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20 de Oct de 2020

Nacional

¿Encuentro casual o premeditado?

Tras un año del asesinato de Juan R. Messina, las averiguaciones apuntan a un crimen por encargo típico de bandas delincuenciales

¿Encuentro casual o premeditado?
Más de 20 personas presenciaron los hechos en el restaurante ‘Donde Renato’.

Aquel 23 de septiembre de 2013, Juan Ramón Messina almorzaba en el restaurante ‘Donde Renato’ acompañado de su esposa, Katiushka Ramos, y su equipo de campaña política —con quien trabajaba para ganar la diputación del circuito 8-6 por el Partido Revolucionario Democrático— cuando pasada la una de la tarde ingresaron al local tres sujetos. El que disparó en la cabeza de Messina ocasionándole la muerte se apostó justo a su lado, otro se paró frente a él y uno más se posicionó cerca de la entrada del local.

Todo apunta a que fue un asesinato por encargo, actividad que ejecutan las pandillas locales para saldar cuentas pendientes.

Sin embargo, a través de las averiguaciones surge una pregunta clave, si el homicidio del abogado se trató de un hecho premeditado o si sus atacantes aprovecharon la coyuntura de que Messina se encontraba en un territorio dominado por la banda Calor Calor —con la que mantenía ciertas rivalidades en el pasado— y lo mataron.

Según algunas fuentes, quien fijó el lugar y la hora donde estarían esa tarde fue Ramos, ahora viuda de Messina. Ella sostendría una reunión con un experto en informática.

Una vez ahí, el matrimonio se sentó en mesas diferentes. La Estrella de Panamá conoció que en el expediente consta las veces que Messina le decía a su esposa: ‘Katy, vámonos que tengo una reunión’, a lo que ella respondía ‘Juan, no he terminado todavía’.

La fuente indicó que en varias ocasiones la hoy viuda entregaba a Messina la cartera (donde Ramos guardaba el arma de uso personal) y le repetía que era ‘por si te vienen a pelar’.

El punto de encuentro, según la fuente, incomodaba a Messina.

Hasta el momento, la Fiscalía no ha judicializado a la viuda; no obstante, resalta el hecho de que en el pasado, cuando las autoridades le solicitaron los celulares del difunto y los suyos, Ramos no los entregó. Esta conducta motivó un llamado de atención de la procuradora Ana Belfon, quien calificó a la viuda, como ‘reticente’ a participar en la investigación del asesinato de su cónyuge.

Por otra parte, las autoridades cuentan con el video de una cámara ubicada cerca del restaurante que grabó cuando varios sujetos subían y bajaban de dos autos, uno negro y otro blanco. Estos hombres, según el proceso, supuestamente guardan características físicas similares a las de dos sujetos detenidos, señalados presuntamente de participar en el crimen.

Las averiguaciones de la Fiscalía robustecen su tesis en que los implicados huyeron en un auto sedán blanco después de haber cometido el homicidio.

Los detenidos hasta ahora son Joel Aguilar, presunto autor material del hecho, y Félix Córdoba, a quien la averiguación vincula por el video, por el relato de testigos protegidos y por la identificación en carpeta que hicieron la viuda y la secretaria de ésta.

Félix, en cambio, alega que el día del crimen estaba en la ciudad de Colón, en casa de su hermana Josephine, que se enteró del asesinato por la televisión y que padecía vómitos y diarrea que le impidieron salir de casa.

Esta versión fue reafirmada a La Estrella de Panamá por la madre, Yamileth Argüelles, y la hermana de Félix, Josephine. No obstante, además de sus familiares, hasta el momento, ninguna otra persona —vecino o conocido del barrio— ha corroborado sus palabras.

En el expediente, por tanto, no se logra ubicar a Félix donde él dice que estaba; por el contrario, un testigo protegido lo señala como partícipe del hecho. Incluso, afirma que el muchacho viajó en la mañana a la ciudad capital y regresó a Colón en la tarde.

Fuentes aseguran que una canción de regaee , de un famoso cantante del patio, detalla la historia fatal.