Temas Especiales

02 de Apr de 2020

Nacional

Panamá, fiel protagonista en las memorias del mundo

Desde que acogió el Congreso Anfictiónico en 1826, nuestro país ha tenido la oportunidad única de mantenerse como el sitio donde es posible encontrar consenso. Panamá espera también a la JMJ en 2019

Nuestro país tiene una característica histórica inigualable. La estrecha franja en el centro de Las Américas representa a través del tiempo el lugar para que las ideas fluyan y la expresión en términos más puros de la unidad y la consolidación continental aparezcan, sin deformaciones ni prejuicios.

‘La estrecha franja en el centro de Las Américas representa el lugar para que las ideas fluyan'.

Esos pasos integracionistas comenzaron a darse en junio de 1826, con la celebración en la ciudad de Panamá (por esos años unida a la Gran Colombia) del llamado Congreso Anfictiónico de Panamá, en el que Simón Bolívar consiguió reunir a todos los países iberoamericanos, liberados de la opresión española, tras décadas sangrientas de coloniaje.

Fue un paso que el libertador venezolano dio, tratando de establecer una gran nación, aunque con cada una independiente entre sí; sin embargo, el cálculo de Bolívar no fue el más acertado, ya que los resultados de aquella iniciativa estuvieron lejos de llevarse a la realidad.

Había asuntos no resueltos.

‘En 2019, Panamá demostrará una vez más que la unión del mundo es posible'.

Disputas y conflictos fronterizos, además de que ninguno de los participantes del Congreso se encontraba en condiciones económicas y políticas como para desarrollar las conclusiones del evento, dieron al traste con las ideas bolivarianas en ese aspecto.

Sin embargo, la trascendencia en el tiempo de aquel primer intento de integración continental produjo un nuevo encuentro, esta vez, con los países debidamente consolidados en Estados soberanos.

El 21 de julio de 1956, Panamá quiso recordar el encuentro promovido por Simón Bolívar, tratando de consolidar la unidad de las nuevas repúblicas del continente, en la Sala Capitular del Convento de San Francisco, que albergó por muchos años el Instituto Bolívar, y que hoy es la sede de la Cancillería.

Pasaron 130 años. A esta nueva cita, bautizada como ‘El Congreso de Panamá', asistieron los presidentes de veinte países, incluyendo al estadounidense Dwight Eisenhower y al cubano Fulgencio Batista.

Aunque había evidente tensión, por la cantidad de dictadores que asistieron a esta reunión, motivada por la presencia de Eisenhower, y especialmente Batista, cuyo régimen dictatorial caería entre finales de 1958 y principios de 1959, el Congreso de Panamá de 1956 estableció algunas bases trascendentales, aún existentes en la actualidad.

Se firmó la Declaración de Presidentes, cuyo principal aporte resultó la base para la creación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), hoy una de las principales fuentes de financiamiento para América Latina y el Caribe.

Fueron dos intentos muy concretos para darle sentido a los postulados bolivarianos, teniendo a Panamá como capital de unión y trascendencia continental; mas no sería la última vez que el país jugaría un papel de ánimos conjuntos para el continente americano.

En el año 2015, Panamá volvió a dar una demostración firme de que lo sucedido en 1826 no fue el producto de un capricho político, sino de la visión futurista de Bolívar, que encontró su punto más elevado en ese momento.

Fue en la séptima Cumbre de Las Américas, celebrada bajo la administración del presidente Juan Carlos Varela, los días 9, 10 y 11 de abril de 2015, donde Panamá volvió a servir de puente para unir a dos pueblos que por más de 50 años habían permanecido distantes.

Más allá de las consideraciones y las tensiones de muchos años de controversia, los presidentes Barak Obama, de Estados Unidos, y Raúl Castro, de Cuba, tuvieron ese histórico estrechón de manos, un punto de inflexión que el mundo entero interpretó como el fin de una época, y el inicio de una nueva relación, tal vez no concretada completamente, pero en avance indudable.

UN NUEVO ENCUENTRO

El Panamá del siglo XXI dista mucho de aquel de 1826, 1956 e incluso, del 2015; a pesar de la cercanía en el tiempo y el espacio.

Tal como Bolívar lo había visualizado, el istmo de Panamá en pleno siglo XXI es lo que para los griegos el istmo de Corinto, hoy con la tecnología a disposición y la conectividad terrestre, aérea y acuática en su punto más elevado.

Un país que tendrá el motivo perfecto para celebrar la unión de los pueblos, esta vez de todo el mundo, con la celebración de la Trigésimo Cuarta Jornada Mundial de la Juventud.

No se trata de un evento político ni económico. Esta vez, jóvenes de la Iglesia católica de los cinco continentes estarán en Panamá entre el 22 y el 27 de enero de 2019, con el tema surgido del Evangelio según San Lucas: ‘He aquí la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra', en una nutrida peregrinación que se reunirá por esos días en la Cinta Costera 1.

Y así como el Libertador lo concibió hace 191 años, Panamá demostrará una vez más que la unión del mundo es posible, no como un evento aislado, sino como un sólido pilar, establecido por lo que Dios quiso darle al país: un regalo natural con su posición geográfica.