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26 de Nov de 2020

Nacional

Cambio del rumbo minero

COLÓN. Las cifras que estiman las dos mineras de Molejón (Petaquilla LTD y Minera Panamá) son suficientes para superar los ingresos anua...

COLÓN. Las cifras que estiman las dos mineras de Molejón (Petaquilla LTD y Minera Panamá) son suficientes para superar los ingresos anuales del Canal de Panamá.

Estos números (800 millones anuales por 7 años en oro y 900 millones anuales en cobre por 23 años) mantiene el tema minero vigente. En los últimos 20 años unas 191 solicitudes de concesiones esperan en el Ministerio de Comercio e Industrias (MICI), pero será el nuevo ministro quien decida la suerte de estos yacimientos.

El año pasado hasta la Universidad de Panamá se interesó académicamente por el tema. Invitó a los profesionales de la minería a evaluar la posibilidad de abrir licenciaturas en “las ciencias del suelo”: geólogos, ingenieros de minas, entre otras. Sin embargo, esta posibilidad quedó en el aire la semana pasada cuando se publicó una resolución del rector Gustavo García de Paredes, donde dispone que la universidad no está a favor de la minería.

Y es que no es un secreto que las explotaciones mineras a cielo abierto y subterráneas dividen a los ambientalistas y atemorizan a las comunidades que rodean los proyectos. Para unos, una mina es una deforestación de hectáreas de bosques y causa de muerte; para otros, es una alternativa económica y una oportunidad de capacitarse.

A principios de año, unos 400 moradores de Cañazas, Veraguas, se reunieron en cabildo para hablar de la reapertura de la mina Santa Rosa, cerrada a finales del 80 por el bajón en el precio del oro. La reapertura de este yacimiento depende del MICI, por ser reserva nacional.

Benigno Vargas fue soldador en Santa Rosa. Ganaba $600 mensuales. Ahora trabaja en un taller en Santiago. “En ese tiempo hasta un machetero ganaba bien, unos $200 por mes cuando en las fincas se pagaba alrededor de $60, agregó.

A otros como a Enilda Camarena de Coclesito, la contaminación de Petaquilla les está trayendo problemas. “Esa mina afecta el futuro de los niños, porque usan ese cianuro que nos puede matar”, dice. Sin embargo, en el proyecto aún no se ha utilizado cianuro porque está en fase de exploración.

CÓDIGO AÑEJO

Entretanto en la Cámara Minera de Panamá (CAMIPA) hay interés porque se cambien las reglas del juego: el código minero.

Zorel Morales, director ejecutivo de CAMIPA, en un conversatorio en Santiago expresó que uno de los problemas que tiene el sector minero es que es regulado por un ministerio (MICI) que abarca sectores muy disímiles, desde banano, artesanías hasta tratados de libre comercio. “Se tiene que sacar el sector minero como se hizo con el turismo, que también fue parte de ese ministerio y que ahora tiene mucha visibilidad”.

Otra de las piedras en el zapato de las mineras han sido los ministros. Morales dice que quienes tienen que tomar las decisiones no tienen la menor idea sobre minería, “lo ideal sería crear una secretaría minera”.

LAS INVERSIONES

“Pocas empresas tienen la capacidad de invertir miles de millones durante tantos años y esperar mucho más para rescatarlos”, dice el gerente de Petaquilla Gold, Lázaro Rodríguez.

Por otro lado, Minera Panamá, concesionaria del cobre en Donoso, dobla las inversiones del oro.

Esta empresa estima que la inversión económica será de más de 3,500 millones de dólares, divididos en varias etapas del proyecto, que tiene una vida útil de 23 años a partir de la explotación, cuando concluya la de exploración. En la cifra anterior se incluye el estudio de impacto ambiental que se trabaja actualmente, cuyo costo es de 7.5 millones de dólares.

LAS COMUNIDADES

Cada empresa minera tiene sus propios programas de desarrollo comunitario. En el caso de Minera Panamá el programa educativo consta de 140 becas para primaria y secundaria, comidas escolares para 6000 niños de 100 escuelas del área, micro-crédito para los residentes que ofrece oportunidad de negocio y crecimiento económico y mantenimiento de la carretera. La inversión en estos programas durante la ejecución del proyecto será de $200 millones.

Pataquilla Gold, por su parte, reconoce que ha invertido en los dos últimos años $10 millones en programas similares.

LA POLÉMICA

Raisa Banfield, directora del Centro de Incidencia Ambiental (CIAM) advierte que además de los daños ambientales, estos proyectos tienen fuga de capital. ¿Cómo es que el 98% de las ganancias se vaya al extranjero y en Panamá se quede solo un 2%?, se pregunta.

Por su parte, Morales piensa que se debe obligar al Estado a invertir estas sumas en las comunidades. Este 2% se divide en 75% para el gobierno y el 25% regresa en obras a las comunidades.