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27 de Oct de 2020

América

Haití, a merced del cólera

La ONU pide invertir más en agua y saneamiento, y en fortalecer las instituciones para frenar una epidemia, que deja casi nueve mil muertes

El 2010 le pasó una factura impagable a Haití. Primero fue el devastador terremoto con su saldo de 200 mil muertos y 1.5 millones de desplazados. Luego sobrevino la mayor epidemia de cólera registrada en el hemisferio occidental, que, según las Naciones Unidas, ha dejado cerca de nueve mil muertes en esta nación de poco más de 10 millones de habitant es.

De acuerdo con los últimos datos de la oficina de la ONU para la respuesta del cólera en Haití, tal parece que las calamidades continuarán ensañándose con el país más pobre, el último de la fila entre las naciones americanas.

Efectivamente, las lluvias torrenciales del último trimestre de 2014 provocaron un rebrote muy ‘alarmante’ de la enfermedad, sobre todo en la capital Puerto Príncipe y en el departamento Oeste. ‘En lo que va de 2015, se han registrado más de 4,500 nuevos casos de cólera y 41 muertes relacionadas. Esto es muy grave si lo comparamos con el mismo período de 2014, cuando hubo 1,800 casos y 14 muertes’, apuntó la ONU.

La precaria situación sanitaria en la nación caribeña continúa siendo propicia para la epidemia, ya que el cólera, como cualquier enfermedad diarreica, se contagia a través del agua y de los alimentos.

En la isla, cerca de un 47% de la población no tiene acceso a los servicios de salud y uno de cada tres haitianos carece de agua potable, declaró a este diario Pedro Medrano Rojas, coordinador principal de las Naciones Unidas para la Respuesta del Cólera en Haití.

LIMITACIONES

El organismo destaca dos fenómenos que limitan la respuesta a la enfermedad: la falta de fondos disponibles y el caos político. En cuanto al primer punto, el cólera debe disputarse la ayuda ecónomica con otras emergencias de salud, como es caso del virus del Ébola. Esta situación ha provocado que 91 de los 250 centros de tratamiento disponibles para el cólera cerrasen sus puertas.

A su vez, el caos político en el que está sumido el país dificulta ‘enormemente’ la coordinación de trabajos, y genera desconfianza entre los donantes a la hora de destinar fondos a los programas de agua y saneamiento.

A finales del año pasado, el primer ministro haitiano Laurent Lamothe, incapaz de buscar una salida a la crisis, fue ‘invitado’ a presentar su renuncia. El presidente, Michel Martelly, mejor conocido en el mundo de la música popular (kompa) como Sweet Micky , nombró como sucesor de Lamothe al ex alcalde capitalino, Evans Paul.

La fecha de celebración de las postergadas elecciones continúa siendo un misterio, aunque Martelly, que gobierna por decreto y con un parlamento disuelto, aseguró haber llegado a un acuerdo con la oposición para celebrar los comicios legislativas a finales de este año.

El Plan Nacional del Gobierno de Haití para la Eliminación del Cólera 2013-2022, en colaboración con las Naciones Unidas, requiere 2,200 millones de dólares de inversiones en infraestructuras, principalmente en agua y saneamiento, para erradicar la epidemia y otras enfermedades como la diarrea aguda, que causa más muertes en menores de cinco años que el sida, la malaria y el sarampión juntos, según el organismo.

Hasta la fecha, se han movilizado $407 millones, una cantidad ligeramente superior a lo recaudado por el Fondo para la Reconstrucción de Haití ($396 millones en cuatro años), pero insuficiente para sanar a un país con la renta per cápita más baja de todo el hemisferio occidental, y donde el 70% de la población vive en condiciones de pobreza, informó la ONU.

CARIDAD INTERNACIONAL

Además de los programas de agua y salubridad, el otro gran desafío es fortalecer a las instituciones haitianas que carecen de los medios para ejecutar todo ese dinero. Por ejemplo, La Dirección Nacional de Agua y Saneamiento de Haití sólo puede ejecutar unos $40 o $50 millones al año.

Para enfrentar este panorama se hacen necesarias nuevas vías de cooperación internacional, que refuercen a las instituciones de la isla.

‘Al ritmo actual de desembolsos, el país tardaría unos 50 años para equipararse a los otros de la región en niveles de agua y saneamiento’, indicó el funcionario de la ONU.

El renacer de Haití, país al que los desastres naturales, las epidemias y las crisis políticas han sumido en el olvido, no será posible sin un mayor compromiso de la comunidad internacional.

Esto lo tiene claro Rojas, quien la semana pasada llegó a Cuba y durante todo este mes de marzo recorrerá España, Suecia, Alemania, Italia y los Países Bajos buscando apoyo para que el pueblo haitiano pueda despertar de una pesadilla que no le da tregua.

‘El cólera es un síntoma de la pobreza relacionado con la falta de apoyo a Haití durante décadas. No hay ningún caso de cólera en el mundo en los países con buena infraestructura’, puntualizó el funcionario de la ONU.