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18 de Nov de 2019

Nacional

El precio de morir por una máquina de millones

El 23 de mayo Abdiel Alberto Girón Arrocha llegó tarde, triste y agotado a su casa de Calle cuarta, en Vacamonte. Lamentaba las obligaci...

El 23 de mayo Abdiel Alberto Girón Arrocha llegó tarde, triste y agotado a su casa de Calle cuarta, en Vacamonte. Lamentaba las obligaciones por venir y el poco tiempo que iba a tener para estar con la familia ese fin de semana. No encontraba explicación: hacía 22 días trabajaba como un robot, sin descanso ni reconocimiento, en Panamá Port Company. ¿Acaso no merecía un intervalo?

Igual, no dijo nada. No hacía falta: el rostro traslucía la decepción y el cansancio. Encontró consuelo en que Irene Palma, su mujer, había cocinado espagueti con costillita de puerco. Devoró el manjar, levantó a la pequeña Steydelin, de 2 años, la abrazo y jugó con ella. La costumbre enojaba a Irene, pero qué podía hacer, si apenas la disfrutaba unas horas a la semana.

A la mañana, Abdiel casi no desayunó, se puso el uniforme naranja eléctrico, las botas y llevó a Irene al hospital del niño, donde trabaja. Abrazó y besó a Irene a su mujer. No sabía que iba a ser la última despedida, la definitiva de una serie que venía repitiendo hace 11 meses, cuando comenzó a laborar en PPC.

El 24 de mayo de 2011 a Abdiel le cayó una máquina pesada que le quitó la vida. Tenía 26 años, una esposa, una hija, un crédito por pagar y un puñado de sueños que hoy están enterrados con él.

Cuando Irene recibió la noticia, a las 2: 30 de la tarde, quedó paralizada. Entró en una crisis nerviosa y lloró sin parar. Fue la hora más espantosa de su vida. ‘Qué le pasó a mi marido, donde está mi Abdiel, lo quiero ver’, pedía entre sollozos, abrazada a su mejor amiga y comadre Sulay Camarena.

Todavía hoy Irene no entiende por qué una de las empresas más serias del país no cumplió con las normas de seguridad que los la obliga a proteger a sus empleados. Tampoco por qué dicen que Abdiel murió de muerte natural y por qué insisten en dejarla sin el seguro que le corresponde, a ella y a su pequeña hija: ‘Hoy fue mi esposo, mañana serán otros empleados; nadie tiene el derecho de ponerle precio a Abdiel’, expresa mientras sostiene el finiquito de pago de seguro que aún no ha firmado porque no acepta que PPC diga que el empleado número 5008, o sea, su marido, haya tenido una muerte natural.

EL MIEDO DE HABLAR

La muerte de Abdiel Girón ocurrida el pasado 24 de mayo dentro de la fortaleza de (PPC) en el Puerto de Balboa ha removido muchos sentimientos entre familiares y compañeros de trabajo que desde el 29 de marzo salieron a manifestarse por mejores condiciones laborales.

Abdiel quedó aplastado por una grúa mientras tomaba su turno de almuerzo. La empresa no ha dicho nada, hay un silencio que guarda complicidad entre patrones y algunos empleados que pudieran ser testigos, pero pocos quieren hablar por miedo a represalias.

La semana pasada, cuando los empleados de PPC se declararon en huelga de brazos caídos, entre las consignas se escuchaba mentar el nombre del Pirata, como le decían los compañeros a Abdiel. Reclamaban por la muerte injusta, porque fue víctima del atropello laboral que denuncian los más de 2 mil 500 operadores tractoristas que trabajan puerto que es considerado el número uno de Centroamérica.

La familia de Girón se presentó justó el día que se instaló la mesa en las afueras del PPC (lunes 2 de abril) para reunirse con la ministra de trabajo, Alma Cortés, y el grupo de los huelguistas.

Uno de los amigos más allegados de Abdiel llamó a Irene a su celular para avisarle que llegara al lugar porque allí estaría la ministra. Todos vieron que ese era el momento indicado para que su historia se conozca ante las autoridades de trabajo.

Irene aceptó y se apersonó junto a su padre y comadre. Un poco nerviosa y con la voz quebrada, explicó paso a paso lo que sucedió con su marido y por qué hasta estas alturas no ha firmado el finiquito.

Cortés quedó sorprendida con el relato. Y prometió que su caso sería tratado porque ‘esas cosas no pueden pasar’.

EL DÍA QUE CAMBIÓ TODO

Cuatro días antes de fallecer, Abdiel se incapacitó porque se sentía enfermo. Tenía problemas con los riñones: ‘Mi esposo tenía 22 días de estar amaneciendo en un horario de 12 horas, trabajaba de 7: p.m hasta las 7:00 a.m, a veces sobrepasaba hasta las 10.00 a.m’. Abdiel era era verificador de grúas dentro de PPC y ganaba $2.35 la hora.

Al alba del 24 de mayo, Abdiel no estaba animado para ir a trabajar, seguía maluco y un vecino le dijo que se fuera a la Caja de Seguro Social, pero no quiso y se marchó para PPC. ‘El tenía la costumbre de llamarme cuando tenía un ratito libre, pero ese día no lo hizo, telefoneó a su madre y le dijo que la quería mucho y que la esperaba en su nueva casa ’, recuerdó.

A las 1:30 del mediodía Abdiel se disponía a su horario de almuerzo. La grúa RTG-N°.23 se desplazó marcha atrás, el conductor no vio a Abdiel y lo aplastó. Murió de un trauma craneoencefálico, según declaraciones reposadas en las investigaciones que lleva la fiscal Vielka Vargas de Birne, en la fiscalía décima .

Compañeros dijeron a Irene que Pirata estaba almorzando y un ‘patio lunch’ fue asignado para que moviera la grúa. Aseguran que allá tienen acostumbrado realizar ese tipo de prácticas, donde asignan a conductores no certificados llamados ’patio lunch’ para que operen las máquinas mientras los operadores permanentes almuerzan o están en otras asignaciones. Es una medida para no perder tiempo de producción.

‘Abdiel me contó que en ocasiones le llevaban la comida hasta su puesto para que no se movieran y siguieran produciendo, por eso es que creemos que él estaba almorzando en ese lugar’, cuenta en llantos la viuda. En las fotos que se tomaron el día del accidente aparece un plato de comida junto a él, atrapado bajo las enormes llantas de la grúa.

Aparentemente la grúa que causó la muerte del Abdiel tenía la alarma de precaución defectuosa y no sonó, por lo que ‘Pirata’ no se percató que la máquina asesina venía en reversa, según versiones de testigos.

A la familia Girón se le dijo que el conductor que operó ese día la grúa estaba certificado para manejarla con dos semanas de curso. Representantes de la empresa también notificaron a Irene y a su representante legal que, debido al impacto, el conductor -del que se reservan el nombre- no estaba capacitado para dar declaraciones.

Los abogados de la familia Girón solicitaron a PPC un informe médico legal para determinar la condiciones del ‘patio lunch’, pero nunca lo hicieron.

La familia de Abdiel afirma que la empresa nunca le dio el pésame.

PCC, NO HAY PASO

Con todas las versiones de la familia del fallecido corroboradas por trabajadores y constatadas en la causa, un equipo de La Estrella concurrió a las instalaciones de PPC para conversar con representantes de la empresa. A las 11:30 a.m, cuando el grupo se anuncia en la entrada, un agente de seguridad vestido con pantalón jeans, suéter celeste y casco blanco, cuestionó la presencia del periodista, levantó el radio de comunicación y avisó que quería entrar.

Inmediatamente pidieron que el equipo se marchara, que tenía que tener un permiso y que no permitirían el paso.

Entonces se apeló a Odiel Alvarado, del Sindicato de trabajadores de PPC, para que intercediera. Él recomendó ir primero al Puerto de Balboa, donde estaba el equipo. Entonces respondió que sería imposible entrar porque hasta ellos tienen problemas con los seguridad del área. Mientras, los de seguridad llamaron a la Policía Nacional. Cuando llegaron, luego de indagar sobre la situación, los agentes también recomendaron que La Estrella se retirara del lugar. Uno de ellos, en tono bajo, comentó que a ellos solo le permitían cruzar hasta la línea amarilla de entrada para beber agua.

El sindicato afirmó que el caso de Abdiel se sigue investigando y que la empresa, a través de la aseguradora Alico, se responsabilizará de pagarle su dinero.

EL CASO SIN AVANCES

A casi un año del fallecimiento, el caso se mantiene en la etapa sumarial y está pendiente de la vista fiscal para llevarlo al Órgano judicial y determinar los responsables.

La reconstrucción del hecho está fechada para el mes de julio, dijo Manuel Palma, padre de Irene.

La familia pide justicia, más que una suma de dinero. Desde el día que ocurrió la tragedia exigieron a PPC que les mostrarán el vídeo, pero la empresa les comunicó que en esa zona no había cámara.

La muerte de Abdiel ha recobrado interés. Los amigos siguen recordando aquel hombre folclorista, alegre y humanista. Irene aún lo llora, como se lloran las ausencias irremplazables y los hechos inexplicables. Y espera, como un débil puede esperar respuestas y justicia de un poderoso.