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18 de Oct de 2019

América

Brasil ve necesario ‘mejorar' ley ambiental tras catástrofe en presa

Según el titular de la cartera, las técnicas de presa consideradas ‘anticuadas' podrán ser prohibidas por el Gobierno de manera progresiva o de manera inmediata.

Se han registrado al menos 60 fallecidos.

El ministro de Medioambiente de Brasil, Ricardo Salles, afirmó ayer que es necesario ‘mejorar' la legislación ambiental del país y que las mineras deben cambiar de ‘manera inmediata' el modelo de presas ‘con riesgos inherentes' para evitar desastres como el de Brumadinho, que dejó unos 60 muertos.

‘Si existe una alternativa técnica, no hay motivo para mantener algo superado, algo antiguo y que tiene un riesgo inherente', dijo Salles en alusión al modelo de presa conocido como ‘montante', utilizado por la minera Vale y cuya ruptura ha dejado al menos 60 muertos y casi 300 desaparecidos el viernes pasado en la ciudad de Brumadinho, en el estado brasileño de Minas Gerais (sureste).

El ministro destacó que el Gobierno debe invertir en una legislación ‘coherente, más rígida y que presente soluciones prácticas e inmediatas' e indicó que el Ejecutivo está ‘adoptando medidas para identificar cuáles son las mejores técnicas disponibles' y ‘más factibles para el uso'.

‘Hay que crear una reglamentación que permita que las mejores técnicas sean implementadas y dejar los cuestionamientos económicos en un segundo plano. Si hay otras técnicas, deben ser buscadas inmediatamente', resaltó Salles.

Aún según el titular de la cartera, las técnicas de presa consideradas ‘anticuadas' podrán ser prohibidas por el Gobierno de manera progresiva o de manera inmediata.

Diversos ministros se reunieron este lunes en un comité de gestión de crisis creado el mismo viernes y, a lo largo del día, anunciaron algunas medidas de carácter urgente.

Tras la reunión, el portavoz de la Presidencia, Otavio do Rego Barros, declaró que, en este momento, todos los esfuerzos del Estado están centrados en ‘las acciones de rescate y asistencia' a las víctimas y familias afectadas por la catástrofe que consumió la ciudad de Brumadinho, de unos 34,000 habitantes.