La Estrella de Panamá
Panamá,25º

18 de Oct de 2019

Mundo

La Unión Europea, ¿aliado o vasallo de los Estados Unidos?

Mantener una política exterior propia o someterse a los vaivenes de Washington. La salida de EE.UU. del pacto nuclear iraní, coloca a Europa en una disyuntivas sobre el rol que está dispuesto a asumir ante el mundo

Días antes del retiro de los Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán, los mandatarios de las principales potencias de Europa fueron personalmente a la Casa Blanca para intentar convencer al presidente Donal Trump, de que no terminara con la participación de su país en el pacto.

Críticas, presiones e incluso advertencias desde los gobiernos del viejo continente fueron insuficientes para convencer a Washington de no dar un golpe, quizás mortal, a lo acordado con Teherán; es decir, suspender las sanciones occidentales contra Irán a cambio del compromiso de la nación persa de poner fin a cualquier aspiración para desarrollar un programa nuclear. Todo, bajo una estricta verificación internacional.

Horas después del anuncio de Trump, la alta representante de la Política Exterior de la Unión Europea (UE), Federica Mogherini, dejaba clara la posición del viejo continente: ‘El acuerdo nuclear con Irán es crucial para la seguridad de la región, de Europa y del mundo entero' dijo la diplomática, recordando además, que la Agencia Internacional de Energía Atómica había hecho público al menos unos diez informes, que certificaban que el Gobierno iraní había ‘cumplido plenamente con sus compromisos'.

EN CONTEXTO

Evitar repetir la tragedia de la Segunda Guerra Mundial, fue uno de las principales motivaciones para la construcción del actual actual bloque comunitario

LA DECLARACIÓN SCHUMAN

El discurso del Ministro de Asuntos Exteriores francés Robert Schuman el 9 de mayo de 1950, es considerado la declaración de principios de la unidad de Europa

FUNDACIÓN

El 7 de febrero de 1992 se firma el Tratado de Maastricht, bajo tres instituciones clave: con tres pilares: la Unión Económica y Monetaria, la Política Exterior y de Seguridad común y la cooperación en asuntos de Justicia e Interior.

CRISIS

En junio de 2016 el Reino Unido aprobó en referéndum su salida de la Unión Europea.

Con diferentes tonos, pero con un fondo similar, se expresaron la primera ministra británica, Theresa May; la canciller alemana, Angela Merkel; y el presidente de Francia, Emmanuel Macron, de cuyo Ejecutivo han salido hasta ahora los reproches más fuertes.

‘¿Queremos ser los vasallos de Estados Unidos que obedecen al menor movimiento de su dedo?', reclamó este jueves, Bruno Le Maire, ministro de economía del gobierno galo durante una intervención en la radio Europe 1 , luego de que Washington amenazara con sanciones para cualquier empresa que mantenga vínculos comerciales con Irán, incluyendo a las europeas.

Le Maire pidió a la Unión Europea, ‘plantar cara'.

Pero, ¿Esta el bloque comunitario en condiciones de desafiar a los Estados Unidos?

Aunque por el momento, los gobiernos europeos se han reafirmado en la defensa del pacto con Irán; ciertamente, la balanza de poder global no acompaña al viejo continente desde hace muchos años.

LAS CARTAS DE LA UE

Si se tratase de un juego de naipes, en orden decreciente, la mano más fuerte de los europeos sería sin duda su influencia política, en especial sobre los países con los que mantuvieron vínculos coloniales; sin embargo, este ‘softpower', parece no ser suficiente en tiempos de una transición hacia un mundo multipolar.

Durante la última década, la UE no ha parado de perder fuerza ente el auge de China (África y América Latina) y Rusia (Medio Oriente y Asia Central), además de la ya omnipresente presencia mundial de Estados Unidos.

La siguiente carta, menos efectiva, pero tan importante como la anterior, es en lo económico. La UE está entre las tres economías más grandes del mundo y habitado por más de 500 millones de habitantes.

El problema está en que los números son tales mientras sean un bloque, al ser países independientes su capacidad se diluye ante la economía estadounidense concentrada en un solo Estado, que es capaz incluso de negociar de manera individual, si llegase el caso.

De acuerdo con datos de la Comisión Europea, Estados Unidos es el primer mercado de exportaciones para UE. Mientras que, en 2017, los estadounidenses enviaban solo el 13% de su producción a los países del bloque (306 399 millones de dólares), los europeos exportaban a Estados Unidos el 20% de sus productos (449 529 millones de dólares). Algo que hace pensar dos veces a los líderes de la UE, de emprender una confrontación abierta con Washington que podría representar pérdidas cuantiosas; a lo que se ha sumado la posible imposición arancelaria para el acero y el aluminio, pospuesta por Trump el pasado 1 de mayo.

No obstante, la mano más débil en la baraja de la UE recae en lo militar. Tras la devastación de las últimas dos guerras mundiales que sepultaron la para entonces ya decadente hegemonía mundial europea, el continente quedó literalmente bajo el ‘Paraguas de Pentágono', al ceder desde 1949 su esquema defensivo y su política exterior, a través de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), liderada por Washington.

Creada para contener a la antigua Unión Soviética, la desaparición de esta última en 1991 no implicó una reducción de las tensiones con su heredera, Rusia. Por el contrario, el conflicto se ha profundizado.

En opinión de Augusto Zamora, profesor de relaciones internacionales de la Universidad Complutense de Madrid, la OTAN es una especie de ariete de Washington en las pugnas con Moscú, donde el principal perdedor podría ser la Unión Europa.

‘Las sanciones (contra Rusia) han tenido un efecto contrario al buscado (...) Europa necesita perentoriamente el gas ruso o se queda helada, pues los yacimientos del Mar del Norte se agotan, los norteafricanos son insuficientes y el estadounidense es un 30% más caro. Rusia, contrario a lo que pueda creerse, necesita cada día menos de Europa, por el enorme empuje económico de Asia, que es y será el mayor mercado del mundo, con sus 4,000 millones de habitantes', señala el docente universitario, en una análisis publicado en el diario Público .

INDEPENDENCIA

Esta misma semana, Merkel admitió que Estados Unidos ya no ‘podía protegerlos', asegurando que ‘la tarea de Europa es tomar su destino en sus propias manos'.

‘El acuerdo nuclear con Irán es crucial para la seguridad de la región, de Europa y del mundo entero'

FEDERICA MOGHERINI,

ALTA REPRESENTANTE DE LA POLÍTICA EXTERIOR DE LA UE

Pese al tibio distanciamiento discursivo de los líderes del bloque, la dependencia y desbalanceada relación militar con su principal aliado atlántico, hace muy complicado el revertir a corto plazo y mediano esta situación.

De acuerdo con información del Departamento de Defensa de los Estados Unidos, de las 587 instalaciones militares que tenía el país fuera de sus fronteras hasta 2015, unas 335 se encontraban en suelo europeo, de las cuales la mayoría están ubicadas en Alemania.

Tan solo en el país germano, estarían acantonadas alrededor de unas 34,602 tropas estadounidenses, seguidos por Italia con 12,088, el Reino Unido (8,365), España (3,272), Turquía (2,139), Austria (930), Bélgica (852) y Rumania (682), entre otros países del continente; según datos del Pew Research Center.

Para el analista político y periodista catalán, Rafael Poch, la Unión Europea se enfrenta hoy no solo a una crisis estructural, sino también enfrenta una crisis sobre la ‘idea de Europa' como proyecto político.

En un artículo, la revista digital Contexto CTXT , explicó que existe una especie de ‘desencanto' entre los ciudadanos europeos con la UE, concretamente por su vinculación a las medidas de austeridad impuestas desde Bruselas. El rescate de bancos privados con dinero público, acompañados de recortes en derechos sociales, habiendo sido uno de los principales logros de Europa su estado de bienestar.

También apunta, que la falta de una política exterior independiente, no está exenta de contradicción con Washington.

Uno de los casos más conocidos, es el proyecto del Nord Stream, un gasoducto en construcción en el Mar Báltico, impulsado por Alemania junto a Rusia, y que pretende llevar gas ruso al corazón de Europa. Un propuesta que tiene una frontal oposición de la Administración Trump y de las petroleras estadounidenses.

Por el momento, Estados Unidos colocó sus cartas sobre la mesa al apostar por el unilateralismo, al romper el pacto iraní, y con ello, magullar momentáneamente las relaciones transatlánticas.

La pregunta lanzada por el ministro de Macron sigue abierta ¿aliados o vasallos?, los próximos movimientos de Europa determinaran su respuesta.