“¿Qué es lo que le impide venirse? ¡Que se venga! ¿Cuál es problema, pues? Lo que tienen es un show para ver cómo generan una campaña de intriga”, dijo...
- 22/12/2008 01:00
TAIPEI. Desde mayo de este año, las relaciones entre Taiwán y China continental han manifestado una marcada distensión en sintonía con nuestra iniciativa de mejorar la interacción a través del Estrecho de Taiwán. Esta novedad ha obtenido el reconocimiento general a nivel internacional para Taiwán, por su nueva determinación para desempeñar el papel de pacificador. Por otra parte, después de haber experimentado por segunda vez una transferencia pacífica de poder entre los partidos gobernantes, el sistema democrático de Taiwán ha demostrado su creciente madurez.
Esperamos que esto pueda servir no sólo como inspiración para otras naciones de esta región, sino también como faro de libertad para las sociedades chinas de todo el mundo, indicó el presidente taiwanés Ma Ying-jeou.
Subrayó Ma que tras tomar posesión de su cargo, nos pusimos inmediatamente a reactivar las consultas institucionalizadas a través del Estrecho de Taiwán entre la semioficial Fundación para los Intercambios a través del Estrecho (SEF) y su homóloga en China continental, la Asociación para las Relaciones a través del Estrecho de Taiwán (ARATS), consultas que habían estado interrumpidas durante más de una década.
Estos esfuerzos han producido hasta la fecha dos rondas de conversaciones entre los equipos de negociación encabezados por el presidente de la SEF, Chiang Pin-kung, y el presidente de la ARATS, Chen Yunlin (la primera en Pekín en junio, la segunda en Taipei en noviembre) y la firma de media docena de acuerdos formales sobre cuestiones de importancia práctica.
Estos logros constituyen no sólo un avance significativo en el desarrollo de las relaciones a través del Estrecho, sino también un paso muy importante en el cumplimiento de la promesa de la administración de promover la paz regional. Políticas de reconciliación a través del Estrecho Una serie de complejos factores históricos han dado lugar a difíciles desacuerdos entre Taiwán y China continental.
A pesar de los altibajos experimentados en las relaciones a través del Estrecho en las últimas seis décadas, la expansión de las interacciones en el sector privado ha reforzado el deseo común de las gentes de ambos lados del Estrecho de alcanzar un desarrollo pacífico. En consecuencia, esta administración ha trabajado sin cesar con el objetivo de aprovechar esta oportunidad histórica para abrir una ventana de diálogo que puede fomentar el desarrollo de un entorno propicio para la conciliación y la paz.
En su discurso de toma de posesión del 20 de mayo, Ma anunció la necesidad de mantener el statu quo en el marco de la Constitución de la República de China, es decir, no a las conversaciones sobre unificación con el continente, no a la creación de una república independiente de Taiwán, y no al uso de la fuerza para resolver las cuestiones acerca de la soberanía. Se trata de la postura que mejor refleja cuál es la principal corriente de opinión pública del pueblo de Taiwán.
En el discurso, también hice un llamamiento a ambas partes para "afrontar la realidad, crear un nuevo futuro, dejar a un lado las controversias, y buscar soluciones beneficiosas para todos", lo que nos permitirá lograr un beneficio mutuo así como perseguir nuestros intereses respectivos. Las señales de buena voluntad de Taipei se han encontrado con respuestas pragmáticas por parte de Pekín. Tal y como se ha demostrado mediante la cooperación entre ambas partes.