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26 de Jan de 2021

Nacional

Propaganda electoral empieza a generar rechazo ciudadano

Las personas sienten malestar, efectos negativos y agotamiento. Piden que llegue el día de las elecciones y se conozca el desenlace.

Propaganda electoral empieza a generar rechazo ciudadano
Los postes están cargados de propaganda política.

Bueno es el culantro, pero no tanto, reza un refrán popular, y a 12 días de las elecciones generales, el electorado empieza a dar muestras de cansancio y agotamiento mental.

Apenas se sale de la casa, viajas en tu automóvil o en el transporte público, se ven postes copados de anuncios, banderas y afiches políticos; enormes vallas con los rostros de candidatos a diferentes puestos de elección popular. Ahora hasta en las isletas de las avenidas ondean enormes banderas.

Como si fuera poco, en los semáforos de las principales vías se ubican discotecas móviles con jóvenes que agitan banderas de los partidos políticos. Hacen de todo por llamar la atención.

Días atrás, cerca de la Estación Vía Argentina del Metro de Panamá, modelos con diminutos y ajustados vestidos repartían volantes pidiendo el voto.

La radio, la televisión y los periódicos están hasta la saciedad, incluso cada vez que se abre una página web o las redes sociales, lo primero que salta es el anuncio de algún político. Enciendes la radio, escuchas un tema musical y 15 minutos de comerciales. Parece que si se quiere escuchar música, habrá que optar por los discos compactos.

AGOTAMIENTO MENTAL

Juana Herrera, psiquiatra de Consultorios América, considera que el tiempo de las campañas, por ser tan extenso, causa un efecto negativo o adverso en las personas, agotamiento e incluso malestar.

Un ciclo que arranca con las elecciones primarias, congresos, directorios y convenciones, luego arranca la campaña per se, que contempla la propaganda política, visitas a las casas, llamadas telefónicas y encuestas.

Por los excesos, algunas personas tienden a dejar de ver televisión, escuchar la radio o cambian el dial cuando les ponen el bloque de cuñas políticas. Se trata de una situación que las personas ven normal, pero luego causa desagrado, dice.

REGULAR TIEMPO

‘Se ha perdido el control y llegado a un punto que preocupa’, así de tajante reacciona Marco Gandásegui, profesor de Sociología de la Universidad de Panamá.

Explica que los medios de comunicación radial y televisivos ‘abusan del público’. Gandásegui, investigador del Centro de Estudios Latinoamericanos, plantea que el Tribunal Electoral debe regular los tiempos de las cuñas políticas ‘para que los candidatos no abusen’.

En su opinión, la manera en que se colocan vallas en las calles de la capital infringe el respeto a los espacios urbanos y la gente puede tomarle coraje a la política en general, lo cual se puede pasar incluso a los candidatos.

Sugiere a los políticos presentar sus propuestas, pero que se haga de forma ‘inteligente y no tan burda como lo hacen en la actualidad’.

Aunque destaca que al menos la prohibición de colocar avisos en sitios fijos como los árboles, contenida en el artículo 203 del Código Electoral, se ha respetado.

Otra que no dudó en dar su punto de vista es Elia López de Tulipano, fundadora y miembro del Foro Nacional de Mujeres de Partidos Políticos, quien también fue miembro de la Comisión Nacional de Reformas Electorales. Dijo que allí se consensuaron modificaciones al Código Electoral que fueron rechazadas por la Asamblea Nacional, como el tope de campaña y las regulaciones de la publicidad electoral.

‘El tiempo nos está dando la razón, el país no ha descansado, a dos semanas del 4 de mayo estamos agotados’, precisa.

A su juicio, hay fatiga no solo por lo extenso de la contienda electoral, que dura tres meses, además por la carga emocional que representa la campaña ‘tan abrumada de propaganda negativa y sucia’.

López de Tulipano reprocha que Panamá no se merece esta campaña electoral e hizo un llamado a la ciudadanía a meditar el voto.

Lamenta que el rechazo legislativo los ha dejado en manos de personas sin escrúpulos y se motiva al electorado a estar pendiente del sensacionalismo del momento.