La Estrella de Panamá
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18 de Oct de 2019

Nacional

Educación social y aprendizaje colectivo

Un Papa en total sintonía con los problemas del orbe y que apela al corazón de las generaciones más jóvenes

El año que inicia es un año especial para los panameños. Entre otras razones, es el año del torneo electoral que nos permitirá escoger el nuevo gobierno de la nación y renovar prácticamente todos los puestos de responsabilidad ejecutiva del país, e igualmente en unas semanas celebraremos un evento cultural de proyección planetaria como la Jornada Mundial de la Juventud. Con esta última se podrá mostrar al mundo la efusión de nuestra herencia católica y hará de la diócesis primada de la Tierra Firme hispánica la tribuna del Papa.

Un Papa en total sintonía con los problemas del orbe y que apela al corazón de las generaciones más jóvenes. Su homilía romana del 1 de enero de 2019 marca la tesitura de lo que lo muy probablemente será su mensaje en Panamá; el mensaje de quien ha querido ser ‘siervo de los siervos de Dios' en el mundo del capitalismo salvaje y de un orden político que amenaza la casa común y la herencia institucional más preciada de la humanidad: la democracia moderna.

El claro y directo mensaje del Papa Francisco es un buen ejemplo de la pedagogía social de una institución no exenta de contradicciones pero que querido ponerse al día. Rerum novarum, Popularum progressio, Pacem in Terris, Laborem Exercens, Laudato si, entre otras, han marcado del ideario de lo mejor del pensamiento católico y encuentran en este Papa un adalid conspicuo: un pastor comprometido con una grey que está dispersa por el mundo y padece todos los horrores y contradicciones de este momento histórico.

Así, la visita papal puede y debería iluminar la mente de los electores panameños, no en el sentido de que la Iglesia tercie en la contienda, pero sí demandando coherencia a los electores católicos con el mensaje trascendente de su líder espiritual y moral en el sentido de rechazar categóricamente la politiquería que ha prostituido las instituciones democráticas. Bueno sería que la clase política panameña leyera y sopese la homilía de Francisco, preñada de admoniciones contra los males que socavan la democracia y degradan la vida de las personas y del planeta.

Igualmente esta visita del obispo de Roma puede ser un ejemplo para la educación nacional (centrada casi exclusivamente en la mejora del acto escolar y en la lindes de la currícula formal), resatlando el aspecto normalmente descuidados y preteridos de la Educación Social, que tiene que ser, esencialmente, una educación ciudadana para la convivencia democrática.

Las máximas y los presupuestos del liberalismo moderno que están en la base del proyecto social panameño y su escuela -la cual fraguaron un Andreve, un Morales, un Moscote, un Méndez Pereira y que están en las antípodas de su degeneración finisecular y sus bastardas expresiones contemporáneas- son un punto de arranque de renovación cívica.

La profunda reforma educativa que el modelo social panameña requiere no puede ser el fijado en el valor de la competencia y de la competitividad en la currícula, por mucho que ellas importen. Más bien, deben fundarse en el cultivo de los valores democráticos fundamentales, para los cuales debemos apelar a un amplio conocimiento de la Historia y de las ideas, pues como advirtiera Martí, trincheras de ideas valen más que trincheras físicas.

De lo anterior, también la urgencia de que las instituciones universitarias recuperen su real papel de conciencia crítica de la nación, papel que intereses privados copan casi sin resistencia. Esto puede hacerse a través de una Educación Social cuyos medios son poco conocidos y valorados por las instituciones docentes y por mucho que se padezca la tiranía de medios masivos cuyos pilares son hoy novelones y ‘realities' que pautan el lenguaje, el imaginario y la conducta colectivas.

Si como sostienen algunos, la forja de un nuevo orden mundial pasa por la Trampa de Tucídides -y ante la imposibilidad de una guerra mundial de la que nadie pueda hoy salir triunfante- la refriega se dará en el plano cultural, por lo que solo bien apertrechados de ideas y de valores, podremos construir aquel nuevo mundo bueno que la tecnociencia posibilita.

DOCENTE DE UDELAS