabinete de la Cancillería y desde allí trabajó activamente en el diseño e impulso del plan de paz para Centroamérica, que en 1987 le valió el Premio Nobel al ex presidente Oscar Arias Sánchez.

En 2005, Solís abandona el PLN y hace pública una carta de renuncia en la que asegura que no puede seguir militando en una organización que ha sido tomada por la corrupción y que ha abandonado el pensamiento socialdemócrata que le dio vida para abrazar los postulados del neoliberalismo. ‘Un partido puede perder el rumbo, pero no el alma’, escribió en su misiva, y poco después se unió al PAC.

Coherente con esa postura, Solís ha puesto la lucha contra la corrupción en el centro de su programa, el cual plantea además la urgente tarea de combatir la pobreza y la desigualdad social. Para ello ‘la educación pública de calidad, la existencia de un sistema de seguridad social que garantice buenos servicios de salud y un régimen de pensiones sólido, así como el apoyo al productor nacional, son tareas de primer orden’, afirmó el candidato en entrevista con la AFP.

Pausado y de sonrisa fácil, Solís teje sus planteamientos con la habilidad que le permite su larga experiencia académica y política, pero su mayor atractivo personal es la calidez y cercanía que genera en el trato personal, una cualidad que resaltan sus colaboradores.

De sus aficiones, la principal es la lectura, un hábito respecto del cual se declara ‘promiscuo y voraz’. ‘Leo de todo: poesía, teatro, novela, periódicos, revistas, libros de todo tipo, cualquier cosa interesante que pase por mis manos’. Y también le gustan la música y la agricultura. ‘En mis ratos libres, de los que ya casi no me quedan, me voy a una pequeña finca familiar’.