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17 de Oct de 2019

Mundo

El boicot a Catar, otra estrategia desde Riad

La iniciativa de aislar diplomática y físicamente a Catar en el golfo Pérsico, lanzada a principios de la semana por Riad junto a Egipto

Los saudíes han impulsado una fuerte ofensiva diplomática encabezada por su canciller, Adel al Jubeir.

La iniciativa de aislar diplomática y físicamente a Catar en el golfo Pérsico, lanzada a principios de la semana por Riad junto a Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Baréin, parece ser una apuesta más de la política agresiva que Arabia Saudí ha desarrollado recientemente en la región.

Desde la llegada al trono de Salman Bin Abdelaziz en enero de 2015, Riad ha adoptado una política exterior más activa y agresiva, detrás de la cual se cree que está su ministro de Defensa, Mohamed bin Salman, hijo del monarca y segundo heredero al trono.

El boicot diplomático a Catar ‘fue sin duda una iniciativa de Arabia Saudí, y probablemente de Bin Salman', aseguró a EFE el experto en Oriente Medio Mustafa Jalil, quien añadió que los Emiratos y Baréin se sumaron ‘con alegría' al órdago, mientras que Egipto ha guardado un perfil más bajo.

El treintañero Bin Salman, al que su padre le está dando cada vez más importancia y protagonismo en la gestión de los asuntos saudíes, también es el ingeniero de la intervención militar en el Yemen, que ha empujado a ese país al borde del colapso humanitario, con una epidemia descontrolada de cólera desde el pasado mes de abril.

Jalil consideró que la crisis diplomática con Catar no busca ‘encubrir el fracaso militar en el Yemen' u otras cuestiones internas, como podría ser la lucha por la sucesión en el trono, sino que es otro ‘enfado' de Arabia Saudí para demostrar quién manda en el golfo.

‘Arabia Saudí siempre ha sido la potencia regional y no le gusta que Catar intente ser independiente y se salga del guión establecido', explicó el analista, aunque en este momento concreto el emirato no ha tomado ninguna acción para desatar la ira del reino saudí.

El recelo hacia Catar viene de lejos, añadió Jalil, desde 1995, cuando el príncipe heredero Hamad bin Jalifa al Zani derrocó a su padre en un incruento golpe palaciego y dio comienzo a una apertura en el emirato.

En 2013, el monarca decidió abdicar en su hijo, el actual emir de Catar, Tamim bin Hamad al Zani, después de haber convertido al país en una pequeña superpotencia regional con un importante instrumento: la televisión árabe por satélite Al Yazira .

Unas supuestamente falsas declaraciones del emir Tamim, publicadas por la agencia de noticias oficial catarí hace unas dos semanas, elevaron una vez más la tensión, ya que en ellas se criticaba la postura de los países del golfo hacia Irán.

Catar aseguró que su agencia de noticias había sido hackeada, pero ‘quizás Arabia Saudí no se lo creyó' o simplemente ‘aprovechó la oportunidad' para intentar imponer su autoridad sobre su vecino rebelde, opinó Jalil.

En el marco de una retórica más agresiva de Arabia Saudí respecto a Irán, el enemigo chií del golfo Pérsico, la postura más neutral o incluso favorable de Doha hacia Teherán molesta a Riad, que ha aumentado el tono de sus ataques desde la firma del acuerdo nuclear entre Teherán y las grandes potencias en julio de 2015.

La firma de un acuerdo de 110 mil millones de dólares para la compra de armamento de EE.UU., sellado durante la visita del presidente estadounidense, Donal Trump, a Riad a finales de mayo, responde a la ‘disuasión' que Arabia Saudí quiere ejercer frente a su rival.