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17 de Oct de 2019

América

Nicaragua: Ortega busca controlar la ciudad de Granada

Nicaragua lleva más de dos meses sumergida en la crisis sociopolítica más sangrienta desde los años de 1980

La ciudad de Masaya y Granada, han sido unas de los principales bastiones de la oposición.

Según denuncias del obispo nicaragüense, Jorge Solórzano, el Gobierno de Daniel Ortega habría enviado el día de ayer un contingente de las fuerzas de seguridad del país para desbloquear las calles, escenario de duros enfrentamientos entre la policía y manifestantes antigubernamentales.

COSTA RICA Y PANAMÁ

La titulares de exteriores de ambos países pidieron el cese de la violencia en Nicaragua

Las vicepresidentas y cancilleres de Panamá y Costa Rica, Isabel de Saint Malo y Epsy Campbell, respectivamente, abordaron la crisis nicaragüense durante una reunión bilateral en la capital panameña.

Según reportes de la agencia Efe , la incursión llegó pocas horas después de otro choque entre el Gobierno y opositores en la ciudad vecina de Masaya, hasta donde se trasladaron el cardenal Leopoldo Brenes, el obispo Silvio Báez y el nuncio Stanislaw Waldemar Sommertag, para evitar lo que aseguran será una ‘masacre'.

‘Denuncio que han entrado camionetas llenas de antimotines y paramilitares a nuestra ciudad de Granada', dijo Solórzano, en redes sociales.

Según denuncias de Amnistía Internacional (AI), se ha venido dando en la nación centroamericana un aumento de la violencia y la represión estatal, a pesar de los esfuerzos realizados por la sociedad civil en el marco del diálogo nacional, con el que se espera superar una crisis que se ha cobrado la vida de cerca de 200 personas.

‘Nicaragua se encuentra sumida en un continuo ciclo de violencia', alertó AI en una declaración ayer, en la que observó que los llamados de organismos internacionales no han logrado detener ‘las graves violaciones a derechos humanos cometidas por agentes estatales y grupos afines' al Gobierno..

Nicaragua lleva más de dos meses sumergida en la crisis sociopolítica más sangrienta desde los años de 1980.

Las protestas contra Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, comenzaron por unas fallidas reformas a la seguridad social y se convirtieron en un reclamo que pide la renuncia del mandatario, después de once años en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción en su contra.