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09 de Apr de 2020

Nacional

Mostrando la cara bonita de Israel

PANAMÁ. La fotógrafa y yo salimos del ascensor justo cuando en mi reloj se marcaban las 10:00 en punto de la mañana. Exactamente a esa...

PANAMÁ. La fotógrafa y yo salimos del ascensor justo cuando en mi reloj se marcaban las 10:00 en punto de la mañana. Exactamente a esa hora nos esperaba el embajador de Israel en Panamá, Menashe Bar-On, quien ya termina su misión en territorio panameño. Pese a nuestra puntualidad no logramos llegar a tiempo a la cita, la meticulosa revisión de zapatos, celulares, todo el contenido de las carteras, el bolso de la cámara con cada uno de sus incontables bolsillos, la desarmada y armada de la cámara, la pasada y repasada a través del escáner, con zapatos, sin zapatos, en fin, nos demoró más de 20 minutos.

Nos pidieron comprensión y comprendimos, de otro modo creo que hubiésemos abandonado la empresa. En compensación un sonriente embajador nos esperaba en su oficina desde donde se contempla el paisaje de la bahía y la Cinta Costera, vista próxima a desaparecer gracias a la maratónica construcción de edificios en el área bancaria.

Con 35 años el servicio exterior de Israel, Bar-On estuvo cuatro en Panamá a partir de 2005 desde la reapertura de la embajada israelí. Sí, ser nombrado embajador es un privilegio, reabrir la representación en Panamá fue para este experto en el tema también un desafío. Porque después de dos años de no tener embajada en este país, igual que en varios otros, cerradas debido a razones económicas, fue como empezar de cero.

Y en ese afán la misión israelita encabezada por Bar-On promovió la creación de la Cámara de Comercio Panamá-Israel, “fortalecimos el trabajo del Instituto Cultural panameño-israelita, trajimos muchas actividades culturales para que el pueblo panameño conozca la cara bonita del Estado de Israel, no solamente las noticias del conflicto de la región”, dijo el diplomático.

Señaló que su misión es dar a conocer una región libre que tiene mucho que ofrecer en tecnología, agricultura, en vida religiosa no solamente de los judíos sino también de los cristiano y musulmanes, y que es una región que vive a pesar de los obstáculos radicales que existen.

El embajador calificó de excelentes las relaciones actuales entre Panamá e Israel, y aseguró que después de 4 años de permanecer en territorio panameño, deja muy buenas perspectivas de seguir estrechando las relaciones entre ambos Estados en todos los campos.

Mencionó por ejemplo los programas de cooperación en capacitación técnica mediante los cuales muchos panameños se han formado en áreas como educación especial, seguridad pública, agroturismo y liderazgo juvenil entre otros. Programas que seguramente continuarán con el nuevo embajador que llega a Panamá en los próximos días.

Entre los campos en los que Panamá podría obtener mayor beneficio en función de la experiencia israelí, Bar-On destacó la salud, la educación y la seguridad pública, áreas de especial interés para todos los países y en los que Israel ha alcanzado un gran profesionalismo. La experiencia israelita en educación especial por ejemplo, no solo dirigida a las personas con discapacidades sino también a aquellas superdotadas tiene un gran desarrollo.

El diplomático enfatizó especialmente en el desarrollo agroindustrial, que ha incorporado a las poblaciones del área rural en la actividad turística y les permite generar ganancias ofreciendo al turista una experiencia cinco estrellas de la vida real en un entorno totalmente distinto al urbano.

Menashe Bar-On, quien fue diplomático en Londres, Chipre, Atenas, Brasil y Argentina, deja Panamá llevándose, una experiencia única, “yo me enamoré de Panamá, de su forma de vivir, de la amabilidad de su pueblo y nunca voy a olvidar esta experiencia ni a los amigos que hice, afirmó, además tomé agua de Panamá, agua del Chagres y dicen que el que la toma siempre vuelve”.