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10 de Aug de 2020

Nacional

La muerte de Omar Torrijos, un enigma que tiene 36 años

Las interrogantes no respondidas alrededor de las causas del accidente del 31 de julio de 1981 dejan abiertas múltiples hipótesis.

La muerte de Omar Torrijos, un enigma que tiene 36 años
La muerte de Omar Torrijos, un enigma que tiene 36 años

El 31 de julio de 1981 llovía copiosamente en la capital de Panamá. Era uno de esos días en que era preferible quedarse en casa que afrontar el aguacero.

Por lo demás, era un viernes como cualquier otro. La gran diferencia, aparte de la lluvia, la puso una información que sacudió a los panameños con mayor furia y devastación que el envite de la naturaleza.

Ese viernes en la tarde, Torrijos y su piloto de confianza, Azael Adames, morían en las montañas de Coclesito.

Lo que sería un vuelo de apenas quince minutos entre Río Hato y la pequeña población campesina se convirtió en la última travesía de quien aún se considera uno de los hombres más influyentes del país en toda su historia.

Omar Torrijos Herrera había dejado el poder político a un lado, replegándose a los cuarteles. ¿O tenía la intención de tomarlo nuevamente por los votos en el momento en que se produjera un proceso de elección popular?

Esa incógnita quedaría sin resolver para siempre. Fue el fin de una época y el inicio inmediato de otra.

Sin la tecnología de los tiempos actuales, reconstruir lo sucedido resultó una tarea íntegramente visual, sujeta a la apreciación de quienes llegaron al sitio trágico varias horas después.

LO OCURRIDO

La tesis de un accidente fue la primera en difundirse.

La falta de visibilidad al tratar avanzar en un cruce entre dos cerros, habría sido la causa para que el ala izquierda de la aeronave De Havilland Twin Otter, desarrollada por la compañía canadiense Havilland Canada y cuyo modelo original se descontinuó en 1988, es decir, siete años después del siniestro, colisionara con ‘un objeto fijo'.

La aeronave con matrícula FAP-205 (Fuerza Aérea Panameña), habría desaparecido de la cobertura de radar y reportada 24 horas después del suceso, dadas las limitaciones de recepción para captar señales en aquellos años de aeronaves en vuelo bajo y con condiciones climáticas adversas.

Uno de sus efectos personales más conocidos, el sombrero de fatiga, entre los restos del general Torrijos, fue determinante par dar certeza de su muerte.

DICHO ANTES

Lo que se ha señalado en las últimas tres décadas y media, sin que haya una versión nueva en todos estos años, es que no se tiene real certeza de lo que produjo la caída del Twin Otter.

Del informe de los expertos panameños y de la compañía De Havilland, junto con otros investigadores estadounidenses en 1981, se desprende que no se detectaron fallos mecánicos o que se hubiese producido una explosión que precipitara la aeronave.

Se dedujo que lo ocurrido fue ‘un accidente', producido por un choque con un objeto fijo, producto del cual se produjo un incendió, sin dar opciones de escape a Torrijos o al piloto.

RUIDO EN EL AMBIENTE

La revista Semana, en su edición del 9 de julio de 1992, publicó que Hugo Torrijos, hermano de Omar, aseguraba que lo sucedido hacía entonces once años en Coclesito fue planeado y ejecutado por la estadounidense Agencia Central de Inteligencia (CIA); además, está la versión de John Perkins en sus muy leídas ‘Confesiones de un sicario económico', en donde asegura que la CIA fraguó la muerte del militar panameño, quien habría acordado con Japón la construcción de un canal a nivel, excluyendo a los Estados Unidos de la ecuación.

Todo el ruido producido por esos señalamientos obligó a una respuesta de la Agencia de Seguridad de los Estados Unidos, negando la versión de Perkins.

Durante la invasión a Panamá, el 20 de diciembre de 1989, mucha documentación relacionada con los sucesos del 31 de julio de 1981 desapareció sin que se iniciaran gestiones para su recuperación.

CAMBIOS TRAS TORRIJOS

Por los años 80, América Latina y de manera especial Centroamericana, vivía un período de convulsión notable. Ronald Reagan, quien gobernó Estados Unidos entre 1981 y 1989, dio un drástico giro a la política exterior de su país respecto a la región.

Los tratados Torrijos-Carter fueron de fuerte cuestionamientos por Reagan en la campaña electoral que le llevó a derrotar al presidente demócrata, realizando cambios radicales en la forma de mirar a Centroamerica.

Tras la muerte de Omar Torrijos, el presidente Reagan decidió redoblar la presencia estadounidense en la región, como representante del ala más conversadora de los Estados Unidos en ese momento.

Vino entonces la invasión a Grenada (1983), la intervención a Nicaragua y sometimiento a El Salvador, siendo finalmente consumada la invasión a Panamá el 20 de diciembre de 1989, que dejó prácticamente lista para que fuera ejecutada por su sucesor, George Bush, derrocando a Manuel Antonio Noriega, antes aliado estadounidense.

El ascenso de Reagan al poder en Estados Unidos, coincidiendo con el ‘repliegue táctico' hecho por Torrijos y que permitió cierta reapertura democrática, ideológica y política, ponía al militar como un potencial (y seguro) ganador de unas elecciones presidenciales, de no haber muerto.

A 36 años de la muerte de Omar Torrijos Herrera, parecen flotar aún en el ambiente algunas interrogantes no resueltas, no solo alrededor de lo sucedido el 31 de julio de 1981 en el Twin Otter caído en Coclesito, sino de lo que habría sido Panamá bajo su mandato presidencial, con amplio apoyo popular; y de paso, la dura política de Reagan, que estremeció a América Latina, especialmente a Centroamerica.

En esta versión digital se ha corregido la descripción de la aeronave en la que se accidentó Omar Torrijos