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19 de Nov de 2019

Nacional

Una fuga pone en entredicho el sistema carcelario

La evasión de Gilberto Ventura Ceballos de La Joyita mina la confianza de la sociedad y obstaculiza la justicia

Un letrero que anuncia ‘Se busca' sobre la foto de Gilberto Ventura Ceballos y ofrece una recompensa de $50 mil circula en Internet desde hace quince días sin que a la fecha se hayan cosechado resultados. La fuga de La Joyita, en Pacora, de este dominicano, acusado del secuestro y homicidio de cinco jóvenes de origen asiático en La Chorrera, obliga a evaluar la seguridad y confianza de los centros penitenciarios y hasta del sistema de justicia, que en cinco años no había podido condenar o absolver al encausado.

El miércoles 28 de diciembre de 2016, el dominicano escapó del pabellón 7, de máxima seguridad, de La Joyita, donde cumplía prisión preventiva, pendiente de juicio. Las autoridades prometieron una investigación, sin embargo, quince días después de la sorprendente fuga, se registró la renuncia de Mario Chan Durán, director del Sistema Penitenciario.

Un abogado que estuvo vinculado al proceso del dominicano y que pidió no ser identificado por su nombre, adelanta su hipótesis de los hechos: la fuga fue planificada con apoyo interno y externo.

Veinte días después de la evasión no hay pistas del paradero del recluso ni se conoce la línea de investigación de su desaparición.

El abogado está convencido de que el sindicado salió de la cárcel en un auto, donde pudo cambiarse de ropa para evadir los retenes de la entrada principal. Ese mismo vehículo lo alejó del área de control. En una fuga ‘común y corriente', apunta, el prisionero rompe la cerca y se esconde en el monte. ‘Las autoridades rápidamente lo hubieran encontrado', dice el jurista.

CONTROLES EN LA JOYITA

Pero, los controles de seguridad de un centro penitenciario van más allá de una cerca. Para ingresar al Complejo Penitenciario La Joya, que alberga los penales La Joyita, La Joya y La Gran Joya, hay que atravesar un control principal, donde se requisa a los visitantes de manera individual. Los únicos autos que entran al complejo son los oficiales y los de los abogados autorizados para hacerlo, y aún así son requisados.

A un kilómetro del control principal se encuentra La Joyita. Allí hay un segundo retén de seguridad. La puerta de entrada a este penal está resguarda por dos policías, cada uno de los cuales tiene una llave para salir del penal y otra para ingresar. La estructura está rodeada, además, por una doble cerca perimetral. Existe también una doble cerca por área o sección, que separa varios pabellones, incluido el 7 , en el que estaba el prófugo. Hasta el cuadro de fútbol del área de recreación está delimitado por otra cerca.

Dentro del penal también hay otros controles. Hay tres puertas de hierro, con cerraduras de seguridad y candados: una para ingresar al pabellón, otra para la celda y otra para salir al patio interior, relató un colaborador del sistema penitenciario nacional, conocedor de las medidas de máxima seguridad bajo las que estaba recluido Ventura Ceballos. Por tratarse de un pabellón de máxima seguridad, se mantiene bajo custodia de agentes de la Policía Nacional, a diferencia del resto de la prisión, cuyo control ejerce mayoritariamente un cuerpo civil.

¿CÓMO PUDO VENTURA VIOLAR LOS CONTROLES?

El Sistema Penitenciario prometió una investigación, pero avisó que los resultados no se darían a conocer para evitar ‘vicios en el proceso'.

Para evadirse sin que nadie lo hubiera visto, Ventura Ceballos tendría que haber salido por la parte de atrás del penal, salvando las cercas que separan los penales y las áreas de recreación. Por delante del penal, tendría además que evadir los controles del custodio del pabellón y de la puerta principal del penal.

Hasta ahora, la tesis que ha salido publicado en los medios de comunicación señalan que Ventura Ceballos desapareció a solo 500 metros de la entrada principal, a la altura del puente de ‘las biblias', una zona de mucha vegetación donde se dice que los privados de libertad lanzan estos libros cuando salen del presidio. Es un punto ciego donde pudo haber sorteado los controles, explica el abogado que analizó con este diario el escenario de la fuga.

‘Cuando se produce una fuga se altera la confianza de la sociedad y se obstaculiza la justicia ya que los procesos no pueden adelantarse sin las declaraciones del llamado a responder por el delito', señaló Juan Carlos Araúz, vicepresidente del Colegio Nacional de Abogado y penalista.

A juicio de Araúz, hace falta que el Estado destine recursos suficientes para que no se altere el sentido de las detenciones preventivas, que es evitar repercusiones en la investigación que se adelanta.

‘Esto nos lleva a analizar las condiciones carcelarias y encontramos un sistema colapsado que requiere cada día más y más recursos para habilitar desde el recurso humano idóneo hasta la infraestructura adecuada', concluyó el vicepresidente del CNA.

HIPÓTESIS DE LA FUGA

Sobre la fuga de Ventura se manejan otras hipótesis que envuelven a policías y hasta asiáticos, una comunidad que durante cinco años reclamó en las calles justicia para sus paisanos y seres queridos.

El mismo abogado recuerda que dentro del expediente se señala a cinco unidades ‘linces' de la Policía de La Chorrera, como cómplices de los homicidios de los jóvenes chinos, sin que hasta la fecha se les haya siquiera indagados.

Estos agentes fueron mencionados por el supuesto cómplice de Ventura Ceballos, José Alcibíades Méndez, en una declaración notariada a la que tuvo acceso este medio de comunicación. El sindicado se refirió a un sargento, a un teniente, a un capitán, y a otro agente al que se señala por un apodo.

Uno de los testimonios recogidos durante el proceso señala que el padres de uno de los jóvenes secuestrados y luego asesinado fue obligado a pasar con las cuatro puertas de su automóvil abiertas frente al cuartel de policía de Hato Montaña, en La Chorrera, para verificar que, encargado de pagar el rescate, iba solo. Así lo contó a este periódico uno de los abogados vinculados al proceso de Ventura Ceballos.

Otro dato que podría dar indicios que la vinculación de policías en este acto criminal lo aportó el propio Ventura Ceballos. Según el hoy prófugo, Méndez se hizo acompañar de un ‘lince' para proponer el ‘negocio' al dominicano, con la garantía de la complicidad del agente policial. El abogado consultado recordó que Méndez le dijo a Ventura Ceballos, ‘mira lo bien acompañado que estoy en este negocio'.

El Ministerio Público (MP) sostiene, por su parte, que no hay investigación contra los policías mencionados. El día de la fuga, Ventura Ceballos fue sacado por agentes de la Policía para recibir la visita de una asistente legal de nacionalidad dominicana. Este momento fue aprovechado por el detenido para evadirse. Esta no sería la primera vez que Ventura Ceballos se escapa de un penal. En 2004, Ventura huyó de una cárcel de República Dominicana donde cumplía pena por el secuestro de un comerciante chino local.

Esta nueva fuga ha despertado el resquemor de las familias que perdieron sus seres queridos, según ha expresado la Asociación China de Panamá Oeste.

Nadie sabe donde está Ventura Ceballos y hay quienes especulan sobre su muerte como alternativa para evitar que confesara la complicidad de los policías en el crimen de los asiáticos. Otros, sin embargo, creen que la mafia china estaría involucrada en la evasión del presunto homicida.

EL MACABRO ASESINATO

En 2011, un hecho estremeció al país. El hallazgo , en el interior de una vivienda en El Trapichito, de los cuerpos de cinco jóvenes universitarios. Yessenia Lou Kan, de 18 años; Young Wu Ken, de 27; Georgina Lee Chen, de 18; Joel Liu Wung y Samuel Zeng Chen, ambos de 19 años.

Los jóvenes fueron secuestros por separado entre 2010 y 2011 y el 14 de septiembre de ese último año fueron descubiertos los cinco cuerpos juntos, bajo el suelo de la casa de Méndez. Los jóvenes fueron asesinados a pesar de que los secuestradores cobraron el rescate.

El 19 de junio de 2014, el Segundo Tribunal decidió llamar a juicio a Méndez, Ventura y otras cinco personas por homicidio, secuestro y lavado de dinero. El juicio estaba fijado para el 10 de febrero de 2015, pero, la audiencia no se realizó.