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21 de Jan de 2020

Nacional

Docentes de Derecho de la UP favorecen constituyente originaria

Los catedráticos aseguraron que el país tiene necesidad de una nueva constituyente y coincidieron en que esta debe ser originaria, para que el pueblo panameño tenga una verdadera participación democrática

Docentes de Derecho de la UP favorecen constituyente originaria
Docentes de la Universidad de Panamá se oponen a la constituyente paralela.

Han resurgido opiniones en el panorama nacional que exigen como salida política a la crisis institucional, social y política que vive el país, la necesidad de convocar una asamblea constituyente originaria, como solución constitucional para salvar y rescatar la República.

Varios docentes de la Facultad de Derecho de la Universidad de Panamá (UP) expresaron a este medio la urgencia que tiene el país de una nueva constitución y coincidieron en que esta debe ser originaria.

CONSTITUYENTE ORIGINARIA

Con esta constituyente se busca beneficiar al país y no a personas en particular

El catedrático Amílcar Bonilla dijo que se necesita una constituyente nueva originaria. Y que no sea redactada por los políticos que sólo representan intereses de grupos económicos, como Movin.

El profesor Carlos Herrera Morán señaló que hay que ‘barrer con la Constitución de la dictadura militar actual'.

Los catedráticos aseguraron que el pueblo panameño debe tener participación democrática en esta constituyente. ‘Nos oponemos a que sea redactada por los mismos políticos de siempre, que sólo representan intereses de grupos económicos', indicaron.

El profesor Vicente Archibold Blake, de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la UP, expresó que desde 1972, cuando empezó a regir la Constitución que está vigente —y que reprodujo en parte la Constitución de 1946—, el pueblo panameño ha venido requiriendo de transformaciones constitucionales que levanten el carácter militarista, así como lo ha señalado el profesor Miguel Antonio Bernal desde la década del 72. ‘Ese militarismo se expresa en la verticalidad que existe en las instituciones públicas, en el sentido de no permitir la participación ciudadana, sino solamente la participación política, de intereses políticos en la acción pública, que no es un área exclusiva de los políticos', agregó.

Por su parte, el defensor de los estudiantes, el profesor Raúl González, manifestó su total respaldo a una constituyente originaria. Así mismo, señaló que la constitución paralela no existe, sino que ha sido ‘una creación de los poderes constituidos, de los diputados, tanto de la asamblea saliente de la expresidenta Mireya Moscoso, y la asamblea entrante del expresidente Martín Torrijos'. González aseguró que el pueblo no fue consultado y además no se recoge las inquietudes. ‘Los problemas fundamentales de la nación panameña no son atendidos, no hay participación popular, y por ello no hay democracia. Y una constitución, por ser la carta magna, la ley más importante del país, obligatoriamente tiene que ser creada por el pueblo, a través de la constituyente originaria', acotó.

El catedrático de la UP Amílcar Bonilla también defiende una constituyente originaria. ‘Debe hacerse una constitución nueva, originaria, porque la actual no sirve. La sociedad civil no debe redactar esta constituyente, ni políticos, ni personas independientes disfrazadas, que representan intereses de grupos económicos, como Movin', aseguró.

Así mismo, el profesor Carlos Herrera Morán secundó la idea de crear una constituyente originaria ‘que barra totalmente con la constitución de la dictadura militar. Expresó que esa constitución de 1972 constituye la infraestructura jurídica sobre la que se ha desarrollado la gran ‘corruptela' nacional, y es la que ha llenado de ‘chocantes' privilegios a la clase política panameña, haciendo que los partidos políticos se vuelvan círculos antidemocráticos y limiten la verdadera participación democrática del pueblo panameño'.

El actual presidente de la República, Juan Carlos Varela, en medio de su campaña política, se comprometió a llevar adelante una elección para la escogencia de una asamblea constituyente paralela, tal cual se consagra en el artículo 314 de la actual Carta Magna. Sin lugar a dudas, tal promesa se ha ido desvaneciendo cada día, producto de un sinnúmero de circunstancias políticas, pues hasta el momento esa idea no se cristaliza para que el mandatario convoque a una elección constituyente.