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25 de Jan de 2021

Nacional

Un rehén que pasó de capitán a héroe

SOMALIA. El norteamericano Richard Phillips, de 53 años, se ha convertido en una celebridad. Hasta hace dos semanas era un oscuro capi...

SOMALIA. El norteamericano Richard Phillips, de 53 años, se ha convertido en una celebridad. Hasta hace dos semanas era un oscuro capitán de un carguero que trabajaba cerca de África. Hoy, es casi un héroe nacional de Estados Unidos. ¿Por qué? Sobrevivió a un secuestro de los piratas somalíes del siglo XXI. Fue secuestrado el miércoles 7 de abril y desde entonces se desarrolló una historia de suspenso cuyo desenlace sucedió ayer, a sangre, mar y fuego.

EL HOMBRE

Phillips, antes de ser un héroe, era conductor de taxis en la ciudad de Boston. Quiso cambiar su estilo de su vida, y pagó sus estudios de marina con el dinero que recaudaba. De esa forma abandonó el timón de autos para tripular el de un barco, el Maersk Alabama.

El pasado miércoles el capitán de barba grisácea y ojos que reflejan el color del mar, estaba a 600 kilómetros de la costa de Somalia con su barco de 17 mil toneladas que llevaba comida del Programa de Alimentación Mundial (PAM) de las Naciones Unidas al puerto keniano de Mombasa, el más importante de África Oriental.

Ese día cuatro piratas entraron a la embarcación, de aproximadamente 20 tripulantes. No tenían parches en los ojos, ni patas de palo. Cargaban armas automáticas. Phillips temía lo peor. Y reaccionó sin pensar. Se ofreció para ser secuestrado con la condición de que liberaran el barco y a sus tripulantes. Los piratas aceptaron y pidieron dos millones por su liberación.

EL RESCATE

Los piratas abandonaron la embarcación junto al capitán secuestrado en un bote salvavidas que no tenía mucho combustible. Terminaron a la deriva en alta mar. El pasado sábado, un grupo de soldados de la Marina Estadounidense intentó acercarse para llegar a un acuerdo con los piratas, quienes rechazaron cualquiera negociación abriendo fuego en contra de los enviados al rescate.

A su vez, autoridades tribales de Somalia y el FBI se encargaban de buscar la forma de mediar con los secuestradores. Por lo menos dos intentos fueron en vano. El viernes, el capitán se decidió a buscar su propia suerte y saltó al agua. Nadó y nadó pero los piratas, hombres de mar, nadaron tras él y lo devolvieron al bote. La situación empeoró. Los piratas exigieron los dos millones o prometían una ejecución inminente.

Ayer domingo el bote salvavidas, se encontraba rodeado de inmensos barcos, cuyos tripulantes esperaban que la odisea terminara. Uno de esos era el buque de guerra estadounidense USS Bainbridge.

Fue por la mañana cuando se desencadenó la operación de rescate, que fue dirigida por la fuerza de intervención especial de la Armada, (denominada por siglas en inglés SEALs).

Los efectivos se enfrentaron a tiros con los piratas. Con tan buena puntería que no hirieron al capitán, mientras que de los cuatros piratas solo uno sobrevivió.

El capitán logró llegar a tierra firme a bordo del USS Bainbridge, que ancló en el mismo punto al que debía llegar su barco, a Mombasa. Los piratas prometen seguir haciendo de las suyas.