Para Juan Camilo Nariño, presidente de la Asociación Colombiana de Minería (ACM), “una de las mayores restricciones que hoy hay para cumplir los acuerdos...
- 04/04/2012 02:00
BOGOTÁ. Los 10 policías y militares liberados el lunes por las FARC fueron examinados ayer, martes, por los médicos a la espera de regresar con sus familias, mientras el gobierno colombiano reclama más gestos de la guerrilla para un diálogo que ponga final a casi medio siglo de conflicto armado.
Los partes médicos revelaron que los uniformados liberados presentan ‘buenas condiciones generales’, si bien la mayoría de ellos seguirán internados los próximos días para profundizar el estudio de su salud mental y física, ya que padecieron enfermedades tropicales durante el cautiverio.
El presidente Juan Manuel Santos visitó ayer a los liberados y relató que todos le dijeron ‘que se sentían bien, de cuerpo y de alma’ y que algunos incluso se mostraron ‘listos para seguir combatiendo’.
Santos resaltó que el trato que recibieron durante los más de 12 años secuestrados en las selvas y montañas colombianas fue ‘muchas veces inhumano’.
Por su lado, los familiares cuentan las horas para poder tenerlos de regreso a sus hogares. Al intendente de la Policía Jorge Romero ‘lo pudimos ver anoche un ratito. No quiso hablar del cautiverio y nosotros sólo queríamos que sintiera el cariño que le ha faltado en los últimos 13 años’, explicó a la AFP su hermano Javier.
‘De salud lo vimos bien aunque físicamente está más flaquito y su semblante es un poco diferente. Pero está lúcido. Preguntó por toda la familia que ya conocía y también por la que no’, describió Javier, de la mano con una de las cinco sobrinas nacidas durante el cautiverio del policía.
Los liberados relataron que se les permitió escuchar mensajes que sus familiares les enviaban a través de la radio. La familia del agente también está a la espera de saber qué contienen las bolsas que Romero, y otros liberados, portaban el lunes cuando bajaron del helicóptero que les recogió en un pueblo selvático del sureste de Colombia.
‘Ya sabemos que trajo un bastón que preparó en la selva con ayuda de un guerrillero para su madre, que ya no lo puede usar porque está en silla de ruedas’, reveló Javier.
Norma Trujillo, la esposa del sargento de la Policía José Libardo Forero, también expresó su alegría al comprobar que ‘él está bien. Está feliz de estar con su familia’. Anoche ‘se emocionó mucho al ver lo hermosa que era su hija y que su hijo se había hecho un hombre y se parecía mucho a él’, dijo a la AFP la esposa de Forero, quien había sido raptado en un asalto guerrillero a una comisaría en julio de 1999.