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26 de Jan de 2021

Nacional

Acuerdo sobre ruta crea disgusto

PANAMÁ. Ricardo Guerra nunca imaginó que ser presidente de la Junta de Carnaval capitalino le traería tantos problemas. Ya los había e...

PANAMÁ. Ricardo Guerra nunca imaginó que ser presidente de la Junta de Carnaval capitalino le traería tantos problemas. Ya los había enfrentado la anterior administración de Mingthoy Giro en los años de la cúspide del gobierno y le valió serios cuestionamientos por el gasto de 3 millones de dólares para la cobertura de las festividades. Por si fuera poco, este año la cifra alcanza los 4 millones de dólares.

DISCORDANCIA

Otro incidente que arrecia la polémica es que ayer, la diputada Mireya Lasso fue excluida de la reunión que habían acordado los moradores de Betania con la Junta de Carnaval 2009 en Atlapa.

“Me hicieron pasar una pena muy grande, porque no me dejaron entrar”, explicó la diputada.

Lasso acusa a Guerra de no estar interesado en resolver el problema y negarle la entrada a la reunión.

Pero, Guerra asegura que la razón por la cual no permitió el acceso de la diputada fue porque fueron los propios representantes de Betania (4 personas) quienes pidieron que el diálogo concluyera en un ambiente pacífico.

La actitud de rechazo, lejos de calmar el problema parece intensificarlo. Pues ahora Lasso cuestiona la forma en que los moradores llegaron a un acuerdo, “no sé cómo fue que aceptaron la ruta”.

En la reunión acordaron dar dos semanas a la Junta de Carnaval para tomar las medidas pertinentes y brindar seguridad a los residentes.

“Eso mismo fue lo que prometieron el año pasado (seguridad) y no cumplieron”.

La diputada argumentó que unas cuantas personas decidieron por la comunidad y no podía ser, debido a que otro grupo sigue oponiéndose a la ruta del Carnaval.

A su juicio, es un descaro de parte del organizador de Carnaval, que diga que ya no hay tiempo para cambiar la sede del Carnaval.

BOMBA DE TIEMPO

La Junta de Carnaval tendrá que presentar una propuesta en la que explique cómo va a resolver el problema del ruido excesivo, los robos a las casas, el paso de personas por algunas veredas, sin que ello afecte a los residentes. La fórmula mágica tendrá que ser eficiente, de lo contrario sería muy tarde, pues el tiempo ya se habrá agotado.

Además, en la reunión no se dio alternativas, según el presidente de la junta “cambiar un operativo que lleva un año de planificación y análisis de la Policía Nacional, es muy difícil”.